Fotografía del Ayuntamiento de Tàrrega.

Fotografía del Ayuntamiento de Tàrrega.Jorge Franganillo

Un pueblo de Lérida cierra 24 horas su piscina al encontrar excrementos en el agua: «Llamamos al civismo»

El Ayuntamiento de Tàrrega se ve obligado a cerrar la piscina durante 24 horas por motivos de salud pública

La piscina municipal grande de Tàrrega (Lérida) ha tenido que cerrar sus puertas durante toda la jornada del martes 30 de junio después de detectarse excrementos humanos en el agua, lo que obligó al Ayuntamiento a activar el protocolo sanitario y a lanzar un llamamiento expreso al civismo de los usuarios. La instalación ha reabierto este miércoles tras las tareas de limpieza y desinfección, y el consistorio ha recordado que este tipo de conductas incívicas suponen un riesgo para la salud pública y un perjuicio para el conjunto de la localidad.

Según informó el propio Ayuntamiento a través de sus canales oficiales, la presencia de heces en la piscina grande se detectó el martes y obligó a desalojar la instalación y a clausurarla de forma preventiva, siguiendo los protocolos de salud pública establecidos para estos casos. En situaciones de contaminación fecal, los servicios técnicos deben aplicar tratamientos de choque con productos desinfectantes, revisar filtros y controlar los niveles de cloro y pH antes de autorizar de nuevo el baño a los usuarios.

El cierre, aunque limitado a 24 horas, afectó a vecinos y familias que estos días utilizan la piscina municipal como espacio de descanso y alivio frente al calor de principios de verano, y más en un contexto de ola de calor generalizada en todo el territorio español. El consistorio subraya que esta «gamberrada» no se queda en una simple molestia puntual, sino que acarrea costes económicos adicionales por el uso extraordinario de productos de limpieza, la posible necesidad de vaciar y volver a llenar el vaso y la reorganización del servicio.

Las autoridades locales insisten en que la presencia de excrementos en el agua no es un asunto menor ni una broma inocente, ya que puede conllevar consecuencias sanitarias relevantes. Los excrementos pueden contener bacterias y microorganismos resistentes al cloro, que al entrar en contacto con los bañistas pueden provocar enfermedades gastrointestinales con diarrea severa, así como infecciones cutáneas u oculares, especialmente en niños y personas con defensas más bajas.

Este tipo de incidentes obligan a extremar la prevención y a reforzar el mensaje de responsabilidad personal en el uso de instalaciones públicas compartidas, en las que el comportamiento de unos pocos afecta directamente al bienestar de muchas familias.

Tras reabrir la piscina este miércoles, el Ayuntamiento de Tàrrega ha aprovechado para reiterar su llamamiento al civismo y recordar la necesidad de respetar las normas básicas de higiene y convivencia en las piscinas municipales. El consistorio apela a la responsabilidad individual y familiar para evitar nuevas incidencias, subrayando que pequeñas conductas incívicas pueden tener consecuencias desproporcionadas para el conjunto de la comunidad.

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