Imagen de archivo de la Iglesia de Lloc Nou de la Corona

Imagen de archivo de la Iglesia de Lloc Nou de la CoronaTurismo Comunidad Valenciana

El pueblo más pequeño de Valencia tiene el tamaño de un campo de fútbol, seis calles y poco menos de 100 habitantes

Este diminuto municipio está a solo 20 minutos de la capital del Turia y ostenta el récord de menor superficie de toda España

A apenas 20 minutos de la ciudad de Valencia existe un municipio que sorprende por sus dimensiones. Tan pequeño que puede recorrerse en cuestión de minutos y con una extensión que apenas supera la de un campo de fútbol.

Se trata de Llocnou de la Corona, el pueblo más pequeño no solo de la provincia, sino de toda España. Con poco más de un centenar de habitantes, seis calles y una superficie de apenas 0,012 kilómetros cuadrados, este enclave del área metropolitana valenciana se ha convertido en una rareza administrativa y en una curiosidad para visitantes.

Imagen de una de las casas de Lloc Nou de la Corona

Imagen de una de las casas de Lloc Nou de la CoronaTurismo Comunidad Valenciana

Encajado entre los términos de Sedaví y Alfafar, su tamaño es tan reducido que todo queda a unos pocos pasos. De extremo a extremo, el municipio mide apenas unos 250 metros de largo por 130 de ancho, lo que permite atravesarlo caminando en menos de cinco minutos.

Pese a ello, Llocnou de la Corona es un municipio con todas las de la ley. Cuenta con Ayuntamiento propio, corporación municipal y competencias administrativas, aunque depende de localidades cercanas para algunos servicios básicos. Esa dualidad, autonomía política y dependencia funcional, define el día a día de un pueblo donde la gestión pública se vive a escala casi doméstica.

Lejos de ser una creación reciente, sus orígenes se remontan al siglo XVII, cuando se fundó un convento en la zona. A su alrededor comenzaron a levantarse viviendas vinculadas a la actividad agrícola de la huerta, dando lugar a un pequeño núcleo que ha llegado hasta hoy prácticamente sin expandirse.

El principal referente patrimonial del municipio es la iglesia parroquial de la Virgen del Rosario, construida a finales del siglo XIX sobre una antigua ermita. De estilo neogótico y con una presencia sobria, se erige como el centro simbólico de un pueblo donde las calles tranquilas y las fachadas tradicionales parecen haber detenido el paso del tiempo.

Imagen de la Iglesia de Lloc Nou de la Corona, Valencia, antes y después de las inundaciones de la DANA

Imagen de la Iglesia de Lloc Nou de la Corona, Valencia, antes y después de las inundaciones de la DANAEl Debate

Su reconocimiento como el municipio más pequeño de España no llegó hasta 2022, tras una revisión cartográfica que ajustó sus límites territoriales y confirmó su reducida extensión frente a otros municipios como Emperador, que hasta entonces ostentaba ese título.

Más allá de sus dimensiones, Llocnou de la Corona mantiene una actividad económica modesta, basada en pequeños talleres, comercios y algunos servicios básicos como una farmacia. Su cercanía a Valencia y a grandes áreas comerciales refuerza su carácter de enclave mínimo rodeado por una intensa actividad urbana.

El impacto de la dana

La fragilidad estructural de Llocnou de la Corona quedó especialmente expuesta tras la dana del 29 de octubre de 2024. Situado en una zona completamente llana, el municipio sufrió inundaciones que anegaron sus calles y bloquearon los accesos, dejando a los vecinos prácticamente aislados durante los primeros días.

Puerta de una casa de Llocnou de la Corona, Valencia

Puerta de una casa de Llocnou de la Corona días después de la DANA, ValenciaMarian Moncho

Sin policía local propia ni recursos suficientes, la respuesta inicial dependió en gran medida de la iniciativa vecinal. Fueron los propios habitantes quienes, junto a voluntarios, comenzaron a retirar barro y vehículos arrastrados por el agua, incluso antes de la llegada de refuerzos especializados.

El episodio evidenció las limitaciones de un municipio de dimensiones mínimas ante una emergencia de gran escala. También reforzó, sin embargo, el sentimiento de comunidad en un pueblo donde la cercanía no es solo geográfica, sino también humana.

Aun así, el municipio conserva su identidad. Sus fiestas, celebradas durante el Corpus Christi, reúnen a los vecinos en torno a tradiciones que mantienen vivo el carácter local. Y su proximidad a espacios como la Albufera o la propia ciudad de Valencia lo convierten en una parada singular para quienes buscan rincones diferentes.

Porque en Llocnou de la Corona, donde todo queda a unos pocos pasos, el tamaño no determina la importancia. Más bien al contrario: demuestra que incluso el municipio más pequeño del país puede tener historia, identidad y vida propia.

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