Imagen de archivo del municipio de Figueroles, donde se encuentra el molino harinero de 700 años

Imagen de archivo del municipio de Figueroles, donde se encuentra el molino harinero de 700 añosAyuntamiento Figueroles

Esta es la reliquia medieval de más de 700 años que será restaurada en un pueblo de Castellón

Este molino harinero, parte de la identidad del municipio, volverá a la vida gracias a un acuerdo institucional con la Diputación de Castellón

La Comunidad Valenciana guarda en su interior importantes joyas históricas y culturales, fruto de un pasado en el que se sucedieron reinos, civilizaciones y tradiciones que dejaron una herencia tan diversa como valiosa. Castillos, monasterios, murallas y auténticas piedras preciosas salpican su territorio y ayudan a entender la riqueza patrimonial de estas tierras. El interior de la provincia de Castellón es especialmente conocido por su legado medieval, con localidades que conservan fortificaciones y reliquias que remiten a siglos de historia. En este contexto, uno de sus pequeños municipios ha dado un paso decisivo para mantener viva una cultura que se remonta más de siete siglos atrás.

En Figueroles, en la comarca de l'Alcalatén, se alza el Molí Vell, una construcción medieval levantada entre los siglos XIII y XIV que ha sido testigo del devenir económico y social del territorio durante más de 700 años.

Conocido también como el molino del Conde de Aranda, este edificio fue el primer molino harinero del entorno y desempeñó un papel esencial en la vida cotidiana de la población durante generaciones. Su ubicación estratégica junto al curso del agua permitió aprovechar la fuerza hidráulica del río, convirtiéndolo en una infraestructura clave en una época en la que el control de los recursos naturales marcaba la organización feudal.

Siete siglos de historia

A lo largo de su dilatada historia, el molino pasó por distintas manos y usos, adaptándose a los cambios de cada periodo sin perder su valor simbólico. Desde su pertenencia a los señores feudales de la Tenencia de l'Alcalatén, la familia Urrea, hasta su paso por la Casa Ducal de Híjar a finales del siglo XVIII y, más tarde, a manos privadas en el siglo XIX, el edificio ha seguido formando parte del paisaje y la memoria colectiva del municipio. Ya en el siglo XX, el Molí Vell volvió a reinventarse cuando vecinos de Figueroles instalaron en su interior una pequeña central hidroeléctrica que permitió llevar electricidad al pueblo a partir de 1919, un avance que marcó un antes y un después en la vida local. El generador funcionó durante décadas, primero de forma comunitaria y más tarde bajo la gestión de una empresa eléctrica, hasta mediados de los años cuarenta.

Ahora, esta reliquia medieval inicia una nueva etapa gracias a la adquisición del inmueble por parte del Ayuntamiento de Figueroles, una operación posible gracias al respaldo económico de la Diputación de Castellón. Aunque el acuerdo se encuentra en proceso administrativo, el consistorio ha decidido adelantarse y cerrar la compra para asegurar que el molino pase definitivamente a ser patrimonio público.

El alcalde, Óscar Escrig, ha celebrado la noticia como un hito para el municipio y ha agradecido el apoyo de la institución provincial y de su presidenta, Marta Barrachina, subrayando la sensibilidad mostrada hacia los pueblos pequeños y su patrimonio. Según ha explicado, la compra no supondrá una carga para las arcas municipales y permitirá iniciar cuanto antes el proceso de restauración y protección del edificio. El objetivo final es lograr su declaración como Bien de Interés Cultural, garantizar su conservación y abrirlo al público como espacio visitable, integrado en el entorno natural y cultural de la Ruta Natural de l'Aigua.

Imagen de Marta Barrachina con equipo de gobierno de Óscar Escrig

Imagen de Marta Barrachina con equipo de gobierno de Óscar EscrigDiputación de Castellón

Para el primer edil, recuperar el Molí Vell significa compartir la historia desde el presente para proyectarla hacia el futuro, transmitiendo a las nuevas generaciones el valor de sus raíces y la importancia de no perder la memoria colectiva.

Figueroles

Más allá del molino, Figueroles es un destino que invita a descubrir con calma su pasado y su entorno. Pasear por su núcleo histórico tradicional permite adentrarse en un trazado de origen medieval que asciende hasta la parte más alta del pueblo entre calles estrechas y llenas de encanto, donde todavía se conservan retablos cerámicos del siglo XIX con escenas religiosas. La iglesia parroquial de San Mateo, de estilo barroco, alberga una interesante colección de retablos y altares de madera de los siglos XVII y XVIII, además de antiguas lápidas funerarias que hablan de la historia local. Muy cerca, la ermita del Calvario se alcanza recorriendo un vía crucis que ofrece una agradable caminata y una visión diferente del municipio.

El entorno natural completa la experiencia. En las inmediaciones se encuentra el yacimiento del Castellar, con restos de una antigua edificación defensiva y unas vistas privilegiadas del paisaje, accesible a través de una ruta senderista que atraviesa barrancos y zonas de gran belleza. Otras atalayas como la Penya-Roja o la roca Naram, rodeadas de sabinas y enebros, permiten descubrir abrigos, antiguos poblados iberos, masías y molinos que salpican el territorio. También es posible acercarse a las antiguas minas de yeso de la partida del Agua Salada, donde brotan manantiales singulares, o seguir el curso del río Lucena a través de la Ruta Natural del Agua.

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