Reme Mazzolari

Reconstrucción y esperanza

La Diputación de Valencia, junto con la Generalitat, ha demostrado que la proximidad y la responsabilidad son claves para dar soluciones rápidas y efectivas por la dana frente a la ineficacia del Gobierno de Pedro Sánchez

Cuando la tragedia golpea, la respuesta debe ser rápida, eficaz y transparente. Tras la devastadora dana que arrasó la Comunidad Valenciana en octubre de 2024, Europa ha cumplido con creces: casi 1.600 millones de euros del Fondo de Solidaridad, 645 millones reprogramados mediante el mecanismo Restore, 1.200 millones del Plan Next Generation y más de 44 millones para las entidades locales a través del Plan EDIL. Bruselas ha hecho su trabajo. ¿Y el Gobierno de España? Sin lugar a dudas, ha fallado.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha tardado casi un año en presentar la petición formal para reorientar fondos y sigue atrapado en su propia maraña burocrática. Mientras, la Comisión Europea aprobó el 10 de octubre la modificación del Plan de Recuperación para incluir el nuevo Componente 32, aquí seguimos sin ver resultados tangibles por la falta de colaboración del Gobierno de Sánchez. Los fondos europeos no son del Gobierno, son de Europa y para los ciudadanos de la Comunidad Valenciana. Sobre estas carencias, Pilar Bernabé, delegada del Gobierno sanchista, guarda un silencio cómplice. La gestión de estos fondos exige rigor, no propaganda.

Frente a esta ineficacia, la Generalitat Valenciana ha estado al pie del cañón desde el primer día: coordinando ayudas, reasignando recursos y trabajando con los municipios para que nadie quede atrás. Ha impulsado medidas urgentes para vivienda, infraestructuras y apoyo a las pymes afectadas, demostrando que cuando hay voluntad política, hay soluciones. Mientras Pedro Sánchez y sus voceros se pierden en anuncios vacíos, la Generalitat ha dado respuestas reales a los valencianos, incluso adelantando recursos propios para no dejar a las familias en la estacada.

En este año después de la tragedia, la Diputación de Valencia, bajo el liderazgo del Partido Popular, ha demostrado una gestión ejemplar al aprobar un presupuesto histórico de 784 millones de euros para 2025, centrado en la reconstrucción. Gracias al Pla Obert d’Inversions, se han movilizado 350 millones para transformar municipios grandes y pequeños con transparencia y eficacia. Además, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal prevé que la institución cierre el ejercicio con superávit, reflejo de una administración responsable y comprometida con el bienestar de todos los valencianos.

Gracias a esta gestión coordinada entre las Administraciones autonómica y provincial se han activado líneas de ayuda para alquileres urgentes, se han rehabilitado kilómetros y kilómetros de infraestructuras, se han activado planes específicos para el turismo y la industria, sectores gravemente afectados por la catástrofe. La Diputación de Valencia, junto con la Generalitat ha demostrado que la proximidad y la responsabilidad son claves para dar soluciones rápidas y efectivas.

Por el contrario, la gestión sanchista es clara: retrasos injustificables, falta de coordinación con las administraciones locales y una preocupante opacidad en la ejecución por parte del Estado. Cada día perdido es un golpe más para los municipios que aún esperan reconstruir sus servicios básicos. Europa ha puesto sobre la mesa recursos históricos: 945 millones de euros del Fondo de Solidaridad pendientes de aprobación en noviembre, con una tasa de cofinanciación del 95% para proyectos esenciales. Pero si el Gobierno no actúa con diligencia, estos fondos corren el riesgo de convertirse en una oportunidad perdida.

Cuando Pedro Sánchez salió huyendo de Paiporta y supeditó la concesión de ayuda urgente «a que lo pidan», mostró su verdadero rostro. Esos momentos denotaron que Sánchez estaba y está dispuesto a dar la espalda a los valencianos. Salir huyendo y enmarañar la gestión de la reconstrucción es la huella que deja en la Comunidad Valenciana. Los valencianos no lo vamos a olvidar.

Sin embargo, en la línea de compromiso y servicio, la Diputación de Valencia ha estado en Bruselas defendiendo los intereses de nuestros pueblos, junto a la Generalitat, para que cada euro llegue donde debe: a las familias, a las empresas y a las infraestructuras que sostienen nuestra vida diaria. Porque la reconstrucción no puede depender de titulares vacíos ni de anuncios que nunca se cumplen.

Europa cumple. La Generalitat y la diputación de Valencia trabajan. El Gobierno de España bloquea. Y nosotros no vamos a callar. No nos queremos callar.

Cada euro que Europa nos concede es para los valencianos, no para la propaganda sanchista. No vamos a permitir que la incompetencia convierta la solidaridad en un fracaso. Reconstrucción y esperanza es lo que nos impulsa a los valencianos.

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