Fenómeno increíble de eclipse de sol parcial sobre barco de silueta en el mar y el cielo de la puesta de so

Un eclipse de sol parcial visto desde el mar, en una imagen de archivodarkfoxeluxir

Eclipse total

La reflexión de un sacerdote catalán para vivir el eclipse desde la fe: «La victoria de la Luz prevalece»

Francesc Xavier Vila aporta algunas claves para sacar provecho espiritual del fenómeno astronómico

El eclipse total de sol que se vivirá este miércoles sobre las 20,30h, y que tiene en España una de las mejores atalayas a nivel global para verlo, lleva meses copando titulares. Sobre este fenómeno astronómico único se han escrito ríos de tinta, desde casi todos los ángulos posibles, pero hay un enfoque que puede ser provechoso para muchas personas y que no ha tenido tanta repercusión: el católico.

Desde esta perspectiva se acerca al eclipse el sacerdote gerundense Francesc Xavier Vila, especialista en la obra de Antonio Gaudí y colaborador en el proyecto Santa Creu Barcelona. En un mensaje difundido vía WhatsApp, Vila señala que el católico no debería interpretar el eclipse ni «bajo un mero cientifismo determinista» ni «desde una visión gnóstica, mágica, o agorera de un determinismo astrológico fatalista».

«A los ojos de la fe, el eclipse se revela como una espléndida tipología cósmica y sacramental del Misterio Pascual», asegura Vila. A continuación –con permiso del propio sacerdote– reproducimos el resto de su rica reflexión.

La noche es vencida

Al contemplar el oscurecimiento del firmamento, los Santos Padres no veían un capricho ciego de los astros, sino el reflejo iconográfico de la Creación entera gimiendo con dolores de parto ante la Pasión de su Hacedor, convirtiéndose el cosmos en un lienzo vivo de la vida cristiana redimida.

El sacerdote Francesc Xavier Vila, durante una visita guiada a la Sagrada Familia

El sacerdote Francesc Xavier Vila, durante una visita guiada a la Sagrada FamiliaSanta Creu Barcelona / Cedida

En este prodigio, la aparente victoria de la oscuridad sobre el astro rey simboliza el momento en que las tinieblas pretendieron sepultar a Cristo, el verdadero «Sol de justicia» (Mal. 3,20) y la «Luz del mundo» (Jn. 8,12). Es el misterio de la Cruz que san Juan Crisóstomo describía al recordar que «el sol retiró sus rayos para no ver el crimen de los impíos», configurando un sombrío escenario donde el mal parece triunfar de forma absoluta.

No obstante, la fe nos enseña que esta amenaza de negrura total es una victoria parcial y transitoria de las tinieblas sobre la vida humana y la historia. La interposición del cuerpo opaco frente al sol es siempre limitada y, como enseña la liturgia de la Iglesia al proclamar el Pregón Pascual: «La noche es vencida por la claridad del lucero de la mañana que no conoce ocaso».

Así, la victoria de la Luz prevalece definitivamente, recordándonos que en el alma bautizada y en la historia humana, la noche del espíritu, todo eclipse de dolor terrenal, o toda victoria del caos y del mal en el mundo que parece imparable, están ya vencidos por la fuerza irreversible de la luz pascual.

Un cristiano vive un eclipse desde una profunda actitud de fe, contemplación y alabanza, transformando un fenómeno de la naturaleza en una experiencia de asombro por las maravillas de la creación y de la redención. Lejos de la superstición, el miedo o el fatalismo astrológico, o de la mera curiosidad cientificista, la vivencia cristiana se fundamenta en la certeza de que el universo entero es obra del Creador y el destino luminoso de la historia humana no se escapa ni de apaga frente a las amenazas y aparentes victorias del mal.

¡Cristo ha resucitado y toda la Creación proclama su victoria! Contemplemos y disfrutemos de las obras de Dios dándole gloria.

PD: Cuidado con los ojos de niños y mayores que estén protegidos por las gafas de la fe, para no dañar nuestra mirada por falsos augurios o derrotismos históricos fatalistas que nos dejan ciegos al amor de Dios.

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