El antiguo edificio del banco de España en Tarragona

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El antiguo edificio del Banco de España en Tarragona se convertirá en un nuevo Parador Nacional

El histórico edificio de la Rambla Nova, cerrado desde hace más de dos décadas, se perfila como futuro hotel de la red pública para reforzar la oferta turística de la ciudad

El histórico inmueble de la Rambla Nova, vacío desde hace más de dos décadas, entra en la lista prioritaria de Paradores como posible nuevo establecimiento de referencia en una ciudad Patrimonio de la Humanidad que, a día de hoy, aún carece de este tipo de equipamiento turístico.

El antiguo edificio del Banco de España en Tarragona se convertirá en un nuevo Parador Nacional si prosperan las negociaciones abiertas entre el Ayuntamiento, el Estado y la red pública de Paradores, que ya ha realizado visitas técnicas al inmueble y ha mostrado un «interés muy positivo» por la operación. El proyecto contempla rehabilitar los 3.000 metros cuadrados del edificio histórico y levantar un bloque anexo de unos 4.000 metros cuadrados, con capacidad para alrededor de 70 habitaciones en pleno centro de la ciudad, en la Rambla Nova. La operación se trabaja desde finales de 2024 y podría quedar blindada en un convenio durante 2026, en un contexto político incierto a nivel nacional.

Un edificio abandonado desde hace 23 años

El antiguo Banco de España, situado en el número 101 de la Rambla Nova, lleva 23 años cerrado y en desuso, pese a su carácter simbólico y su ubicación estratégica entre la Part Alta y el barrio marítimo del Serrallo. El inmueble, de titularidad estatal, suma unos 3.000 metros cuadrados construidos y está catalogado como edificio histórico.

El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales (PSC), ha confirmado que el inmueble es ahora la principal opción para albergar un Parador Nacional tras años de intentos fallidos para darle un uso estable. De las 15 ciudades españolas declaradas Patrimonio de la Humanidad, solo tres carecen de Parador, entre ellas Tarragona, lo que refuerza el interés de las administraciones por cerrar un proyecto largamente aplazado

Visitas técnicas y diseño del futuro Parador

Según explica el propio alcalde, la presidenta de Paradores, la exministra Raquel Sánchez, visitó el Banco de España el pasado 3 de noviembre acompañada del secretario general de la entidad y del director de Arquitectura, en una inspección clave para valorar la viabilidad del proyecto. Anteriormente, técnicos de Paradores habían estudiado otras dos ubicaciones en la Part Alta, Ca l’Ardiaca y Casa Montoliu, que se descartaron por falta de superficie.

El plan que se maneja prevé aprovechar los 3.000 metros cuadrados del edificio actual y completar el complejo con un nuevo inmueble de unos 4.000 metros en la parte posterior de la finca, una vez aprobado el nuevo plan urbanístico (POUM). Ese segundo volumen igualaría la altura del edificio colindante de la calle August, sin afectar a la imagen de la Rambla Nova, y permitiría configurar un establecimiento de unas 70 habitaciones y servicios complementarios.

Fórmulas de cesión y una inversión de más de 10 millones

Ayuntamiento y Estado analizan ahora las fórmulas jurídicas para ceder el inmueble a Paradores, con dos vías principales sobre la mesa: una concesión administrativa mediante concurso público o una cesión gratuita condicionada a la rehabilitación integral del conjunto. En ambos casos, Paradores asumiría la inversión a cambio de explotar el establecimiento por el plazo máximo que permite la ley, en torno a 75 años, con un canon reducido al inicio para facilitar la amortización.

La inversión prevista podría superar los 10 millones de euros, tomando como referencia el coste estándar que maneja la red pública, situado entre 1.600 y 1.800 euros por metro cuadrado reformado. La centralidad del inmueble, la proximidad a un aparcamiento municipal concesionado y su condición de edificio catalogado juegan a favor de la candidatura del Banco de España frente a otras alternativas estudiadas.

Tarragona registra cada año alrededor de dos millones de pernoctaciones, repartidas entre unas 2.200 plazas hoteleras y unas 14.000 en campings, pero carece de una oferta hotelera «premium» acorde con la actividad de congresos, ferias y grandes eventos que acoge el Palau Firal. Según los datos municipales, solo en 2025 este recinto gestionó 167 eventos entre conciertos, jornadas, galas, congresos y ferias, lo que refuerza la necesidad de un establecimiento icónico de alta gama.

El futuro Parador se plantea como pieza clave para reforzar el turismo cultural y de negocios en una ciudad que combina patrimonio romano, actividad portuaria y un tejido económico vinculado a los servicios y la industria. El gobierno local insiste en la necesidad de mantener un «equilibrio» entre vivienda residencial y apartamentos turísticos, de manera que la llegada de una instalación de este tipo no profundice en procesos de expulsión de vecinos del centro histórico.

Calendario político y cautelas de Paradores

El Ayuntamiento aspira a firmar en 2026 un documento «vinculante» que blinde la inversión antes de que la inestabilidad política estatal pueda desembocar en un adelanto de las elecciones generales a finales de 2026 o principios de 2027. En paralelo, el consistorio también mantiene contactos con Generalitat y Estado para garantizar la financiación de otros proyectos estratégicos, como la biblioteca provincial en el complejo de la Tabacalera.

Fuentes de Paradores confirman que el Banco de España figura entre las ubicaciones que se están estudiando, aunque rebajan las expectativas y recuerdan que la entidad realiza de forma permanente prospecciones en distintos puntos de España sin que todas ellas culminen en aperturas. El organismo subraya que el proceso es complejo y que la valoración de inmuebles y ubicaciones no implica automáticamente la decisión de abrir un Parador en cada caso.

Dos décadas después de su cierre, el antiguo Banco de España de Tarragona aspira a dejar atrás el abandono y convertirse en un centro turístico de referencia, integrado en la red pública de Paradores y al servicio de la promoción del patrimonio histórico español. Según la información publicada por el Diari de Tarragona, el proyecto entra ahora en una fase decisiva, en la que el consenso institucional y la seguridad jurídica serán determinantes para que el plan llegue a buen puerto.

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