Imagen de archivo del Jesuset del Miracle en Alcoy, Alicante
La misteriosa cripta de un pueblo de Alicante que solo puede visitarse un par de veces al año
La Comunidad Valenciana es un territorio generoso en planes turísticos, desde playas y parques naturales hasta ciudades cargadas de historia. Pero, más allá de los recorridos habituales, también es una tierra de misterios, leyendas y joyas escondidas que no siempre figuran en los folletos más populares. Desde la enigmática Dama de Elche hasta el Santo Cáliz que se conserva en la Catedral de Valencia, el patrimonio valenciano está salpicado de tesoros artísticos y culturales que alimentan tanto la historia como la imaginación colectiva. Entre ellos se encuentra una reliquia mucho menos conocida, casi secreta, que solo puede visitarse un par de veces al año: la cripta del Jesuset del Miracle de Alcoy, un espacio cargado de simbolismo, fe y preguntas sin resolver.
Alcoy, situada en el interior de la provincia de Alicante, es una ciudad que sorprende a quien se adentra en ella. Famosa por sus puentes, su legado industrial y su arquitectura modernista, también guarda un pasado profundamente religioso y espiritual que ha marcado su identidad durante siglos. En el corazón de esta historia se encuentra el Convento del Santo Sepulcro, un edificio de clausura que custodia uno de los episodios más singulares del siglo XVI valenciano, un suceso que mezcló delito, devoción y lo que muchos interpretaron como intervención divina.
El origen de la leyenda
Todo se remonta a finales de enero de 1568, cuando la villa de Alcoy amaneció conmocionada por el robo de las Formas Consagradas y varias reliquias de la entonces iglesia de Santa María. El autor fue un vecino conocido, Joan Prats, que intentó construirse una coartada mientras ocultaba el botín en las caballerizas de su propia casa. La noticia se extendió rápidamente y la población, sumida en la angustia, se volcó en la búsqueda sin éxito durante varios días. Fue entonces cuando, según la tradición, ocurrieron los hechos que elevarían este episodio a la categoría de milagro.
La narración popular cuenta que una pequeña imagen de un Niño Jesús, conocida desde entonces como el Jesuset del Miracle, cambió la posición de su brazo y de su cuerpo para señalar el lugar exacto donde se ocultaban las reliquias robadas. Al mismo tiempo, un fraile agustino recibió en oración ante la Virgen de Gracia la revelación del momento preciso en el que el hurto sería descubierto. Finalmente, un agricultor de la villa, Joan Esteve, obtuvo permiso para registrar la casa del sospechoso y, removiendo paja, tierra y estiércol con su azada, halló las reliquias y las hostias consagradas. El júbilo se apoderó de Alcoy y el suceso quedó grabado para siempre en su memoria colectiva.
Imagen de archivo del Jesuset del Miracle en Alcoy, Alicante
A partir de estos acontecimientos, la ciudad decidió fundar un convento de clausura dedicado a la adoración perpetua del Santísimo Sacramento, una iniciativa respaldada por el patriarca Juan de Ribera. Con el paso del tiempo, la historia documentada y la tradición oral se entrelazaron, enriqueciendo el relato con símbolos, objetos y espacios que aún hoy se veneran. En la iglesia del convento se conserva la imagen del Jesuset, junto a la azada utilizada en el hallazgo, restos de leña, tierra de las caballerizas y una valiosísima copia de la Sábana Santa de Turín, una de las dos reproducciones exactas encargadas en su día por el papa Pío V.
Sin embargo, uno de los espacios más fascinantes vinculados a esta historia no se encuentra a simple vista. Bajo el camerín barroco del Jesuset del Miracle, construido en el siglo XVIII, se oculta una pequeña cripta que ha despertado el interés de historiadores y curiosos por igual. Datada en torno a 1747, esta estancia subterránea es sobria y desconcertante. No presenta enterramientos visibles, pero sí bancos de piedra, escudos incompletos y orificios en el suelo que durante años han alimentado todo tipo de hipótesis.
Imagen de la visita a la cripta subterránea debajo del Jesuset del Miracle en Alcoy, Alicante
Investigaciones recientes han permitido asomarse al subsuelo mediante tecnología moderna y confirmar la existencia de una fosa con restos óseos, cerámica y otros materiales, lo que sugiere que su función pudo ir más allá de lo meramente simbólico. Algunas teorías apuntan a enterramientos posteriores, incluso relacionados con periodos convulsos como la Guerra Civil, aunque el misterio sigue sin resolverse del todo. Precisamente por su carácter excepcional y por encontrarse en un convento de clausura, esta cripta permanece cerrada al público general y solo puede visitarse en contadas ocasiones a lo largo del año.
Estas visitas, organizadas con fines divulgativos por QualityTours Mariola, permiten recorrer también otros escenarios clave de la historia, como la iglesia de Santa María y el entorno donde se produjeron los hechos del siglo XVI, antes de acceder al convento del Santo Sepulcro. Durante apenas unos días señalados, Alcoy abre una ventana a su lado más enigmático, ofreciendo la oportunidad de descender a un espacio donde la historia documentada y la tradición se dan la mano. Una experiencia singular que demuestra que, en la Comunidad Valenciana, aún quedan secretos por descubrir bajo la superficie.
Las próximas visitas están programadas para los sábados 17 y 24 de enero de 2026, coincidiendo con la festividad del Jesuset del Miracle. Dos fechas señaladas para quienes quieran descubrir uno de los espacios más misteriosos del patrimonio alcoyano.