Antiguo Teatro Circo de Alicante
Así es el teatro que se desmontó pieza a pieza en Alicante para erigirse en Orihuela
Tras años de actividad y esplendor, el edificio fue vendido, desarmado y trasladado para ofrecer funciones, espectáculos y cine al sur de la provincia, donde hoy en día permanece como un referente cultural
En pleno auge del teatro y el circo en la España del siglo XIX, cuando cada ciudad buscaba hacerse con un coliseo propio, Alicante apostó por una fórmula mixta: un Teatro Circo. Su historia, sin embargo, no terminó en la capital alicantina. Fue desmontado pieza a pieza, vendido en subasta y reconstruido en Orihuela, donde aún permanece como uno de los últimos supervivientes de una arquitectura que se negó a morir.
Fue el maestro carpintero Rafael Marco Boronat, figura clave del urbanismo popular alicantino, quien proyectó el Teatro Circo en 1892 en la plaza de Balmes -donde hoy se alza el Mercado Central- con madera y ladrillo. Su construcción coincidió con otro hito: la llegada del alumbrado eléctrico, dirigido por Isaac Peral.
Durante más de una década, este espacio acogió a compañías circenses, musicales y teatrales, incluyendo a un joven Isaac Albéniz y compañías líricas de renombre. Pero no tardó en verse asediado por la competencia. En 1903, Alicante ya contaba con al menos seis espacios recreativos, entre ellos el recién inaugurado Teatro de Verano. La concesión municipal del Teatro Circo expiraba en 1907. La temporada que debía reflotar su suerte fue cancelada tras la marcha de la compañía contratada al rival Teatro de Verano. Su destino quedó condenado.
Subasta, desmontaje y resurrección
El 10 de septiembre de 1907, los materiales, mobiliario y estructuras del Teatro Circo fueron subastados ante notario. Los hermanos Roca de Togores, empresarios oriolanos, adquirieron el lote completo. Decidieron rearmarlo desde cero en su ciudad natal. Mientras la prensa alicantina pedía un mercado en su lugar, Orihuela ponía en marcha la resurrección de aquel templo escénico.
Teatro Circo de Orihuela
Compraron un huerto junto al río, lo conectaron con el centro urbano y comenzaron las obras en octubre. Solo seis meses después, el 25 de abril de 1908, el Teatro Circo de Orihuela abrió sus puertas. Se estrenó con teatro, pero pronto sumó cine, zarzuela, ópera, incluso combates de boxeo. En su interior cabían 2.000 personas, el doble que el vecino Teatro Romero. Con precios populares, se convirtió en el centro cultural más importante de la comarca.
El declive y la recuperación
Como muchos teatros históricos, el paso del tiempo no fue benévolo. En 1978 cerró sus puertas. Hubo décadas de abandono, vandalismo e intentos de derribo. Lo que lo salvó no fue una institución, sino la presión ciudadana. En 1986, gracias al esfuerzo de asociaciones culturales y al impulso del Ayuntamiento, comenzó un proceso de restauración urgente.
La rehabilitación no solo salvó la estructura, sino que la adaptó a las exigencias de un nuevo tiempo. El Teatro Circo volvió a la vida en 1995, con una gala benéfica presidida por la Reina Sofía. Desde entonces, es uno de los principales escenarios del sur de la Comunidad Valenciana.