CRÓNICAS SABÁTICASAlberto Caparrós

De Adamuz a Paiporta

Mientras en el accidente de tren se escenifica un cierre de filas entre todas las Administraciones Públicas, en la riada de Valencia se desató una guerra política sin cuartel desde la izquierda con el objetivo de abatir al adversario

aGabriel Rufián le faltó tiempo para sentenciar, cuando todavía se estaban buscando los cadáveres del accidente de Adamuz, que comparar el siniestro ferroviario con la dana de Valencia es de ser «un anormal profundo». El dirigente independentista lanzaba un capote a sus socios parlamentarios del PSOE, no vaya a ser que al alguien se le ocurra reclamar que se depuren las responsabilidad judiciales y políticas del accidente que se ha cobrado 45 vidas en la provincia de Córdoba.

Hace bien el PP en no caer en la miseria humana que exhibieron sin poder destacados referentes de la izquierda española tras la catastrófica dana que arrasó buena parte de la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024.

Ahora bien, conforme apuntó el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, no hay que olvidar gestos como aquel de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y su anotación en una de las reuniones de seguimiento de las consecuencias de la riada de Valencia: «Es nuestro momento».

Llorca ha hecho un llamamiento a «no politizar» la tragedia de Adamuz. Y le honra. En el lado contrario, la izquierda continúa perseverando en su afán de obtener rédito de la dana.

Entre Adamuz y Paiporta, el epicentro de la zona cero de la dana de Valencia, hay una distancia de 491 kilómetros pero un abismo ideológico todavía mayor. Mientras en el accidente de tren se escenifica un cierre de filas entre todas las Administraciones Públicas, en la riada se desató una guerra política sin cuartel desde la izquierda con el objetivo de abatir al adversario.

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