Cocaína

Imagen de archivo de cocaína ajena a esta noticiaTemel en Pixabay

Lo que esconden las aguas residuales: Valencia y Castellón, entre las ciudades españolas con más consumo de cocaína

Un estudio que analiza el rastro de drogas en las depuradoras de diferentes ciudades europeas pone a la Comunidad Valenciana en el mapa de consumo

El análisis de las aguas residuales se ha convertido en una de las herramientas más reveladoras para entender los hábitos de consumo de drogas en Europa. Lejos de encuestas o estimaciones indirectas, este método permite obtener una fotografía bastante precisa de lo que ocurre en las ciudades a partir de los restos de sustancias que llegan a las depuradoras y la Comunidad Valenciana ha tenido un papel importante en los últimos resultados publicados. El estudio Wastewater analysis and drugs — a European multi-city study, elaborado por la European Union Drugs Agency junto al grupo SCORE, analiza muestras recogidas en más de un centenar de ciudades europeas y dibuja un mapa detallado del consumo en el continente, en el que también aparecen con claridad Valencia y Castellón de la Plana.

El informe, basado en muestras diarias recogidas durante una semana entre marzo y mayo de 2025 y que abarca a una población de unos 72 millones de personas, confirma que la cocaína sigue siendo una de las sustancias más extendidas en Europa. En el caso español, aunque ciudades como Lleida, Granada o Barcelona lideran los niveles detectados, tanto Valencia como Castellón se sitúan también entre los puntos donde su presencia es significativa.

En la capital valenciana se registran alrededor de 407 miligramos por cada 1.000 habitantes al día, mientras que en la ciudad de la Plana la cifra asciende a cerca de 662 miligramos, lo que evidencia un consumo notable, aunque lejos de los máximos nacionales.

Más allá de la cocaína, el estudio permite observar cómo otras sustancias están ganando terreno. En Valencia, por ejemplo, aparecen restos de metanfetamina en niveles relativamente bajos si se comparan con los de Barcelona, pero suficientes para situarla como una de las ciudades españolas con mayor presencia de esta droga. También destaca la ketamina, cuya huella en las aguas residuales valencianas la coloca entre las más relevantes del país, solo por detrás de otros grandes núcleos urbanos.

El consumo según el día de la semana

Uno de los aspectos más interesantes del análisis es la variación semanal del consumo. En Valencia, los datos reflejan un patrón bastante ligado al ocio: la cocaína y la ketamina aumentan especialmente durante el fin de semana, con picos los viernes y domingos, mientras que los niveles más bajos se registran a mitad de semana. Sin embargo, la metanfetamina muestra un comportamiento algo distinto, con una distribución más homogénea y un ligero adelanto hacia el jueves, lo que apunta a dinámicas de consumo menos asociadas exclusivamente a la vida nocturna.

El caso de Castellón rompe en parte con ese patrón. Allí, el mayor rastro de varias sustancias, como la cocaína, el MDMA o la ketamina, se concentra en el lunes, coincidiendo con el inicio de la semana laboral. Este dato sugiere hábitos diferentes a los de otras ciudades, donde el consumo suele vincularse más claramente al fin de semana. Solo el cannabis mantiene una lógica distinta, con su punto más alto a mitad de semana.

Tendencia ascendente en Castellón

En términos de evolución, Castellón muestra una tendencia creciente en la mayoría de las drogas analizadas a lo largo de los últimos años, aunque con matices. La cocaína ha multiplicado su presencia respecto a registros de hace más de una década, mientras que el cannabis, tras alcanzar un pico en 2011, se ha reducido y estabilizado. El MDMA, por su parte, experimentó un aumento reciente seguido de una caída en el último año analizado. Pero si hay una sustancia que destaca especialmente es la ketamina, cuyo rastro se ha disparado de forma muy notable en los últimos años, multiplicándose varias veces desde 2022.

Este comportamiento local encaja con la tendencia general que dibuja el estudio a escala europea. Mientras que los residuos de MDMA parecen disminuir en muchas ciudades, la cocaína y la ketamina avanzan con fuerza, consolidándose como dos de las sustancias más presentes en las aguas residuales del continente. El análisis, en definitiva, no solo permite identificar dónde se consume más, sino también cómo evolucionan los hábitos y qué nuevas dinámicas se están imponiendo en distintos territorios.

En el caso de Valencia y Castellón, los datos reflejan realidades cercanas, pero no idénticas, con diferencias claras en los patrones de consumo y en la evolución de determinadas sustancias. Dos ciudades que, vistas a través de sus aguas residuales, ofrecen una imagen precisa y reveladora de cómo cambian las conductas relacionadas con las drogas en el arco mediterráneo.

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