Despliegue policial en la zona del tiroteo mortal ocurrido hace una semana, en la calle Balmes

Despliegue policial en la zona del tiroteo mortal ocurrido hace una semana, en la calle BalmesLorena Sopêna / Europa Press

Seguridad

Barcelona reconoce un «cambio de paradigma» tras la racha de tiroteos mortales y pide endurecer las penas

El Ayuntamiento se suma a la reivindicación de la Generalitat para endurecer las penas por tenencia ilícita de armas de fuego

El tiroteo mortal en pleno centro de Barcelona durante la visita del Papa León XIV –la víctima fue un hombre serbio sobre quien pendía una orden de detención europea– ha sido para muchos la gota que colma el vaso. La primera mitad de 2026 se han registrado una treintena de tiroteos en las calles de Cataluña, muchos de ellos concentrados en el área metropolitana de Barcelona, de los cuales seis han resultado mortales.

Estos incidentes de inseguridad preocupan a los Mossos d’Esquadra. Desde el cuerpo temen las «consecuencias exocriminales» de los intercambios de disparos entre bandas criminales; esto es, que personas completamente ajenas a esas disputas puedan acabar convirtiéndose en víctimas colaterales. Una serie de sucesos que ha llevado a un cambio en el discurso del partido gobernante, tanto a nivel autonómico como local, el PSC.

Así, este miércoles la consejera de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat, Núria Parlon, aseguró en el pleno del Parlament que al Govern le preocupa la «violencia letal» de los últimos incidentes con armas de fuego registrados en Cataluña. Lo ha dicho tras ser interpelada por el portavoz de Junts, Salvador Vergés, quien ha dicho que hay «de media dos tiroteos a la semana» y ha cuestionado a la consellera si piensa hacer algo para revertir la inseguridad.

Con todo, Parlon también reprochó a Junts su «alarmismo» y aseguró que en Cataluña hay una disminución de la delincuencia en un 10,7 %. La diputada del PP Lorena Roldán le reprochó a la consejera en otra intervención que en Cataluña «bajan los delitos menores, pero suben los graves: tiroteos, narcotráfico y agresiones sexuales», a lo que Parlon respondió insistiendo en que la región no tiene un problema grave de inseguridad, pero reconociendo que hay «algunas variables vinculadas a un porcentaje de delitos que son bajos pero altamente sensibles y que requieren» de la atención de Interior.

Vox también interpeló a Parlon sobre seguridad. El portavoz parlamentario de la formación, Joan Garriga, cuestionó que se garantizara la seguridad en el Raval de Barcelona durante la visita del Papa León XIV por la presencia de autoridades y no «cada día para el resto» de personas. La consejera replicó que trabajan «todos los días del año para garantizar que todos los barrios de Cataluña sean seguros».

«Cambio de paradigma»

Sin embargo, hace unos días, la propia Parlon anunció la intención del Govern de impulsar junto al Gobierno un endurecimiento de las penas por tenencia ilegal de armas y por el cultivo y tráfico de marihuana. La propuesta pasa por elevar hasta cinco años de prisión la condena por portar un arma de fuego de forma ilícita y aumentar de la actual horquilla de entre uno y tres años hasta otra de entre seis y nueve años las penas para las grandes plantaciones y el tráfico de cannabis.

El teniente de alcalde de Barcelona Albert Batlle, en una imagen de archivo

El teniente de alcalde de Barcelona Albert Batlle, en una imagen de archivoEuropa Press

Este miércoles, el Ayuntamiento de Barcelona se sumó a esta reivindicación, aprobando en la Comisión de Presidencia, Seguridad y Régimen Interior varias iniciativas frente a la escalada de violencia vinculada al crimen organizado, incluyendo esta petición de endurecimiento de penas, que tiró adelante con los votos del PSC, Junts y el PP, y el voto en contra de los socios habituales del alcalde Jaume Collboni: ERC y Barcelona en Comú.

Por su parte, Vox se abstuvo en la propuesta de los socialistas, aunque sí votaron a favor de una propuesta presentada por Junts en la misma comisión que reclamaba endurecer las penas. «Nos abstuvimos en la propuesta del PSC porque el alcalde, Jaume Collboni, es un cínico: ahora pide endurecer las penas, pero cuando lo proponíamos nosotros nos votaban en contra argumentando que no sirve para nada», lamenta el presidente del grupo municipal de Vox en el consistorio, Gonzalo de Oro.

El teniente de alcalde responsable del área de seguridad, Albert Batlle, reconoció en la comisión que Barcelona afronta un «cambio de paradigma» en la tipología delictiva, marcado por episodios de violencia grave ligados al narcotráfico y las peleas entre grupos criminales. Y señaló que los asesinatos con arma de fuego tienen un fuerte impacto en la percepción de inseguridad por parte de los ciudadanos.

Para Batlle, las penas actuales –inferiores a las de otros países europeos– presentan el riesgo de que Cataluña se convierta en un polo de atracción para las redes criminales.

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