Central nuclear Vandellós II - Cataluña

Vista exterior de la central nuclear Vandellós II, en CataluñaANAV Asociación Nuclear Ascó - V2

Crónica

Así funciona una central nuclear desde dentro: «Lo mejor que te puede pasar es aburrirte»

La seguridad, la vigilancia ambiental y la formación rigurosa marcan el día a día en la planta nuclear de Vandellòs II, que sigue plenamente operativa mientras España encara el futuro energético

Un lunes cualquiera en Vandellòs II nunca es del todo cualquiera. A las 11:30 de la mañana, tras vestirnos con los trajes reglamentarios, cruzamos las puertas de una de las tres centrales nucleares activas que quedan en Cataluña. Lo primero que impresiona es el tamaño. En el interior, turbinas, válvulas y maquinaria de tonos grises, ocres y rojos configuran un espacio donde el silencio y la concentración pesan tanto como el metal.

Desde fuera, la central podría parecer un gigante dormido. Por dentro, cada gesto es milimétrico. Aquí nada se deja al azar. Jesús, supervisor de turno de ese día, lo deja claro: «Estar aburrido es lo mejor que te puede pasar en este trabajo». En otras palabras, si no pasa nada, todo va bien.

Y ese es, precisamente, el objetivo. El trabajo diario en Vandellòs II consiste en revisar parámetros sin descanso, anticiparse, prevenir. No porque algo funcione mal, sino porque todo debe seguir funcionando bien. La vigilancia es constante. Si uno de los parámetros comienza a desviarse —por ejemplo, si sube la velocidad del viento— se activa una alarma. No porque haya peligro inmediato, sino porque se empieza a sobrepasar la zona límite. Si ese límite se alcanza en su auge, la central se detiene automáticamente como medida de precaución. La seguridad lo es todo.

Central nuclear Vandellós II - Cataluña

Vista interior de la central nuclear Vandellós II - CataluñaANAV Asociación Nuclear Ascó - V2

La formación del personal está a la altura de esa exigencia. Cada trabajador debe pasar tres años de formación específica por puesto, con exámenes semanales en los que solo se aprueba con un 8. Se preparan para todos los escenarios posibles, y más después de accidentes nucleares como Fukushima, después de los cuales tocó aprender de nuevo y revisar y crear nuevos protocolos. «Hay que tener en la cabeza toda la planta», insiste Jesús, quién podría tocar el botón que se le pidiese con los ojos cerrados después de tantos años fomándose. Siempre hay un retén preparado por si falta alguien o surge una emergencia. En menos de una hora deben estar dentro si suena la llamada.

La sala de control es el corazón de la central. Una habitación que podría recordar a la de Homer Simpson, con una pared entera cubierta de botones, indicadores y luces. Pero la comparación se queda en lo anecdótico. Aquí, cada detalle cuenta.

El director general de ANAV, Pablo Domíngues Santos, insiste en la importancia de la seguridad. «En Vandellòs II hay muchas revisiones constantes. El circuito de agua contaminada está completamente cerrado». España fue uno de los países pioneros en energía nuclear en Europa, junto al Reino Unido y Francia. La central José Cabrera, por ejemplo, se construyó en 1969 al mismo tiempo que su homóloga francesa.

La planta pertenece a ANAV, al igual que Ascó I y II. Este último grupo cumplió 40 años de servicio en agosto de 2023. «Las centrales gemelas de las nuestras, en Estados Unidos, están preparadas para operar hasta 80 años. Eso nos situaría a mitad de vida», explica Domíngues. Aun así, la fecha de cierre ya está fijada, pero eso no impide que la inversión y el control sigan al máximo nivel.

Central nuclear Vandellós II - Cataluña

La central nuclear Vandellós II vista desde fueraANAV Asociación Nuclear Ascó - V2

El uranio que utilizan los tres reactores en funcionamiento en España se fabrica en ENUSA, la Empresa Nacional del Uranio. También exportan al mercado extranjero.

Además del funcionamiento interno, hay toda una red de vigilancia exterior. La planta participa en un plan anual de control radiológico que analiza carne, pescado, leche, huevos, tierra y agua. También se hace seguimiento del estado del entorno natural —suelo y aguas— cada dos años, como marca la normativa aplicable a cualquier empresa.

La visita a Vandellòs II es una mirada desde dentro a un mundo que pocas veces se muestra. Una central que no descansa, un engranaje gigantesco sostenido por la disciplina, el conocimiento y la prevención. Aquí, la rutina no es aburrida. Es sinónimo de seguridad.

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