Imagen tomada este miércoles de Yolanda, que perdió a tres familiares en la dana, durante el homenaje por las 237 víctimas

Imagen tomada este miércoles de Yolanda, que perdió a tres familiares en la dana, protestando durante el homenaje por las 237 víctimasCarlos Latorre

Quién es Yolanda, la víctima que perdió a tres familiares en la dana y que exigió dar «la cara» al «galgo de Paiporta»

El homenaje a las 237 víctimas mortales que causó la dana del 29 de octubre de 2024, que se celebró este martes en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia transcurrió con total normalidad salvo dos excepciones, unos pocos minutos previos al inicio de la ceremonia y los inmediatamente posteriores a la finalización de la misma, cuando las autoridades presentes se disponían a abandonar el recinto.

Los primeros reproches a un gobernante fueron para el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón. El jefe del Consell entró a su ubicación alrededor de las 17:55, cinco minutos antes de que lo hicieran el del Gobierno, Pedro Sánchez, y los Reyes Don Felipe y Doña Letizia. Por tanto, tuvo que escuchar palabras como «asesino», «dimisión», «a prisión» o «responsable» estando ya sentado en su asiento.

Posteriormente, el jefe del Ejecutivo central también objeto de las quejas por parte de los familiares de los fallecidos que acudieron al homenaje en el primer aniversario de la tragedia. Al socialista también le pidieron a gritos la «dimisión» y le llamaron «asesino», pero, además le reprocharon su huida de Paiporta el 3 de noviembre, dejando solos a los Monarcas y al propio Mazón ante la ira de los vecinos afectados.

«La verdad siempre vence»

«El galgo de Paiporta… Que dé la cara. El galgo de Paiporta, que ha traicionado a todos los españoles. Saliste corriendo como un galgo», fue una de las denuncias. Su autora fue Yolanda, que el día de la dana perdió a tres seres queridos. En declaraciones a Telemadrid, en el programa que presenta Antonio Naranjo, definió el evento como un «funeral de Estado de blanqueo, como todo lo que hacen los políticos de este país».

Durante todo el tiempo que estuvo en el Museo Príncipe Felipe, Yolanda vistió una camiseta negra que por la parte delantera se podía leer «asesinos, cómplices, traidores» y por detrás «la verdad siempre vence», ambos lemas en valenciano. Su actitud combativa contra los gestores de la crisis por la riada, tanto al inicio como al final, los dos momentos más tensos del homenaje organizado por la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana.

En concreto, los familiares de Yolanda que perdieron la vida eran un hermano de 45 años, un sobrino de cuatro, y una cuñada de 47, si bien ella matiza diciendo que no perdió sino que le «asesinaron», le «arrancaron cruelmente e injustamente».

Tanto es así, que durante unos instantes otros familiares de víctimas, de los que les separaban apenas tres metros, le reprochó a ella y a dos acompañantes que tuvieran «respeto». «Si queréis manifestaros, podéis hacerlo en la calle, pero no aquí», le dijo una señora a Yolanda. A los pocos segundos, cesó el alboroto ante la perplejidad de otros asistentes.

Pero su enfado no queda ahí, ya que, según señaló, a las 16 horas de este mismo miércoles todavía «no tenía» las entradas para entrar: «Nos han intentado dejar en la calle. Han ninguneado a mi familia. Nos han faltado el respeto una vez más, peor toda esta gente que aparece en pantalla (en alusión a los Reyes, Sánchez y Mazón) han estado bien protegida con su teatro perfectamente establecida. Con los que se han reunido son sus manos derechas, las víctimas politizadas», lamenta. Por el contrario, ella misma se aleja de esa polarización y se posiciona como perseguidora de la «verdad». «Se nos silencia, se nos ningunea, nos ponen miles de zancadillas».

La exigencia de responsabilidades políticas también las pone a nivel local sobre el alcalde de Aldaia, Guillermo Luján, del PSOE. Allí los padres citados iban a recoger a su hijo del colegio: «No ha asumido aún ninguna responsabilidad de por qué no aviso de que había que recoger a los niños. Por qué no avisó de que a las doce del mediodía había recibido un e-mail en el que ya avisaba del riesgo que había. Por estas cosas ahora mismo están en el cementerio en vez de en su casa», relata.

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