Imagen del Charco Azul visto desde arriba, una de las mejores piscinas naturales en la provincia de Valencia
La mejor piscina natural de la provincia de Valencia
Reconocido por National Geographic, este enclave entre cañones es un símbolo del auge del turismo rural en la Comunidad Valenciana, con rutas, historia y encanto serrano
Cuando se habla de turismo en la Comunidad Valenciana, es fácil pensar en playas de arena dorada, calas mediterráneas o paseos marítimos rebosantes de vida. Pero hay otro rostro menos conocido, y no por ello menos deslumbrante, que está ganando protagonismo y es el turismo rural y de interior. Un claro ejemplo de este cambio de perspectiva es el Charco Azul de Chulilla, enclavado en un paraje de espectacular belleza, que ha sido reconocida por la revista National Geographic como la mejor piscina natural de la provincia de Valencia.
El Charco Azul se encuentra en el Paraje Natural Municipal Los Calderones, un enclave de gran valor ecológico y paisajístico situado en la comarca de Los Serranos, al norte de la provincia. Rodeado de altos cañones calizos por los que serpentea el río Turia, este pequeño embalse natural ofrece aguas de un azul profundo que contrasta con los tonos ocres de las paredes del cañón.
Lo que hace único a este lugar no es solo su belleza escénica, sino también la tranquilidad que se respira, lejos del bullicio costero. Sus aguas, aunque frías incluso en verano, son perfectas para un baño revitalizante después de una ruta de senderismo. El acceso se realiza por un camino acondicionado que parte del mismo casco urbano de Chulilla, y que en apenas 20 minutos conduce al visitante a esta joya escondida.
En el siglo XII, la población musulmana de Chulilla ideó una presa sobre el río Turia con el objetivo de canalizar el agua para el riego de las huertas que rodeaban el pueblo. Hoy en día, si se observa con detenimiento la zona del pozo, aún pueden apreciarse vestigios de los antiguos canales que formaban parte de este sistema hidráulico.
Durante mucho tiempo, el Charco Azul fue un rincón conocido únicamente por los vecinos, que lo utilizaban como lugar de baño y descanso durante los meses más calurosos. Sin embargo, su entorno natural, de gran belleza, ha ido atrayendo a visitantes de fuera. Uno de sus principales atractivos actuales es la pasarela de madera que permite adentrarse en este enclave de aguas cristalinas, haciendo más accesible y espectacular la experiencia.
Senderismo y puentes colgantes
El entorno del Charco Azul invita a mucho más que un chapuzón. Chulilla es, de hecho, uno de los destinos de senderismo más valorados de la Comunidad Valenciana, gracias a rutas tan emblemáticas como la de los Puentes Colgantes del río Turia. Este sendero circular, apto para toda la familia, recorre el impresionante cañón del Turia atravesando dos puentes suspendidos sobre el vacío que ofrecen unas vistas vertiginosas del paisaje.
Imagen de archivo de una excursión por la ruta de los puentes colgantes de Chulilla, Valencia
Su historia se remonta a los años 50, cuando los trabajadores del embalse de Loriguilla recorrían más de cinco kilómetros diarios desde Chulilla. Con los años, el río ha formado las impresionantes paredes del cañón, que superan los 80 metros de altura.
Otras rutas recomendadas incluyen la subida al Castillo de Chulilla, de origen islámico y declarado Bien de Interés Cultural, o el sendero que lleva al Charco de las Palomas, otro paraje natural de gran belleza. Los aficionados a la escalada también encontrarán en las paredes de Los Calderones un auténtico paraíso vertical.
Además del contacto directo con la naturaleza, Chulilla ofrece la calidez de un pueblo blanco de montaña, con calles estrechas, casas encaladas y rincones con encanto, que cuenta con apenas 700 habitantes. Su historia se respira en cada esquina, desde el mencionado castillo hasta la ermita de Santa Bárbara y la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles.
Imagen de las vistas del pueblo de Chulilla, en el interior de la provincia de Valencia
Los restaurantes y bares del pueblo apuestan por la gastronomía tradicional de interior, con platos como el arroz al horno, la olla churra o los embutidos artesanales. Y para quienes buscan una experiencia completa, hay múltiples casas rurales y alojamientos con encanto, perfectos para desconectar del mundo y reconectar con uno mismo.
La popularidad creciente de destinos como el Charco Azul pone de relieve el valor del turismo de interior: un turismo más sostenible, respetuoso con el entorno y enriquecedor para el viajero. Frente al modelo masificado del «sol y playa», la Comunidad Valenciana revela así un patrimonio natural y cultural que merece ser conocido, valorado y protegido.
Así que la próxima vez que pienses en una escapada, recuerda que a poco más de una hora de Valencia te espera un oasis azul entre cañones, donde la naturaleza te abraza y el tiempo parece detenerse. El Charco Azul de Chulilla no es solo una piscina natural: es una puerta abierta al alma rural y montañosa de la Comunidad Valenciana.