Imagen de un tren cercanías abarrotado de pasajeros en la Estación del Norte de Valencia a 9 de febrero de 2026Pablo Ruiz Masiá

Así se vivió el caos de la huelga en Valencia: «En hora punta solo pasaba un tren cada media hora»

Un pasajero habitual de la red de cercanías valenciana denuncia a este periódico retrasos de más de 2 horas en la Estación del Norte pese a que debía circular el 75 % del servicio

La primera jornada de la huelga ferroviaria dejó escenas de colapso en la red de Cercanías de Valencia. Trenes cancelados, retrasos continuos y andenes saturados marcaron una mañana y una tarde especialmente complicadas para miles de usuarios. Entre ellos, Pablo Ruiz Masiá, pasajero habitual del trayecto Alfafar–Valencia Nord, que relata a este periódico una jornada que califica de «odisea», con esperas interminables y situaciones de riesgo en la propia Estación del Norte.

La huelga, convocada inicialmente para los días 9, 10 y 11 de febrero, afectó a todo el sistema ferroviario español, tanto en alta velocidad como en media distancia y Cercanías. El Ministerio de Transportes había fijado unos servicios mínimos del 75 % en hora punta y del 50 % el resto del día en el núcleo de Cercanías, con el objetivo de garantizar la movilidad básica de los usuarios. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por cancelaciones y demoras que, según los viajeros, no se correspondían con esos porcentajes.

Imagen de un tren cercanías abarrotado de pasajeros con dirección a la Estación del Norte de Valencia a 9 de febrero de 2026Pablo Ruiz Masiá

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible alcanzó este lunes, 9 de febrero, un acuerdo con los sindicatos mayoritarios de las dos empresas públicas CCOO, UGT y el sindicato de maquinistas SEMAF que contempla una inversión de 1.800 millones de euros destinada al mantenimiento de la red ferroviaria, la creación de 3.650 puestos de trabajo y el refuerzo de las medidas de seguridad en el ferrocarril público. Como consecuencia de este pacto, Renfe y Adif desconvocaron la huelga prevista para este martes, 10 de febrero, y mañana miércoles 11.

En Valencia, las incidencias se concentraron especialmente en las líneas C1 y C2, con trenes que no salieron, convoyes que circularon con fuertes retrasos y una acumulación de pasajeros en estaciones clave como Valencia Nord. A ello se sumó la falta de información clara y la saturación de alternativas como los autobuses metropolitanos y urbanos, que tampoco pudieron absorber la demanda.

Según relata Ruiz Masiá, su día comenzó antes de las ocho de la mañana en la estación de Alfafar. «Un trayecto que normalmente son diez minutos se alargó muchísimo. En hora punta solo pasaba un tren cada media hora y era imposible subir: llegaban completamente llenos», explica. Tras varios intentos fallidos, optó por buscar alternativas. «Intenté coger los buses metropolitanos, pero solo dejaban bajar, no subir. Al final, como último recurso, cogí la EMT, la línea 27, y aun así tardé entre dos horas y media y tres horas en llegar a Valencia».

Había un hueco grande entre el andén y el vagón. Una señora mayor estuvo a punto de caer a las vías. Con los empujones, podía haber pasado cualquier cosaPablo Ruiz MasiáPasajero habitual de la red de Cercanías valenciana

El colapso le obligó a perder parte de la jornada lectiva. «Iba a clase y tuve que pedir justificante porque no conseguí llegar a las tres primeras horas», señala. Por la tarde, pese a conocer ya el panorama, decidió volver a intentar coger el tren para regresar a casa. Llegó a la Estación del Norte sobre las 15.15 horas con la intención de subir al Cercanías de la línea C2 de las 15.35 dirección Moixent.

Imagen de un tren cercanías abarrotado de pasajeros con dirección a la Estación del Norte de Valencia a 9 de febrero de 2026Pablo Ruiz Masiá

Lo que se encontró, asegura, fue aún peor. En uno de los andenes había un Regional Express con el maquinista en huelga y sin ningún tipo de transporte alternativo para los viajeros. «La tensión era brutal: gente de Cercanías, de regionales, trenes que se cancelaban o se retrasaban sin explicación», describe. En ese contexto, corrió el aviso de que uno de los trenes esperados estaba estacionado en la vía 6. «Más de 200 personas fuimos corriendo y nos encontramos con que solo había una puerta abierta».

Las imágenes y vídeos grabados por el propio pasajero muestran a decenas de personas intentando acceder por una única puerta a un convoy apagado, sin aire acondicionado y sin el escalón de acceso desplegado. «Había un hueco grande entre el andén y el vagón. Una señora mayor estuvo a punto de caer a las vías. Con los empujones, podía haber pasado cualquier cosa», denuncia.

Según explica, el tren había llegado vacío desde otro destino, sin maquinista, y no estaba recibiendo electricidad de la catenaria, lo que impedía el funcionamiento normal de los sistemas. «Con todo el caos, nadie se fijaba en el peligro. Fue una situación muy angustiosa», añade. Tras varios minutos de espera, un interventor subió al tren para intentar explicar lo que estaba ocurriendo, pero la solución fue desplazar a todos los pasajeros a otro andén.

«Nos hicieron bajar otra vez, por la misma puerta y sin escalón, y correr a la vía 7 para subir a otro tren, otra vez empujando», relata. Ese segundo convoy, finalmente, anunció una salida con una hora adicional de retraso. «Ahí ya desistí. Me fui de nuevo al bus, cansado, sin ganas, sin hambre. Esta es la rutina de los que usamos Cercanías», lamenta.

El testimonio de este usuario se suma al malestar generalizado de los viajeros, que denuncian incidencias prácticamente diarias en la red valenciana. «Se invierte dinero en Madrid y Barcelona, pero ¿qué pasa con Valencia, la tercera ciudad de España?», se pregunta Ruiz Masiá, que considera que la huelga no ha hecho más que agravar las carencias estructurales de un servicio que, aseguran los usuarios, ya funciona al límite en condiciones normales.