Fachada de la Audiencia Provincial de Valencia

Fachada de la Audiencia Provincial de ValenciaICAV

Condenan a un hombre a diez años de cárcel por violar a una chica en Valencia

El agresor engañó a la víctima para que bajara al antiguo cauce del río Turia, una zona protegida por muros y con lugares «escasamente iluminados», donde la forzó tras tirarla al suelo

La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a diez años de prisión a un hombre que violó a una joven en el antiguo cauce del río Turia, en la capital regional, en noviembre de 2022. El Tribunal le considera autor de un delito de agresión sexual con empleo de violencia para el que aprecia la concurrencia de agravante de aprovechamiento de las circunstancias del lugar, pues la condujo hasta un sitio solitario «para facilitar el delito y asegurar su impunidad».
El penado deberá indemnizar a la víctima, que tenía 20 años en el momento de los hechos, con 12.000 euros por los daños morales y por el «amplio sufrimiento psíquico y físico» que le causó. Asimismo, no podrá acercarse a menos de 300 metros ni comunicarse por cualquier medio con ella durante 11 años. Los hechos juzgados ocurrieron de madrugada, cuando la chica se encontraba en un parque cercano a la estación de autobuses de Valencia junto a dos amigos que se ausentaron y la dejaron sola a la espera de su regreso.

Un lugar «en la más absoluta soledad»

Al poco rato, el condenado se acercó a la zona y la joven le preguntó si había visto a sus amigos, a lo que él le contestó afirmativamente y le dijo que estaban en el antiguo cauce del río Turia, un jardín de grandes dimensiones que cruza la ciudad y que se encuentra aislado por muros, con algunas zonas escasamente iluminadas y numerosa vegetación. El agresor se ofreció a acompañarla para buscarlos. Según recoge la sentencia, una vez en el cauce y, «aprovechando la más absoluta soledad del lugar», que «intencionadamente había sido buscado» por el hombre, éste empujó a la víctima, la tiró al suelo y la forzó sexualmente, mientras ella gritaba que parara.
En el transcurso de la agresión sexual, la joven consiguió escapar y salió corriendo del cauce por una de las rampas para refugiarse en la estación de autobuses cercana. Un cliente de un hotel próximo al cauce del río que había escuchado los gritos de auxilio de la agredida se asomó al balcón, presenció la agresión y avisó a la Policía, que pudo detener al sospechoso.
Otros agentes acompañaron a la víctima a un centro sanitario, pero antes de ello se cruzaron con el detenido y ella lo reconoció en ese momento como su agresor. Por último, la sentencia no es firme y puede recurrirse en apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.
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