Un agente de los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo
Fiesta ininterrumpida
Unas mil personas llevan desde Nochevieja de ‘rave’ ilegal en Tarragona, y podrían estar «hasta Reyes»
Los Mossos d’Esquadra controlan la situación de una fiesta ilegal en un polígono de La Sènia
Los Mossos d'Esquadra controlan desde el jueves una fiesta ilegal tipo rave cerca del polígono de les Mataltes, en la localidad de La Sènia (Tarragona), en la que participan un millar de personas. El evento se inició por Fin de Año y prevé alargarse durante el fin de semana.
Según ha informado el ayuntamiento en un comunicado en redes sociales, se ha estado trabajando en el dispositivo de control desde el mismo jueves por la mañana, junto a la policía local.
Fuentes de los Mossos han detallado a Europa Press este viernes que están realizando controles para evitar la entrada de más personas al recinto. También están realizando controles de salida de alcohol y drogas y han detectado la presencia de vehículos con matrícula extranjera.
Desde el cuerpo policial han afirmado que no prevén intervenir en el interior, puesto que la situación transcurre «sin incidencias» y prevén que la fiesta finalice progresivamente a lo largo del fin de semana.
«Hasta Reyes»
Por su parte, la alcaldesa de La Sènia, Victòria Almuni, ha manifestado que la fiesta ilegal que congrega a casi un millar de personas en un polígono de la localidad ha causado «inquietud» entre los vecinos y que, por lo que han dicho algunos asistentes, es posible que dure hasta el día de Reyes, aunque no saben con exactitud cuándo finalizará.
Así lo ha explicado en una entrevista en 3Cat, en la que ha dicho que, según algunos testigos, los primeros asistentes comenzaron a llegar sobre las 22h del miércoles y que a medianoche ya se concentraban «la gran mayoría» de las personas que permanecen en la fiesta.
Aunque «hubo música toda la noche», no fue hasta el día siguiente cuando supieron de la existencia de la fiesta ilegal, pues los vecinos creyeron que el ruido procedía de la fiesta de Fin de Año.
Fue cuando un vecino dio la voz de alarma cuando el consistorio lo puso en conocimiento de los Mossos, que «inmediatamente» acudieron al lugar y procedieron a cerrar los accesos con vallas y sacos de arena y, según la alcaldesa, el jueves a mediodía ya tenían el perímetro cerrado, lo que impidió la entrada de nuevos vehículos.
La fiesta ilegal se celebra en dos naves en desuso, pero de propiedad privada, de un polígono ubicado en la carretera que une La Sènia y Tortosa (Tarragona) y que se encuentra rodeado de campos de olivos y la alcaldesa ha confirmado que el propietario está gestionando ya la pertinente denuncia.
Precisamente por el lugar elegido por los organizadores, cuya identidad se desconoce, la llegada de numerosos coches, caravanas y furgonetas durante la noche de Fin de Año pasó desapercibida, pues se instalaron en calles alejadas de la carretera, «de manera que no eran perceptibles».
La alcaldesa ha explicado que, aunque en un principio la estimación era de 1.000 asistentes, la última información que barajan los Mossos tras acceder a la fiesta ilegal es que se trata de menos de un millar y que, por las matrículas de los vehículos, proceden de Francia, Italia, Alemania y Andorra, aunque «la mayoría son catalanes».
Almuni ha aclarado que «no tenían ninguna constancia» de la convocatoria de esta fiesta y que es algo difícil de asimilar para los habitantes de esta localidad, en la que residen unas 6.000 personas.
La alcaldesa ha agradecido la labora de la Policía Local y Los Mossos d'Esquadra, que consideran que «lo más prudente» es mantener los accesos cerrados para impedir que llegue más gente y que identifican y realizan controles a quienes abandonan la fiesta.
Como se trata de la época de cosecha de aceitunas, los agricultores que quieran ir a trabajar a sus fincas o a comprobar si hay vehículos instalados en las mismas podrán hacerlo acompañados por los Mossos para «evitar que haya enfrentamientos o que alguien pierda la paciencia, porque la gente está allá de fiesta, pero sí que es verdad que hay consumo y que hay que estar muy pendiente para que no haya comportamientos disruptivos».
Lo que más les preocupa, ha dicho, es la duración, que no haya disturbios y, una vez que los asistentes abandonen el lugar, el estado en el que quedará el entorno y ha anunciado que tomarán «las medidas pertinentes».
«Hasta que no se vayan tranquilos no estaremos, evidentemente, porque es una situación que ni hemos buscado ni nos gusta, y que no querríamos que se repitiese», ha zanjado.