Imagen de la playa de la Malvarrosa tomada el martes 8 de julioEFE / Manuel Bruque

Un Mediterráneo 'hirviendo' a 29 grados amenaza con un desembarco de medusas en Valencia

El aumento de la temperatura superficial del mar tiene consecuencias de gran alcance sobre los ecosistemas marinos, esenciales para la biodiversidad

El Mediterráneo, y en particular la costa valenciana, ha experimentado en las últimas décadas un notable calentamiento. La temperatura superficial del mar ha aumentado a un ritmo de 0,41 ± 0,01 °C por década entre 1982 y 2024, lo que equivale a un incremento medio de unos 1,7 °C. Esta evolución no ha sido uniforme: el ascenso térmico se ha intensificado en la zona oriental de la cuenca, que incluye los mares Adriático, Egeo, Levantino y Jónico.

La temperatura de la superficie del mar (TSM) constituye una de las variables climáticas esenciales definidas por el Sistema Mundial de Observación del Clima, clave para caracterizar el estado del sistema climático global. Sirve para medir el flujo de calor que entra y sale del océano, detectar frentes y afloramientos, y mejorar las predicciones meteorológicas y oceánicas. El Portal del Clima Oceánico emplea esta variable como indicador de la temperatura media de la superficie del planeta.

Imagen de la temperatura del mar mediterráneo a 29,4 gradosMyOcean Pro

Entre 2022 y 2023, el Mediterráneo sufrió una ola de calor marina excepcional por su intensidad y duración, con anomalías de hasta 1,7 °C en junio. En 2024, las aguas frente a la Comunidad Valenciana ya alcanzaron los 27,8 ºC, pero este agosto de 2025 se ha superado el récord histórico: la playa de Valencia ha registrado 29 ºC, según los datos de seatemperature.info.

Proliferación de medusas

La presencia de medusas en la costa valenciana se intensifica en esta época del año, un fenómeno favorecido por la radiación solar y la escasez de precipitaciones. La menor entrada de aguas dulces continentales reduce las diferencias de salinidad entre la costa y mar abierto, lo que facilita que los vientos acerquen las medusas a la orilla. La especie más común, Pelagia noctiluca, prolifera desde los años ochenta en el Mediterráneo.

El calentamiento de las aguas también contribuye de forma indirecta: cuando la temperatura costera se asemeja a la del mar abierto, las corrientes superficiales arrastran con facilidad los bancos de medusas hasta la costa.

¿Debería preocuparnos?

El aumento de la temperatura superficial del mar tiene consecuencias de gran alcance sobre los ecosistemas marinos, esenciales para la biodiversidad. Estas alteraciones afectan a las migraciones y distribución de especies, modifican la red trófica y limitan la circulación de nutrientes entre capas de agua. Al carecer de depredadores naturales, las medusas se benefician especialmente de este desequilibrio.

El exceso de calor oceánico, además, funciona como una fuente de energía que puede intensificar las tormentas en el litoral. Los expertos advierten de que no solo resultan alarmantes las temperaturas máximas alcanzadas, sino también las mínimas nocturnas, que no han descendido de los 24,9 ºC.