Imagen de la prueba de sonido para un concierto en el escenario principal del Roig Arena
Un Roig Arena de 300 millones de euros que podrá dar dos conciertos a la vez sin molestar a los vecinos
Uno de los consejos más populares que recoge el sabio refranero español es el de «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy». Su significado es más que evidente. Una muestra de adopción de esta máxima ha corrido a cargo de los responsables del Roig Arena, el recinto multiusos en la ciudad de Valencia promovido por el presidente de Mercadona, Juan Roig, y cuya inauguración tendrá lugar el próximo 6 de septiembre con un concierto homenaje a Nino Bravo.
Así, y para ir sobre seguro en tiempos y con los trámites institucionales y burocráticos pertinentes para una apertura de tal magnitud, la empresa ya ha realizado las pruebas de sonido de cara a cumplir con la ley, comprobar los niveles acústicos, especialmente en el exterior de la edificación -aún por concluir- y verificar que la celebración de conciertos no perturba la tranquilidad de los vecinos.
El Debate ha sido testigo de primera mano de este examen y los resultados han sido sorprendentes por la calidad de la construcción, que alcanza una inversión de alrededor de 300 millones de euros que el propio Roig ha puesto de su bolsillo. Así, en una visita organizada por la compañía para la prensa, los altavoces del escenario principal comenzaron a sonar con la canción Brighter tan Gold, de The Cat Empire (grupo que actuará en septiembre en el Roig Arena) a máxima potencia, es decir, los 104 dBA de proyección en interior que permite la normativa vigente.
«La situación más extrema»
Con la mayoría de las gradas instaladas y con un videomarcador que será imponente, junto al escenario, que se está montando, el espectáculo que se celebre lo podrán disfrutar hasta 18.000 espectadores.
Imagen de un operario de la obra del Roig Arena comprobando el sonido fuera del recinto con dos conciertos a la vez
Seguidamente, y sin que la música se apagara, los responsables de la obra activaron «la situación más extrema», en palabras del director general del Roig Arena, Víctor Sendra. Con esta expresión, se refería a que en otro auditorio iba a sonar otra canción con la misma intensidad de sonido, con lo que se simulaba un contexto de dos conciertos de manera simultánea. En este caso, este espacio tiene una capacidad para 2.000 personas en modo concierto, aunque también puede utilizarse para congresos y eventos corporativos, con un aforo de entre 700 y 750 asistentes.
Las dos canciones seguían sonando, pero, una vez en el exterior, apenas se escuchaba algo. Los coches que pasaban o la bocina del pabellón de L’ Alquería del Basket que sonaba de vez en cuando y que está junto al recinto multiusos se oyen más. En este sentido, un operario mostró junto a edificios residenciales un sonómetro para ser testigo de los niveles. Éstos eran bajos y la variación en ellos era producto más del ruido que hacían las cámaras de fotos al dispararse y de algún susurro de los periodistas ante el asombro mutuo: La música continuaba, pero allí apenas llegaba.
Del mismo modo, Sendra matiza que la prueba se llevó a cabo cuando muchas puertas del edificio «están todavía abiertas» y el «cierre hermético aún no está completo», por lo que según avancen las actuaciones «todo irá a mejor». En cuanto a datos técnicos, el director de Tecnología del Roig Arena, Paül Mollà, explicó que el éxito se debe a que tanto la cubierta como la fachada cuentan con un sistema de aislamiento de un metro de grosor conformado por veinte capas que tienen el objetivo de absorber el sonido, reducir al máximo las fugas sonoras y tener controlada la reverberación. Por último, cabe destacar que el test también lo pudieron corroborar vecinos de la zona, la Policía y efectivos de Bomberos.