Imagen de Andilla, en el interior de la Comunidad Valenciana

Imagen de Andilla, en el interior de la Comunidad ValencianaTurismo Comunidad Valencia

La mejor escapada rural a una hora de Valencia para disfrutar de rutas medievales y trufa negra

Este municipio enclavado en la comarca de Los Serranos es un punto de partida ideal para numerosas rutas de senderismo

El otoño es una de las estaciones más propicias para redescubrir la Comunidad Valenciana. Las temperaturas suaves, los bosques que cambian de color y el ritmo pausado del interior invitan a dejar atrás la rutina para disfrutar de escapadas de fin de semana sin necesidad de hacer grandes desplazamientos. Desde rutas de senderismo y paseos entre pinares hasta la recolección de setas, visitas a pueblos medievales o degustaciones gastronómicas con productos de temporada, la oferta es tan amplia como variada. Es el momento perfecto para explorar rincones poco conocidos, donde el paisaje y la historia se entrelazan en cada calle y cada montaña.

Entre esos lugares que sorprenden por su autenticidad se encuentra Andilla, un municipio del interior de Castellón, aunque perteneciente administrativamente a la provincia de Valencia, enclavado en la comarca de Los Serranos, a poco más de una hora en coche desde la capital. No tiene la fama ni el turismo de otros destinos como Morella o Vilafamés, pero precisamente ahí reside su encanto, en un entorno natural prácticamente intacto, un patrimonio histórico de gran valor y la tranquilidad que solo conservan los pueblos que viven ajenos a las prisas.

Iglesia en el municipio de Andilla, en el interior de Valencia

Iglesia en el municipio de Andilla, en el interior de ValenciaTurismo Comunidad Valencia

Andilla se asienta en una ladera rodeada de montes cubiertos de pinos, carrascas y sabinas. Su paisaje, que en verano se tiñe de verdes intensos, se transforma en otoño en una paleta de ocres y dorados. El municipio cuenta con tres aldeas, La Pobleta, Osset y Artaj, que conservan la esencia de la vida rural, con casas tradicionales, huertos familiares y caminos que se pierden entre campos y barrancos.

Los amantes de la naturaleza encontrarán en Andilla un punto de partida ideal para numerosas rutas de senderismo. Una de las más conocidas es la Ruta de la Fuente del Señor, popularmente llamada La Mulatica. A lo largo del camino, las rocas areniscas dibujan un paisaje singular donde nace el río Andilla y se une al barranco de la Cingla. Otras rutas, como la que lleva a la Ermita de Santa Inés o al Castillo de Andilla, permiten descubrir miradores naturales desde los que se divisa todo el valle. En los alrededores también hay vestigios de antiguos asentamientos íberos y romanos, además de trincheras y refugios de la Guerra Civil, que forman parte de la memoria histórica de la comarca.

Las calles empedradas y sus casas encaladas transmiten el aire de los pueblos de montaña. El Portal de la Muralla marca la entrada al antiguo recinto fortificado. La Iglesia de la Asunción, de estilo renacentista, preside la plaza principal, donde todavía se conserva la cruz medieval que simboliza el pasado histórico de la localidad. Desde allí, un camino empinado conduce al vía crucis que asciende hasta la Ermita de Santa Inés, uno de los lugares más emblemáticos del pueblo, desde donde se contemplan panorámicas espectaculares del entorno. También merece la pena visitar la Ermita de Santa Margarita, enclavada en un paraje tranquilo ideal para un paseo al atardecer.

Pero Andilla no solo conquista por su paisaje y su historia, también lo hace por su gastronomía. El municipio es conocido por su producción de trufa negra, un tesoro de la tierra que ha situado a la localidad en el mapa gastronómico valenciano. Cada año, durante los meses de invierno, se celebra la Feria Valenciana de la Trufa, que reúne a productores locales, restauradores y amantes de este hongo tan apreciado. Los visitantes pueden degustar platos tradicionales con trufa, asistir a demostraciones culinarias o participar en actividades divulgativas sobre su recolección y conservación.

El ambiente tranquilo de Andilla, su riqueza natural y su identidad rural lo convierten en un destino ideal para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y reencontrarse con la esencia del territorio valenciano. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde cada estación deja su huella, pero el otoño, con su luz dorada y su aire fresco, realza especialmente su belleza.

Y si después de recorrer Andilla queda el deseo de seguir explorando, la Comunidad Valenciana ofrece numerosos pueblos con un encanto similar. Chelva, con su ruta del Agua y su legado cultural; Chulilla, famosa por sus pasarelas colgantes sobre el cañón del Turia; Segorbe, con su catedral y su imponente castillo; o Morella, con sus murallas y su gastronomía de montaña, son destinos que comparten el espíritu de autenticidad y el atractivo de la vida rural. Todos ellos ofrecen rutas, miradores y sabores que invitan a disfrutar del otoño en su máxima expresión.

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