El defensa del RCDE Espanyol Carlos Romero vistiendo le equipación de Kelme
Kelme, la marca alicantina que desafió a los gigantes del deporte
En la España de los años sesenta, cuando el calzado era una de las industrias más pujantes del país, en la ciudad alicantina de Elche nacía una pequeña empresa llamada Kelme. Fundada por los hermanos Francisco y Vicente Cañizares Riquelme, su propósito inicial era fabricar zapatos, como tantas otras en la comarca del Vinalopó. Pero aquellos empresarios dieron un paso diferente: querían un nombre propio que distinguiera sus productos. Eligieron 'Quelme', derivado de su apellido, pero con una «K», más contundente y moderna. Así nació Kelme, una marca con vocación de trascender.
En pocos años, la firma creció con fuerza. Llegó a tener cuatro fábricas en marcha y más de un centenar de empleados. Su audacia empresarial les llevó incluso a exportar a los países del bloque soviético, en una operación llena de ingenio que les permitió colocar más de 50.000 pares de zapatos en Europa del Este.
La llegada de Diego Quiles
A finales de los sesenta se incorporó a la compañía Diego Quiles Ruiz, un joven administrativo que pronto demostraría un olfato especial para los negocios. Tras una etapa como empresario independiente, regresó a la firma junto a su hermano José, esta vez como propietario. En los años setenta compraron Kelme a los fundadores originales y apostaron por un cambio radical: dejar atrás el zapato tradicional y centrarse en el calzado deportivo.
El empresario y expresidente del Elche CF, Diego Quiles
Fue una decisión visionaria. En 1979, cuando el deporte empezaba a convertirse en fenómeno de masas, la marca lanzó su primera campaña de televisión. Poco después llegaría su gran golpe de efecto: la creación del equipo ciclista Kelme, un proyecto que situó a la marca en la élite internacional.
'Locos por el deporte'
Durante los años ochenta y noventa, Kelme se consolidó como una de las pocas marcas españolas capaces de competir con los gigantes del sector. Su lema, 'Locos por el deporte', sintetizaba una filosofía empresarial y social. No solo fabricaban material deportivo; también impulsaban clubes de base, patrocinaban carreras populares y crearon instalaciones deportivas abiertas al público en Elche.
A nivel mediático, la empresa apostó por asociarse con deportistas de élite: Michel, Zubizarreta, Jordi Villacampa, Conchita Martínez -que ganó Wimbledon vestida con la marca- o el atleta marroquí Said Aouita. En 1992, vistió al equipo olímpico español en los Juegos de Barcelona, una cumbre simbólica de su expansión internacional.
El gran salto llegó en 1994, cuando Kelme firmó con el Real Madrid, convirtiéndose en su patrocinador técnico durante cuatro temporadas. Cuando el club conquistó la Séptima Copa de Europa en 1998, la huella del lince -símbolo de la marca- ocupaba el centro de la camiseta blanca.
Innovación y expansión internacional
La compañía creció más allá de sus patrocinios. Fue pionera en la implantación de fábricas en el extranjero, especialmente en Rusia, donde llegó a formar parte de sociedades mixtas con participación estatal. También abrió filiales en Alemania y Estados Unidos, y amplió su catálogo a ropa técnica y urbana.
El ciclista José 'Chepe' González, vistiendo la equipación de Kelme
El auge de Kelme coincidió con una época de apertura económica y de euforia en el deporte español. Su logotipo se convirtió en un emblema de identidad nacional, visible en estadios, escuelas deportivas y retransmisiones internacionales.
La crisis y el rescate
Sin embargo, el cambio de siglo trajo consigo el declive. A partir de 2003, la empresa se vio acorralada por deudas, inversiones fallidas y la creciente presión de las multinacionales. Un exdirectivo denunció irregularidades contables que revelaron un agujero de 32 millones de euros. El rescate llegó de la mano de la Generalitat Valenciana, que evitó la quiebra pero no pudo frenar el deterioro.
A ello se sumó la desaparición del equipo ciclista Kelme tras los escándalos de dopaje de la 'Operación Puerto'. El que había sido su escaparate mundial se convirtió en un lastre.
Renacer desde China
La recuperación no llegaría hasta una década después. En 2014, Kelme firmó un acuerdo con la compañía Jinjiang Yuanxiang Garments Weaving, fabricante chino que pasó a producir y comercializar la marca en Asia. Con el tiempo, el socio oriental ganó peso hasta controlar la gestión global de la enseña, impulsando su crecimiento gracias al auge del fútbol en China y al apoyo institucional del Gobierno de Xi Jinping.
Hoy, Kelme China es una de las principales patrocinadoras de clubes del país y mantiene presencia en competiciones internacionales. En España, la empresa New Millennium Sports, heredera de la sociedad original, conserva la distribución nacional desde Elche, aunque con una estructura mucho más reducida.