Imagen de archivo de bomberos luchando contra el fuego en Bejís, Castellón, en agosto de 2022Diputación de Castellón

 Se cumplen tres años del accidente del 'tren del infierno' de Bejís: «Ximo Puig es el máximo responsable y sigue cobrando de todos nosotros»

Isabel Irlandés, una de las víctimas del suceso, recuerda para El Debate su trágica experiencia antes, durante y después de subirse a un convoy que jamás debió salir

El 16 de agosto de 2022, Isabel Irlandés salió en de Barcelona, donde vive con sus dos hijos de cinco y diez años, con destino la estación del Norte de Valencia. Era una escala. No iban a pasar unos días coincidiendo con el puente de la Asunción en la capital del Turia, sino que se iban a un pueblo de Castellón. Según explica a El Debate, los pequeños pensaban, como es normal, «en la piscina, en bicicletas y en sus amigos». Sin embargo, el segundo viaje hacia su destino vacacional les cambió la vida por completo. A ellos y a otras 46 personas más.

Hoy día, ella tiene quemaduras «en el 30 %» de su cuerpo. Más concretamente, «la mitad» de su cara, «todo el brazo izquierdo y las dos piernas». «Un tercio de mi cuerpo es injerto», indica la víctima de un accidente de un tren que jamás debió salir de Valencia aquel día.

Ese convoy tenía como última parada Zaragoza, pero nunca llegó. Por qué emprendió la marcha cuando desde el día anterior estaba activo un incendio más que considerable en la localidad castellonense de Bejís es la gran incógnita y, en términos emocionales y judiciales, la gran indignación del casi medio centenar de víctimas. Isabel relata que poco antes de llegar a ese municipio, ya vio una «enorme columna de humo». Un mal presagio que no tardó en confirmarse y que provocó el pavor generalizado entre los viajeros del tren:

imagen de archivo de Pedro Sánchez y Ximo durante su visita a las zonas afectadas por el incendio forestal de Bejís (Castellón)EFE

«Las nubes de ceniza nos encerró. Nos llovía ceniza», recuerda. A la altura de Bejís, la maquinista paró de golpe el ferrocarril porque estaba en medio de las llamas. El panorama era desolador: «Todo era un despropósito. Nos dejaron abandonados. Algunos salimos corriendo huyendo en dirección Valencia. La maquinista entró en pánico». Sin embargo, matiza que no todos los pasajeros «salieron corriendo». «Los que no pudieron escapar hicieron llamadas para despedirse porque creían que el convoy iba a explotar», señala, subrayando que el tren inició la ruta con «20.000 litros de combustible».

«Se me revuelve la tripa»

Tras el suceso, Isabel estuvo «tres meses en la UCI» y le operaron hasta en catorce ocasiones, un periodo de tiempo en el que «nadie» le llamó pese a que el entonces presidente de la Generalitat Valenciana, el socialista Ximo Puig, se empeñara en decir lo contrario. La propia víctima lo indica: «Nadie me llamó. Que salga Puig diciendo que nos llamó y que sabía que estábamos bien es una falacia», subraya. En lo relativo al otrora jefe del Consell, Isabel no olvida:

«Es es el máximo responsable. Los protocolos especifican que la competencia para decir que nuestro tren no saliera era suya y no hizo nada pese a que el incendio había quemado ya 20.000 hectáreas. No era un fuego tonto, era una burrada», apunta. Pero no se queda ahí: «El señor Puig y la señora Bravo (consellera entonces de Justicia e Interior) son responsables. Hubo alcaldes y agricultores que durante años denunciaron que en esa zona no había cortafuegos. Era un polvorín y acabó pasando lo que pasó», lamenta.

Ella fue una de las víctimas que resultaron con heridas más graves. Una murió hace más de un año: «Por el tratamiento de las quemaduras le tuvieron que reducir la quimioterapia y terminó muriendo», afirma. En lo que a la propia Isabel respecta, cuenta a este periódico que a raíz del accidente del tren de Bejís ha perdido «la casa y el trabajo», dado que tiene una «incapacidad» y «las facturas han de pagarse».

Pero el dantesco panorama va más allá: «Yo no puedo trabajar. Pero además del coste económico, tanto yo como mis hijos tenemos problemas de salud mental. Seguimos teniendo pesadillas y nadie se ha hecho cargo de nosotros. Mazón nos dio una ayuda humanitaria de 6.000 euros. Pero Ximo Puig tiene un cargo en París y sigue cobrando del Estado, sigue cobrando de todos nosotros», afirma.

En lo judicial, el contexto ni mucho menos es más alentador: «El caso ha estado en manos de tres juezas y se lo han ido pasando de una a otra y ahora mismo está archivado», comenta, al mismo tiempo que añade que está «en contacto» con víctimas del accidente del Alvia en Galicia, del Metro de Valencia, del 11-M o incluso de la dana.

De hecho, Isabel es la autora del libro Y no había música, a la venta en Amazon, en el que describe no solo su experiencia en el tren de Bejís, sino también todo lo vivido posteriormente. También es muy activa a través de su perfil en la red social Instagram. Finalmente, hace a El Debate una mención sobre los incendios que asolan buena parte de España estos días: «Se me revuelve la tripa. Lo estoy pasando muy mal», sentencia.