Fernando de Rosa

Hasta el año que viene

Este año 2025 lo recordaremos los valencianos como el año en el que la izquierda pretendió hacer caer al Gobierno de la Generalitat y alcanzar el poder político utilizando la calle y la asfixia económica

Este es el último fin de semana del año 2025, un año en el que en la Comunidad Valenciana hemos tenido que poner en marcha la mayor reconstrucción de la historia tras la riada de octubre de 2024. Es verdad que nuestra tierra, tanto en Alicante como en Castellón y Valencia, ha padecido diversos desastres vinculados con la naturaleza, desde las inundaciones de la Vega Baja, como los incendios en las tres provincias, la riada de 1957 en Valencia o la «pantanà» de Tous en 1982. Pero la profunda herida personal y económica de octubre de 2024 fue desgarradora para todo el pueblo valenciano, se viera afectado o no.

Este año 2025 vimos la luz que desprendieron los miles de voluntarios y también la movilización de solidaridad de toda España, pero tuvimos una parte oscura representada por el cálculo político que se ideó desde el Gobierno sanchista para frenar la reconstrucción. Hemos tenido muchas frases de líderes socialistas que ponían de manifiesto que ese relato que se estaba construyendo únicamente buscaba enfrentar a los valencianos contra el Gobierno de la Generalitat y así lograr que los grandes fallos de los organismos estatales pasaran inadvertidos, pero hay dos frases que me gustaría destacar, la de Pedro Sánchez «si quieren ayuda que la pidan» y la de Diana Morant «no contesté a las llamadas del vicepresidente de la Generalitat, porque no me daba la gana».

En estos 365 días hemos visto la manipulación de la izquierda de la calle, hemos visto como unas asociaciones de víctimas eran promocionadas y otras ignoradas según cual eran sus reclamaciones, e incluso la comparecencia en la comisión de la Dana del Congreso de los Diputados del que fue presidente de una de ellas, fue atacada por el mero hecho de exigir que se investigara tanto a la Generalitat como al Gobierno de España. También hemos visto como el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, dimitía harto de la «picadora de carne» de la izquierda, y era investido un nuevo presidente Juanfran Pérez Llorca que ha asumido el reto de superar el enfrentamiento fomentado por la izquierda valenciana, volviendo a la normalidad institucional, esa normalidad que poco a poco se iba logrando en las zonas afectadas.

La izquierda no ha querido contribuir a la reconstrucción, porque deseaba una sociedad fracturada y así hemos visto como han ido plasmando los lemas en sus pancartas. Las frases que han ido utilizando han sido las de «volem votar», «Mazón asesino», «Mazón dimisión» y ahora «Mazón a prisión». Ninguna frase dedicada a reivindicar ayudas para los afectados o a exigir infraestructuras de prevención o contención, tampoco ninguna destinada a como pensaban que debía hacerse la reconstrucción.

Los valencianos, y fundamentalmente los afectados, hemos podido comprobar que han tenido que pasar 400 días y prácticamente todo el año 2025 para que Pedro Sánchez se dignara recibir al representante de todos los valencianos y que, hasta el momento, solo ha concedido dos peticiones de las 100 que el presidente Pérez Llorca llevó hasta la Moncloa, la creación de una comisión mixta para trabajar ambas administraciones en la reconstrucción, y la segunda que no tributen fiscalmente las ayudas que la Generalitat Valenciana está abonando a los afectados. Como se ve dos peticiones muy razonables que pudieran haberse acordado hace 365 días, pero que tanto Diana Morant como Pilar Bernabé las tacharon de «ocurrencias».

Este año 2025 lo recordaremos los valencianos como el año en el que la izquierda pretendió hacer caer al Gobierno de la Generalitat y alcanzar el poder político utilizando la calle y la asfixia económica, es decir poniendo en práctica la frase «cuanto peor mejor». Pero su propósito ha fracasado porque hay un nuevo Gobierno autonómico, hay presupuestos destinados a la reconstrucción, hay estabilidad política, en cambio el liderazgo en la izquierda se ha resquebrajado en estos meses.

Hemos visto el hundimiento de Diana Morant que ha ligado su futuro a la corrupción del PSOE, e incluso la UCO ha entrado en su ministerio para investigar contratos ligados a la lucha contra el cáncer, el todopoderoso líder socialista José Luis Ábalos está en la cárcel, Pilar Bernabé ha visto su imagen hundida tras descubrirse que tapaba abusos sexuales, el líder provincial Bielsa está viendo cómo se está descomponiendo su ejecutiva provincial por las denuncias de acoso contra su segundo el alcalde de Almussafes. Y todo esto por el momento.

Estamos dejando atrás un año difícil, pero hemos superado las dificultades con la fuerza que siempre hemos demostrado los valencianos, los castellonenses y los alicantinos, por eso estoy convencido que el próximo año será el de la recuperación y el de la normalidad, y aquellos que no contribuyan a este objetivo serán barridos , porque como dijo Lao-Tse «la soberbia es el primer paso hacia la derrota, el liderazgo que no escucha es un liderazgo que ya ha fallado», y la izquierda ha fallado a los valencianos en esta año que termina.

Fernando de Rosa es diputado del PP en el Congreso

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