Captura del vídeo viral sobre dos compañías que batallan en Santa Pola para conseguir turistas

Captura del vídeo viral sobre dos compañías que batallan en Santa Pola para conseguir turistasInstagram

Lucha titánica para vender billetes de barco para visitar Tabarca, la isla poblada más pequeña de España

Dos empresas compiten por captar turistas que desean conocer el enclave alicantino

Con la llegada de la temporada estival, muchas localidades costeras experimentan su particular época dorada. En estos meses, especialmente julio y agosto, las empresas del sector servicios y hostelería concentran la mayor parte de sus ingresos anuales. Es ahora o nunca, durante el resto del año, la actividad cae en picado. En ciudades como Santa Pola, donde el turismo veraniego lo es todo, esta situación da pie a una competencia feroz entre negocios que luchan por captar la atención, y el bolsillo, de los miles de visitantes que llegan cada día.

Una escena peculiar se repite cada mañana en el puerto de esta localidad costera. Allí, dos empresas de transporte marítimo rivalizan por llenar sus barcos rumbo a la isla de Tabarca, el destino estrella de la zona. Lo que debería ser un simple punto de venta de billetes se ha transformado en un espectáculo casi teatral, donde el grito de los precios y la insistencia por atraer al turista son el pan de cada día. Los trabajadores de ambas compañías, identificadas por el color de sus casetas, una azul y la otra naranja, intentan por todos los medios ser los primeros en captar al visitante.

«¡Cinco euros la ida a Tabarca, sale ya el barco!», se oye desde un lado del puerto, seguido inmediatamente por un grito similar desde la caseta rival. Lo que comenzó como una estrategia comercial se ha convertido en una auténtica guerra de voces, descuentos y argumentos. Algunos turistas, sorprendidos, comparan la experiencia con un mercado callejero más que con una terminal marítima. A mediodía, la tensión se reduce y los trabajadores aprovechan para descansar, pero las primeras horas de la mañana son una auténtica batalla por cada cliente.

Ambas empresas saben que solo hay una corta ventana de tiempo para sacar rentabilidad. Según explican los propios trabajadores, los verdaderos días fuertes del verano apenas alcanzan las dos semanas, cuando la afluencia turística es máxima. «Aquí hay que moverse rápido», cuenta una vendedora del puesto naranja. «Si no informas al turista, se lo lleva la competencia».

La situación ha llegado al punto de que ambos negocios han replicado una estrategia común: mostrar grandes carteles con el precio de cinco euros para captar la atención. Pero ese es solo el coste de la ida. La vuelta, advierten desde la caseta azul, también tiene un precio similar, por lo que el trayecto completo suele rondar los diez euros.

Pese a la competitividad, en agosto no hay problemas de demanda. Las embarcaciones se llenan fácilmente y rara vez es necesario bajar precios. Pero durante el resto del año, captar cada pasajero puede marcar la diferencia entre un buen día y uno de pérdidas. Y es que, en invierno, Tabarca se queda casi vacía. La pequeña isla apenas cuenta con una cincuentena de residentes permanentes, pero durante los picos de verano puede llegar a recibir entre 3.000 y 5.000 visitantes diarios, muchos de ellos embarcando desde Santa Pola.

La isla de Tabarca es uno de los grandes reclamos turísticos de la provincia de Alicante. Sus aguas cristalinas, su rica vida marina, su encanto de pueblo pesquero y su historia como refugio de piratas la convierten en una excursión imprescindible para quien visita la Costa Blanca. Sin embargo, es en verano cuando despliega todo su potencial: sus playas y restaurantes se llenan de turistas que buscan una escapada diferente, a solo unos minutos en barco del bullicio del continente. Y mientras ellos disfrutan del paraíso, en el puerto, la lucha por llevarlos hasta allí continúa día tras día.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas