Imagen de un pleno en el Ayuntamiento de Elche.

Imagen de un pleno en el Ayuntamiento de ElcheEl Debate

El Gobierno le declara la guerra al Ayuntamiento de Elche por pedir la derogación de la ley del aborto

PP y Vox defienden el derecho a la vida en el consistorio y la portavoz de Sánchez arremete contra ellos durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros

Todo un Gobierno de España, con sus órganos satelitales, contra el Ayuntamiento de la tercera ciudad más poblada de la Comunidad Valenciana. Una enmienda municipal en defensa de la vida ha acabado con la izquierda amoldando un discurso como si se hubiera atacado al derecho de las mujeres.

La polémica desmedida salió de Elche y ha llegado hasta el Gobierno de España. Su portavoz, Elma Saiz, ha descargado con dureza tanto contra el Ayuntamiento como contra su alcalde Pablo Ruz, llegando a afirmar que el Ejecutivo «no permitirá ningún retroceso que suponga merma alguna de los derechos de la mujer».

Todo parte después de que Vox planteara una moción in voce en el último pleno del Ayuntamiento de Elche por la que se instaba «a derogar cualquier ley que facilite la muerte de los inocentes por vía del aborto». Es decir, abolir la ley del aborto, una de las banderas de la ingeniería social del Gobierno.

Durante el pleno se dio la curiosa situación de que Compromís equiparó la situación de «vulnerabilidad» de las mujeres junto con otros colectivos como «LGTBI+, las personas migrantes o las personas que deciden morir dignamente y que no quieren verse obligadas a sufrir sine die». Además, el PSOE evitó participar en el debate de la enmienda, pero sí que ha entrado de lleno fuera de las dependencias consistoriales.

Ataques del Gobierno

Tras las citadas declaraciones de la portavoz Elma Saiz llegaron otras de cargos del Gobierno o relacionados con Pedro Sánchez.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, estimó en la red social X, antes Twitter, que «este Gobierno trabaja para blindar los derechos de las mujeres y en especial la interrupción voluntaria del embarazo». A ello le sumó una frase ciertamente llamativa al tratarse de este tema tan esencial entre los postulados de la izquierda: «No vamos a permitir retrocesos en igualdad ni que nuestros derechos se usen como mercancía política».

No se ha quedado atrás la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé. La socialista equiparó esta enmienda provida con la votación privada de la cofradía de Sagunto que decidió mantener sus estatutos de hace más de cinco siglos de antigüedad.

Bernabé considera que la enmienda de Vox es «un ataque a las mujeres» y estima que «es uno de los ejemplos más claros de que el PP quiere llevarnos –a las mujeres– al siglo pasado y eso no lo vamos a permitir». Pero la delegada del Gobierno abrió la gran cuestión que subyace en este tema: la inclusión del aborto en la Constitución, sin el preceptivo trámite legal.

Pablo Ruz defiende la Constitución

Lejos de la polémica y sus posteriores derivaciones interesadas, ese fue el detalle aportado por el alcalde Pablo Ruz durante su intervención en el pleno.

El primer edil lamentó «que el Gobierno de Pedro Sánchez tenga un problema de comprensión lectora y unas ganas desmedidas por montar cortinas de humo ante los casos de corrupción que les acechan y los desastres electorales».

Pablo Ruz ya remarcó en el pleno su oposición al intento del Gobierno de introducir el aborto en la Constitución «sin pasar por la prescriptiva disolución de las Cortes y someter la propuesta constitucional a referéndum para lo que se necesita el acuerdo de dos terceras partes de la Cámara».

«Yo reivindico aquí el derecho de todos a manifestar lo que consideremos, a expresar lo que consideremos y, sobre todo, el derecho que tenemos todos a pedir que se cumplan las reglas del juego. Y las reglas del juego exigen que para colar una reforma constitucional de este calado hay que cumplir las normas», señaló en su turno de palabra.

El alcalde de la tercera ciudad más poblada de la Comunidad Valenciana remarcó que «ante Sánchez, un no rotundo, a sus argucias, a sus trampas, a sus mentiras, a su personalismo, a su egolatría que es infinita. Y tres, reivindicar el derecho que tenemos todos a manifestar lo que consideremos en torno a algo tan fundamental y tan moral como puede ser la vida o como puede ser la muerte. Y lo decimos alto y claro».

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