El bar-restaurante de Rubió (Lérida), a unos 1.700 metros de altura
Lérida
El pueblo más alto de Cataluña busca a alguien para reabrir su único bar: «Solo hacen falta ganas de trabajar»
El Ayuntamiento de Soriguera busca revitalizar Rubió reabriendo su bar-restaurante
Situado a casi 1.700 metros de altura, el pueblecito de Rubió está considerado el núcleo habitado más alto de Cataluña. En él viven dos vecinos durante todo el año, una población mínima que este invierno está pasando unas semanas complicadas por las nevadas. Rubió pertenece administrativamente al Ayuntamiento de Soriguera (Lérida), y es este consistorio el que ha lanzado un anuncio con el objetivo de dinamizar la zona.
La idea –según señalaba el alcalde de Soriguera, Ramon Fondevilla, en una entrevista para la emisora RAC1– es reabrir el bar-restaurante de Rubió, que lleva un par de años cerrado. En el último pleno municipal, celebrado el 30 de enero, se aprobó la licitación del espacio para recuperar su servicio de restauración: ahora el Ayuntamiento busca a alguien con ganas de emprender para ponerse al mando del establecimiento.
«Solo hace falta que sea alguien con ganas de trabajar y a quien le haga ilusión estar aquí, el resto viene solo», destacaba en la entrevista Fondevilla, explicando que ya ha habido personas interesadas. El bar-restaurante en cuestión está justo a la entrada de Rubió, en el kilómetro 262 de la carretera N-260: «Hay movimiento: buscadores de setas, excursionistas o motoristas», intenta persuadir el alcalde.
Una exigencia culinaria
Con todo, el interesado o la interesada en ponerse detrás de la barra del bar de Rubió sí debe respetar un requisito, según Fondevilla: «Que se haga cocina del territorio». Es decir, no es este lugar para sushi, poke bowls o kebabs, sino para «brasa, sopas o ensaladas». «Este es un lugar rústico, y está muy bien poner en valor la comida local; para la cocina delicatessen ya hay muchos otros sitios», reflexiona.
Todo ello en un entorno privilegiado, en pleno Pirineo y en un pueblo que podría revitalizarse con la apertura del bar. «Creo que es mutuo –concluye el alcalde–, el restaurante da vida al pueblo, y el pueblo da vida al restaurante».