Imagen de Hortensia Herrero en el centro de la imagen, junto al arquitecto Carlos Campos (izquierda) y la catedrática Pilar Roig (derecha)
'The Times' rinde tributo al legado de Hortensia Herrero, la mecenas vicepresidenta de Mercadona
El prestigioso rotativo británico se hace eco de uno de los hitos que más enorgullecen a la empresaria valenciana
El influyente diario británico The Times ha puesto el foco en la figura de Hortensia Herrero, vicepresidenta de Mercadona y una de las grandes mecenas del patrimonio cultural valenciano, al destacar uno de los proyectos más emblemáticos impulsados por su fundación. El rotativo londinense subraya la dimensión transformadora de su labor filantrópica y el impacto que ha tenido en la recuperación del legado histórico de Valencia.
La publicación internacional reconoce así uno de los hitos que más orgullo despiertan en la empresaria: la restauración integral de la Real Parroquia de los Santos Juanes, una intervención monumental sufragada íntegramente por la Fundación Hortensia Herrero y considerada una de las actuaciones patrimoniales más ambiciosas acometidas en la ciudad en las últimas décadas.
La joya recuperada del corazón histórico
Ubicada junto a la Lonja y el Mercado Central, la iglesia de los Santos Juanes forma parte del triángulo monumental más reconocible del casco histórico. Declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1947, el templo reabrió sus puertas el 28 de noviembre de 2025 tras cinco años de una restauración integral que ha devuelto el esplendor a uno de los edificios más castigados por el tiempo y por el incendio de 1936.
La intervención, que ha supuesto una inversión cercana a los diez millones de euros, ha abarcado desde la consolidación estructural y la rehabilitación de fachadas hasta la recuperación pictórica del vasto programa barroco diseñado por Antonio Palomino.
Se trata de una actuación de enorme complejidad técnica y artística, desarrollada de manera conjunta por el Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio de la Universidad Politécnica de Valencia, dirigido por Pilar Roig, y el estudio del arquitecto Carlos Campos.
Herrero, presidenta de la fundación que lleva su nombre, ha dejado clara su vinculación emocional con el proyecto desde el primer momento. «Soy una enamorada de los Santos Juanes», afirmó durante la presentación oficial de la reapertura del templo, reivindicando que se trata de «uno de los espacios más poderosos de la ciudad» y defendiendo que no podía permanecer cerrado, sino «abrirse al mundo» para que valencianos y visitantes redescubran su valor histórico y espiritual.
La empresaria insistió además en que la restauración no debía ser únicamente «técnica, sino también emocional», subrayando que la recuperación del patrimonio exige sensibilidad, compromiso y una mirada a largo plazo.
Un proyecto de largo recorrido
El punto de partida se remonta a enero de 2019, cuando el Arzobispado de Valencia y la Fundación Hortensia Herrero firmaron el convenio que activó la inversión inicial para la rehabilitación integral del templo.
Tras un 2020 marcado por la pandemia y los trámites administrativos, las obras arrancaron en verano de 2021, avanzando en paralelo en dos frentes: la restauración pictórica de la bóveda y la intervención arquitectónica estructural.
Entre los hitos más singulares del proceso destaca la recuperación de las campanas, especialmente 'El Borrego', la mayor campana litúrgica de Valencia, fundida en 1738 y única original del conjunto, que regresó restaurada a su torre en 2024.
También ha resultado innovador el empleo de biolimpieza con bacterias específicas para eliminar suciedad acumulada sobre los frescos, una técnica respetuosa con los principios de la conservación contemporánea.
El equipo dirigido por Pilar Roig ha intervenido en 350 metros cuadrados de superficie pictórica distribuidos en 85 paneles y ocho lunetos, culminando prácticamente la totalidad del conjunto mural de Palomino.
La actuación ha combinado limpieza con láser, emulsiones gelificadas y la sustitución de soportes de madera por estructuras de fibra de carbono y aluminio, además de la reconstrucción virtual de grandes pérdidas mediante imágenes históricas previas al incendio de 1936.
Uno de los elementos más innovadores del proyecto es «Barroc Immersive», una propuesta audiovisual de 15 minutos concebida como un «regalo» para la ciudad, en palabras de Herrero.
El espectáculo, diseñado por Matra Museografía, transforma la bóveda y los muros en un gran lienzo lumínico donde se proyecta la historia del templo, combinando música del patrimonio valenciano, como piezas de J. B. Comes y J. B. Cabanilles, con composiciones contemporáneas.
El resultado es una experiencia inmersiva que conjuga espiritualidad, pedagogía y vanguardia tecnológica, permitiendo al visitante comprender la evolución arquitectónica y artística del edificio.
Un modelo de mecenazgo con proyección internacional
El reconocimiento de The Times no se limita a la descripción de una restauración concreta. Supone, sobre todo, la validación internacional de un modelo de mecenazgo privado que ha transformado el paisaje cultural de Valencia. La Fundación Hortensia Herrero ya había impulsado proyectos como la recuperación de San Nicolás, el Colegio del Arte Mayor de la Seda o el futuro Centro de Arte en el Palacio Valeriola, consolidando una estrategia sostenida en el tiempo orientada a rescatar enclaves históricos y reactivarlos para la ciudadanía.
Vista general de la iglesia de los Santos Juanes
En el caso de los Santos Juanes, la intervención no solo ha devuelto la unidad estética y devocional del siglo XVII, sino que ha integrado herramientas tecnológicas para garantizar su conservación y divulgación futura. Como ha señalado la propia Herrero, la responsabilidad ahora recae en preservar y cuidar el templo para las próximas generaciones.
Que un referente de la prensa británica dedique espacio a esta actuación refuerza la dimensión global de un proyecto profundamente arraigado en Valencia. La restauración de los Santos Juanes no es únicamente la recuperación de un monumento; es la consolidación de una idea: que el patrimonio puede renacer cuando existe voluntad, inversión y compromiso a largo plazo.
Y es precisamente esa convicción, convertida en legado tangible, la que ahora traspasa fronteras.