Puerta de entrada al casco histórico de Culla
La última fortaleza templaria de España vuelve a la vida: así será la rehabilitación del castillo
El interior de la Comunidad Valenciana esconde algunos de los rincones más sorprendentes y menos conocidos del territorio. Lejos de la costa, entre sierras, caminos antiguos y pueblos de piedra, pervive una huella medieval muy marcada que se percibe en la trama urbana, en las murallas y en fortalezas que todavía dominan el paisaje. Son lugares donde la historia no se cuenta solo en libros, sino que se intuye al caminar por sus calles, en el silencio de las plazas y en la silueta de castillos que recuerdan épocas de frontera, órdenes militares y poder feudal.
Uno de los mejores ejemplos de ese legado es Culla, un pequeño municipio de Castellón que conserva una identidad histórica singular. Este enclave, declarado Bien de Interés Cultural y reconocido desde 2020 como uno de los Pueblos Más Bonitos de España, fue el último pueblo templario de España. Tras la reconquista cristiana, pasó a manos de la Orden del Temple, que dejó una profunda huella en su arquitectura y en su organización urbana, visible todavía hoy en la estructura del casco antiguo y en su fortaleza.
El castillo de Culla es el gran símbolo de esa etapa y del propio pueblo. Situado en lo alto de un cerro, domina el entorno y recuerda el papel estratégico que tuvo durante siglos. Fue, además, la última posesión que adquirieron los templarios antes de la disolución definitiva de la orden, un dato que convierte a esta fortaleza en una pieza clave para entender la historia medieval en la península. Aunque hoy solo se conservan restos de su antigua grandeza, el recinto sigue siendo visitable y mantiene un fuerte valor patrimonial y paisajístico.
Ruinas del castillo medieval de Culla
Ese valor es el que ha impulsado un ambicioso proyecto de rehabilitación que ya está en marcha. El Ayuntamiento de Culla ha iniciado una intervención centrada en la excavación arqueológica de una de las áreas del castillo y en la consolidación de dos de sus elementos más emblemáticos: la Torre del Homenaje y la conocida como Torre Menor. Se trata de una actuación pensada no solo para garantizar la conservación de la fortaleza, sino también para seguir desvelando aspectos desconocidos de su pasado a través de la investigación arqueológica.
Las obras permitirán sacar a la luz antiguas estructuras ocultas bajo los rellenos acumulados con el paso del tiempo y recuperar materiales históricos que ayudarán a comprender mejor la evolución del castillo. Al mismo tiempo, se mejorará la experiencia de la visita mediante la adecuación de accesos y la instalación de pasarelas elevadas que faciliten el recorrido sin poner en riesgo los restos arqueológicos, haciendo el espacio más accesible y respetuoso con el patrimonio.
Esta intervención forma parte de un proyecto más amplio de revitalización del núcleo histórico de Culla, que contempla un total de once actuaciones destinadas a poner en valor su patrimonio y convertirlo en un motor de desarrollo turístico y cultural. Entre ellas se incluye también la mejora del entorno urbano y la creación de nuevos recorridos que ayuden a interpretar el conjunto monumental del municipio.
La rehabilitación del castillo, financiada íntegramente con fondos europeos Next Generation dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, supone un paso decisivo para asegurar la conservación de uno de los enclaves templarios más singulares de España. Al mismo tiempo, refuerza la apuesta de Culla por un turismo ligado a la historia, la cultura y el paisaje, capaz de atraer a quienes buscan descubrir los tesoros ocultos del interior de la Comunidad Valenciana y conectar con un pasado medieval que sigue muy presente entre sus murallas.