Imagen de el presidente de la Conferencia Episcopal Española durante la clausura

Imagen de el presidente de la Conferencia Episcopal Española durante la clausura del Congreso (Des) Arraigo en el CEUEl Debate

El presidente de la Conferencia Episcopal Española clausura el Congreso (Des)Arraigo en la Universidad CEU Cardenal Herrera

Monseñor Luis Arguello ha clausurado el Congreso (Des)Arraigo, organizado entre la CEU UCH y el Centro de Estudios, Formación y Análisis Social CEU-CEFAS, que ha reunido durante dos jornadas a filósofos, escritores y profesores de distintas universidades para reflexionar sobre los desafíos culturales, existenciales y espirituales de nuestra época

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Mons. Luis Argüello, ha pronunciado la conferencia de clausura del Congreso (DES)Arraigo, organizado por la CEU UCH y CEU-CEFAS, y presentada por el rector de la Universidad, Higinio Marín. Bajo el título «Culto, cultivo, cultura: órdenes (y desórdenes) de la ciudad», Argüello ofreció un análisis sobre las distintas formas de relación que el ser humano ha desarrollado en las ciudades a lo largo de los siglos. Asimismo, subrayó la centralidad que adquiere hoy la cuestión de Dios y del hombre, concretada en la relación entre naturaleza y gracia, pues es esta última la que incide de manera decisiva en la configuración de la cultura. «La cuestión de Dios y del hombre está en nuestra propia comprensión de lo humano, y en esta comprensión hay una cuestión central: la relación entre naturaleza y gracia que genera cultura, pues el ser humano es en sí un ser cultural», ha apuntado monseñor. En un momento en el que la cultura quiere ser protagonista y deja de lado la naturaleza, queda reflejado el problema del individualismo y el sacrificio humano que afronta la sociedad.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española ha hecho un repaso histórico de la relación entre naturaleza y gracia, poniendo en el centro la doctrina paulina expresada en la Carta a los Romanos y a los Gálatas. Así, ha puesto de manifiesto la interpretación de la enseñanza paulina a lo largo de diversos hitos históricos en la vida de la Iglesia hasta nuestros días, destacando cómo el papa Francisco señaló el núcleo de la cuestión cuando, en Gaudete et Exsultate, advirtió sobre los peligros del pelagianismo y del gnosticismo: el primero, como absolutización de la naturaleza por encima de la acción de la gracia; el segundo, como una gracia entendida al margen de la naturaleza.

El hombre que vive en sociedad

Según ha mostrado Mons. Luis Argüello en su ponencia, la relación entre vocación y gracia hizo surgir una palabra para expresar la novedad del amor humano a la luz de la revelación: «agape, caritas»: «Somos llamados a vivir la caridad con una forma concreta según nuestra vocación. Yo estoy llamado a dar la forma en la caridad pastoral. Ustedes los laicos están llamados a dar forma a la caridad en lo que la Doctrina Social de la Iglesia llama caridad política», ha explicado Argüello.

Como consecuencia de lo anterior, el prelado ha puesto en el centro la noción de «alianza» como término central para comprender la vida humana en la relación con Dios. «Frente al desarraigo hay que hacer resaltar la importancia de la alianza. La Iglesia se enfrenta a la dificultad de dialogar con el tiempo moderno. Por una parte, no debemos adecuarnos sin más. Pero, por otra parte, si no enlazamos el coloquio entre naturaleza y gracia lo que hay es o una doble vida, entendida como la vida personal y la vida en el templo. Si el coloquio entre naturaleza y gracia no ilumina y concreta nuestras decisiones económicas, políticas… hay una verdadera doble vida».

El ser humano, un ser ritual

El presidente de la Conferencia Episcopal Española ha reflexionado también sobre la situación actual de la Iglesia y cómo el individualismo ha llevado a la sociedad a tener que afrontar distintos problemas.

«El ser humano es un ser ritual. La gente ha dejado de ir a Misa, pero tiene la necesidad de hacer algo con otros. Sin embargo, hay ritos que piden sacrificios humanos. El capitalismo dominante pide sacrificios humanos enmascarado en los grandes números. El Informe FOESSA de Cáritas muestra la pobreza infantil, las faltas de expectativas de adolescentes y jóvenes… ejemplos de un sacrificio individual. Sin embargo, en el culto cristiano, aún con nuestra participación, el agente principal es Dios pues, el que realiza el acto es Jesucristo que se entrega al Padre en la acción del Espíritu Santo y nosotros nos adherimos, adoramos y reconocemos esta entrega del Hijo a través de la que se nos hace partícipes de su misma vida, de la gracia. Esto nos da la posibilidad de inaugurar unas relaciones nuevas, lo personal se hace un «nosotros». ¿Cuál es el drama de los nuevos cultos que expresan también maneras de estar en la ciudad? El elogio del individuo autosuficiente.» Ha explicado Argüello.

El presidente de la Conferencia Episcopal ha terminado su discurso hablando sobre la capacidad que tiene el culto de generar un ambiente distinto, una forma de estar en la ciudad. «En el culto recibimos la caridad, nos hace caer en la cuenta de que el regalo que se nos ofrece es un regalo que promete y anticipa una plenitud que va más allá de la historia. Cuando el Reino es sustituido por las ideologías caemos en la tentación de pensar que el reino de Dios llega a su plenitud en este mundo». Sin embargo, «la plenitud del Reino no es de este mundo. Naturaleza, libertad y gracia es una alianza vital que hace germinar nuevas relaciones, que renueva la ciudad, y la forma de construirla es en forma de esperanza, en gérmenes y diseños. La plenitud pide acoger a los hombres de todos los tiempos. Si queremos apuñalar el ideal y transformarlo en plenitudes que dejan tirados a los del pasado y no tienen en cuenta a los que vendrán, estamos haciendo trampas al proyecto de Dios» ha concluido Monseñor Argüello.

La segunda jornada del Congreso ha contado previamente con la participación, en la Mesa de debate «Habitantes sin lugar. Nomadismo y pérdida», de Tomás Baviera, de la Universidad Politécnica de Valencia y Marcin Kazmierzak, de la Universitat CEU Abat Oliva. También ha intervenido María Calvo, de la Universidad Carlos III de Madrid, con la ponencia «Un lugar al que volver».

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