Sánchez y el síndrome de Paiporta
Lo sorprendente es que niega a la Comunidad Valenciana el agua alegando motivos ecológicos y medioambientales, sin tener en cuenta que pone en peligro miles de empleos vinculados a la agricultura
Sin duda Pedro Sánchez es un presidente al que no le gusta la Comunidad Valenciana. Ya lo puso de manifiesto con su famosa frase «si quieren ayuda que la pidan», o la falta de ayudas tras la riada motivado, como pensamos muchos valencianos, por la humillación que consideró le habían producido los ciudadanos de Paiporta tras los incidentes ocurridos en dicha localidad.
Quizá estemos ante un nuevo síndrome digno de estudio, pero lo cierto es que las medidas que está adoptando el Gobierno central siempre encuentran un perjudicado: la Comunidad Valenciana. Este perjuicio ha quedado acreditado, en las últimas semanas, en la política del agua, en materia de financiación y en infraestructuras, fundamentalmente, ferroviarias.
Es indignante conocer como Sánchez de nuevo ha propuesto un recorte en el trasvase Tajo-Segura poniendo en riesgo más de 1.000 millones de euros anuales, mientras está promoviendo trasvases en Marruecos, competidor directo de la agricultura valenciana. Lo sorprendente es que niega a Valencia el agua alegando motivos ecológicos y medioambientales, sin tener en cuenta que pone en peligro miles de empleos vinculados a la agricultura en nuestra Comunidad, especialmente en Alicante, favoreciendo el empleo agrícola en Marruecos.
Para proteger a nuestros agricultores no solamente es necesario que se impulse la política de trasvases, sino que también se cumplan los tratados internacionales y exista un mayor control de fronteras para que los productos que lleguen de otros países cumplan los mismos requisitos que se exigen a nuestros agricultores. Para eso el Consell va a constituir la «Mesa del Agua y del Regadío de la Comunidad Valenciana», para demostrar que nuestras reivindicaciones tienen una base técnica y científica, y no podemos estar lastrados por el «síndrome de Paiporta» que padece el socialismo sanchista liderado en nuestra tierra por Diana Morant, Rebeca Torró y Pilar Bernabé.
Otra cuestión que pone de manifiesto la existencia de este «síndrome», es la financiación autonómica. Así pues, tras el acuerdo Sánchez-Junqueras no se resuelve el problema estructural de una financiación justa para nuestra Comunidad, ya que no se da solución a la deuda que arrastramos los valencianos motivada por una financiación injusta que fue aprobada en 2009 por Zapatero.
Esta falta de reconocimiento de la realidad económica de nuestra Comunidad no puede saldarse con la entrega de un dinero que únicamente servirá para pagar los intereses que debemos y bajar la deuda, pero no para poder sufragar los servicios públicos con un poco mas de tranquilidad financiera esa es la verdad a pesar de la propaganda del socialismo valenciano más preocupado en salvar la cara a Sánchez que en reivindicar que se nos compense por el agravio que sufrimos por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2009.
También es muy sintomático que mientras Sánchez cede el control de las cercanías ferroviarias a la Generalitat de Catalunya, con el correspondiente traspaso de fondos, en la Comunidad Valenciana más de la mitad de las obras necesarias aún no se han ejecutado, así pues el plan de cercanías prometido por Sánchez debió estar terminado en 2025 y a fecha de hoy, enero de 2026, solo se ha ejecutado un 43,9%, lo cual está provocando problemas de puntualidad y anulaciones constantes por averías, por lo que, en ese plan de financiación, debería contener un plan de choque que refuerce el transporte metropolitano, que se planifiquen nuevas líneas complementarias y recuperar infraestructuras abandonadas como el tren a Camporrobles para unir la comarca de Utiel-Requena con la ciudad de Valencia.
Los valencianos, castellonenses y alicantinos tenemos un presidente que no le gusta nuestra Comunidad, que no le gustamos los que vivimos en esta tierra, ya que no pierde oportunidad en infringirnos un agravio mayor que el anterior. Ahora es en financiación, agua, agricultura e infraestructuras, pero durante estos ocho años de gobierno no ha adoptado una decisión que podamos decir que ha contribuido a mejorar nuestro futuro.
Antes contaba con el silencio vergonzante de Ximo Puig, por eso perdió las elecciones, ahora sigue teniendo el silencio vergonzoso de Diana, Rebeca y Pilar y por eso seguirán perdiendo las elecciones. El «síndrome de Paiporta» se acabará cuando se produzca el cambio de gobierno en Madrid y se renueve el socialismo con líderes que les guste trabajar por nuestra Comunidad.
Fernando de Rosa es diputado del PP en el Congreso