Imagen de Maria Mircheva en el Palau de la Música de Valencia.

Imagen de Maria Mircheva en el Palau de la Música de Valencia.Maria Micheva

Adiós a Maria Mircheva: el violonchelo que transformó el sonido de Valencia

Fallece la artista que marcó un antes y un después en la capital del Turia desde su llegada a finales de los años ochenta

Hay artistas que no solo interpretan la banda sonora de una ciudad, sino que transforman su ADN cultural. Maria Mircheva, que fue una figura central de la música en la Comunidad Valenciana, ha fallecido dejando tras de sí un vacío inmenso y una herencia sonora que marcó un antes y un después desde su llegada a finales de los años ochenta.

De Sofía al Mediterráneo: una trayectoria de excelencia

Nacida en Sofía (Bulgaria), Maria inició su andadura musical en la prestigiosa escuela búlgara, heredera de una tradición de cuerda legendaria. Bajo la tutela de sus maestros, como el reconocido profesor Konstantin Popov, desarrolló la técnica depurada y la profundidad interpretativa que la llevarían a escenarios de toda Europa.

Tras una fructífera etapa profesional en Suecia, su vida dio un giro definitivo en 1987. El pianista Perfecto García Chornet, fascinado por su talento tras escucharla en Centroeuropa, la invitó a ella y a su marido, el violinista Vladimir Mirchev (q.p.d), a sumarse a la Orquesta de Valencia.

Una figura clave en los años dorados del Palau

Su llegada coincidió con un momento de expansión para la música valenciana. Bajo la batuta de Manuel Galduf, director titular de la Orquesta de Valencia durante aquellos años decisivos en el Palau de la Música, Maria se convirtió en un pilar fundamental de la sección de cuerda Galduf, figura clave en la profesionalización de la formación, encontró en Mircheva una intérprete de confianza como chelista solista cuya solvencia ayudó a elevar el rigor y el refinamiento de la orquesta.

Arquitecta de la cuerda y patrimonio grabado

Mircheva no solo brilló como solista —donde su interpretación del Concierto para violonchelo de Elgar se convirtió en una referencia de emotividad y fuerza—, sino que fue una pedagoga visionaria. En los conservatorios de Carlet y Llíria, impulsó un cambio de paradigma que ha permitido que hoy decenas de sus alumnos ocupen puestos clave en orquestas europeas.

Su legado sonoro queda además inmortalizado en el disco «El Violonchelo en la música española», grabado junto a su gran amigo y colaborador García Chornet, un trabajo hoy disponible en plataformas como Spotify y Bandcamp que sigue siendo una joya del repertorio nacional.

Una energía vibrante y una empatía infinita

Más allá del atril, Maria destacaba por una personalidad vibrante y una energía llena de fuerza. Poseía una capacidad magnética para rodearse de personas de todo tipo, uniendo a jóvenes estudiantes con veteranos maestros bajo su visión generosa de la vida. Su empatía natural y su capacidad para crear redes humanas convirtieron su carrera en una constante celebración de la amistad a través de la música.

El adiós a una maestra inolvidable

Valencia despide a la mujer que enseñó a la ciudad a amar el violonchelo. Tras la reciente pérdida de su compañero Vladimir Mirchev, la ciudad rinde tributo a una artista que, desde Sofía hasta el Mediterráneo, dedicó su vida a que la música fuera, por encima de todo, un acto de conexión humana.

Su vibrante presencia seguirá resonando en cada nota de sus alumnos y en cada rincón del Palau que una vez fue su casa.

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