Imagen de archivo de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y líder de los socialistas valencianos, Diana Morant
La 'semana negra' de Morant puede empeorar: de última en una encuesta a un batacazo del PSOE en Aragón que reventaría su estrategia valenciana
No corren buenos tiempos políticamente hablando para la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant. A decir verdad, desde que asumió en marzo de 2024 la secretaría general del PSPV-PSOE, tampoco es que se haya llevado demasiadas alegrías, pero los últimos días bien podrían catalogarse como de 'semana horribilis'.
En este sentido, en jornadas previas ha sido noticia por dos aspectos que, lejos de beneficiarle, tronchan sus expectativas electorales de cara a alzarse con la presidencia de la Generalitat Valenciana en 2027. En un contexto en el que la federación socialista en la Comunidad desde noviembre, fecha en que Carlos Mazón dimitió, está huérfana de un discurso sólido más allá de tratar de relacionar al actual mandatario regional, Juanfran Pérez Llorca, la gran propuesta de la exalcaldesa de Gandía para tratar de amarrar y conseguir votos es cuanto menos llamativa.
Y es que no es otra que pidió a los miembros de su partido que, en lugar de llamar al presidente por su nombre de pila, si dirijan a él o le mencionen como «señor Pérez». El motivo no deja de ser estrambótico, ya que esgrime que Juanfran como tal da una imagen ante la opinión pública de político campechano y cercano a los vecinos. La respuesta del alicantino fue en tono sarcástico a través de un vídeo junto al Palau dirigido «a todos los Pérez de la Comunidad Valenciana».
Encuesta de Compromís
«Quiero romper una lanza a favor de los 160.000 que tenemos el apellido Pérez en nuestro nombre. Yo no sé vosotros, pero yo me siento súper orgulloso de llamarme Pérez porque es el apellido de mi padre, es el apellido de mi abuelo y es el apellido de todos los antepasados. A todos los que sufrís insultos por vuestro nombre, o por vuestros apellidos, no agachéis nunca la cabeza. Sentiros súper orgullosos de vuestro nombre y vuestros apellidos y no toleréis que nadie diga cómo os tienen que llamar», aseveró.
La jugada no le salió como hubiese querido a Morant, pero tampoco la encuesta que se ha publicado esta misma semana. Encargada por Compromís, el estudio realizado en diciembre, pronostica prácticamente un cuádruple empate entre las cuatro fuerzas políticas que tienen hoy día representación parlamentaria en las Cortes Valencianas.
Imagen tomada este miércoles de Diana Morant junto a Pilar Bernabé
Con Vox a la cabeza con un 24,4 % de los votos, a los de Santiago Abascal le seguirían los propios nacionalistas de Joan Baldoví, serían segunda fuerza en el Palacio de los Borgia (23,7 %) y el Partido Popular, con un 23,3 % de los apoyos. Cerraría la tabla el PSV-PSOE, que bajaría del 27,8 % de 2023 al 21,7. Dicho de otra manera, la candidatura de Morant sería la última.
Hablando de encuestas, las que se manejan para este mismo domingo en Aragón son más que negativas para los intereses de los socialistas, que podrían cosechar el peor resultado de su historia en esa comunidad, en un paisaje que se asemejaría mucho al que quedó dibujado el pasado 21 de diciembre en Extremadura. Allí, el llamado 'efecto Sánchez' pesó a la baja, pero también que el candidato del PSOE fuese Miguel Ángel Gallardo, investigado en la misma causa que el hermano del presidente del Gobierno.
Oposición a distancia a Pérez Llorca
En Aragón esta circunstancia podría ir a más, ya que, aunque gobierna el PP con Jorge Azcón al mando, la formación del puño y la rosa, entonces dirigida por el fallecido Javier Lambán, aguantó el tipo pese a las dificultades por la influencia de la política nacional en el voto. Este hecho se verá incrementado este domingo, ya que la trayectoria política de Pilar Alegría no se puede desligar de Sánchez, máxime cuando fue la portavoz del Gobierno y defendió a capa y a espada al Ejecutivo y a su líder en casos como los del citado hermano, Begoña Gómez, Koldo García, José Luis Ábalos o Santos Cerdán.
Aunque Morant ha descartado varias veces que fuese a abandonar el Consejo de Ministros mientras no sea nombrada candidata a la presidencia de la Generalitat, no sería descartable que un fracaso más que serio le obligase a cambiar de planes dado que evidenciaría que el camino ministerios-política regional no sería el idóneo. Con esa hoja de ruta no solo se pierde la posibilidad de pisar la calle todo lo deseable y escuchar las preocupaciones vecinales, sino también poder confrontar de tú a tú con el rival. Morant bien lo sabe y bien lo sufre.