Imagen de archivo de Diana Morant
Los resultados en Castilla y León ponen a Diana Morant en un brete: ministro y candidato equivale a batacazo electoral
«Volem votar». «Queremos votar», en valenciano. Ese es el lema del PSPV-PSOE desde la fatídica dana de Valencia del 29 de octubre de 2024 que dejó 230 víctimas mortales. El discurso de su líder, Diana Morant, lleva manteniéndose inalterable en el tiempo y en las formas desde las riadas, independientemente de que Carlos Mazón dimitiera el 3 de noviembre como presidente de la Generalitat o que tras determinadas declaraciones de testigos la actuación del Gobierno central, especialmente en lo relativo a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), el papel del Ejecutivo de Pedro Sánchez haya salido mal parado.
No se sabe hasta cuándo mantendrá la federación socialista el «Volem votar» como seña de identidad. Lo que sí parece cierto es que las elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana tendrán lugar en la fecha prevista y no habrá anticipo. Es decir, urnas abiertas el cuarto domingo de mayo de 2027 y no antes.
Otra incógnita radica en conocer si Morant llegará a dichos comicios solo como candidata del PSPV-PSOE o apurará hasta el máximo posible su puesto de ministra de Ciencia, Innovación y Universidades. Hasta la fecha, ha mantenido que su plan pasa por la segunda opción. Sin embargo, el ciclo electoral que abrió Extremadura, que han seguido Aragón y Castilla y León y que cerrará a final de la primavera Andalucía pueden obligarle a cambiar de estrategia y mudarse a la Comunidad antes de lo previsto.
Mayoría absoluta del centro-derecha
No porque se vaya a votar, sino únicamente por si quiere mantener alguna mínima esperanza de convertirse en la próxima presidenta de la Generalitat. A día de hoy, pintan bastos para sus intereses. Salvo la encargado por el propio PSPV-PSOE, todas las encuestas sitúan al centro-derecha con una holgada mayoría absoluta, calcando, aunque con diferencia de escaños en el bloque respecto a 2023, los resultados de hace casi tres años. Ello tiene su obvia derivada: la izquierda no sumaría y no tendría más remedio que estar otra legislatura en la oposición.
Si Morant persistiera con la doble responsabilidad Ministerio-partido, sus opciones seguirían cotizando a la baja a la vista de lo ocurrido en las citadas tres regiones. Y es que ser sanchista no está bien visto en términos electorales. En Extremadura, la relación de Gallardo con el hermano del presidente y que ambos estén imputados por supuesta corrupción se pagó con un batacazo más que serio.
El ejemplo que más le puede servir a Morant para valorar dejar su cartera es el de Pilar Alegría. Titular de Educación, portavoz del Gobierno y defensora sin fisuras de su presidente, los aragoneses lo han tenido fácil a la hora de ligar su programa y su oferta política con el sanchismo en su más pura esencia. Consecuencia: desastre total en el PSOE.
Otro elemento más en la balanza de Morant es Castilla y León. Los socialistas han mejorado sus resultados, tanto en porcentaje de votos como en procuradores. No son pocos los analistas que coinciden en que los grandes méritos del candidato del puño y la rosa, Carlos Martínez, son el de ser alcalde de Soria durante muchos años y, al mismo tiempo, estar alejado del sanchismo. Incluso, algunos le llaman outisder frente a las directrices del Palacio de La Moncloa y de la sede de Ferraz. A más sanchismo, más fracaso.
En base a ello, Morant estaría más del lado de Alegría y a una distancia sideral del soriano. Morant y sanchismo es un único todo. Martínez ha sabido jugar la baza de primer edil para dar el salto a la política autonómica según sus propios tiempos. No así la ministra. En julio de 2021 decidió renunciar a la alcaldía de Gandía para convertirse en nueva miembro del Consejo de Ministros para, tal como se ha visto con Salvador Illa, la propia Alegría, Óscar López o María Jesús Montero, conquistar las diferentes federaciones y optar a gobernar sus comunidades. Viaje de ida y vuelta con malas perspectivas.
Sánchez y su mochila llena de derrotas
Quizás sea Montero el elemento decisivo para una eventual salida ministerial. Al igual que a Morant, los sondeos para la número dos del Ejecutivo y fiel sanchista como pocos hay le son del todo desfavorables, cabiendo la opción de caer a ser tercera fuerza política por detrás del Partido Popular y Vox en algunas provincias andaluzas y con un Juanma Moreno en total disposición de revalidar la mayoría absoluta de 2022.
A finales de mayo o primeros de junio se cerrará este primer gran ciclo electoral, que ha tenido dos citas que no estaban inicialmente en el calendario. Si se confirman los pronósticos, Sánchez encarará la precampaña de las municipales, autonómicas y generales con una mochila plagada de derrotas en las urnas. Pero en esa losa también entran el resto de candidatos que se batirán el cobre, Morant entre las principales.