Un edificio residencial cubierto con una gran bandera iraní, alcanzado por un ataque israelí en Teherán

Imagen de un edificio residencial cubierto con una gran bandera iraní, alcanzado por un ataque israelí en TeheránAFP

La guerra en Irán afecta ya a más de 20.000 empresas valencianas

Un informe de la Cámara de Comercio advierte de que el conflicto puede «desacelerar» la economía regional, con especial impacto en industria, transporte y agricultura

La inestabilidad geopolítica nunca sale gratuita. Y cuando se trata de acontecimientos como los que se están viviendo desde hace prácticamente un mes y medio en Oriente Medio como consecuencia de la guerra que se libra en Irán, los efectos se multiplican. Al respecto, la economía de la Comunidad Valenciana puede sufrir una desaceleración de su crecimiento para este 2026.

Así lo cree Cámara Valencia, que apunta que tras un cierre «sólido» en 2025, con un crecimiento del 3,2 %, las previsiones apuntan a una revisión a la baja hasta situarse entre el 2 y el 2,5 %, dependiendo de la evolución de la situación bélica. Los datos que sostienen esa previsión se desprenden del informe sobre el impacto del conflicto en Irán sobre la economía internacional y, en particular, sobre la regional elaborado por la institución.

El documento describe un escenario de «elevada incertidumbre marcada por el encarecimiento de la energía y la volatilidad de los mercados». En el plano internacional, el cierre del estrecho de Ormuz y la escalada bélica en Oriente Próximo tras la actuación de Estados Unidos e Israel han provocado un fuerte incremento de los precios del petróleo, que llegó a subir un 72 %, y del gas, con aumentos del 62 %. Aunque se han registrado correcciones puntuales tras anuncios de alto el fuego, la volatilidad sigue siendo elevada, advierte la entidad cameral.

Pérdida de poder adquisitivo

Este encarecimiento, continúa, ya se está trasladando a productos derivados del petróleo y a los costes logísticos, aunque el impacto en los fletes marítimos está siendo más moderado que en crisis anteriores.

Para la economía valenciana, el informe anticipa una desaceleración del crecimiento en 2026. Tras un cierre sólido en 2025, con un crecimiento del 3,2 por ciento, las previsiones podrían revisarse a la baja hasta situarse entre el 2 y el 2,5 por ciento, dependiendo de la evolución del conflicto.

La Cámara detalla que el principal canal de impacto será el aumento de los costes energéticos, que presionará la inflación al alza, pudiendo situarse temporalmente en torno al 4 %. Esto podría derivar en políticas monetarias «más restrictivas, encarecimiento de la financiación y pérdida de poder adquisitivo, afectando tanto al consumo como a la inversión», enumeran desde la institución.

Igualmente, el estudio señala una especial incidencia en sectores intensivos en energía como la industria, el transporte o la agricultura, con más de 20.000 empresas valencianas afectadas por la reducción de márgenes. Además, el comercio con Oriente Medio, ya en descenso en los últimos años, podría verse aún más debilitado, especialmente en productos del sector hábitat, mientras que el agroalimentario muestra mayor resistencia.

A pesar de este contexto, el informe identifica algunos factores que «amortiguan» el impacto. Entre ellos, figura la menor dependencia energética gracias al avance de las renovables, la diversificación de las importaciones energéticas y el posible aumento del turismo hacia España como destino percibido como más seguro.

Principales motores de la economía

En términos de crecimiento, los principales motores de la economía valenciana en 2026 serán el turismo, la construcción y determinadas actividades vinculadas a la tecnología y la defensa, junto con una demanda interna sostenida, aunque más débil. El informe concluye con una serie de recomendaciones. En el ámbito público, plantea medidas para contener el impacto de los precios energéticos y avanzar en la autonomía estratégica.

Por lo que respecta al ámbito empresarial, insiste en la necesidad de reforzar la resiliencia, mejorar la gestión financiera, diversificar proveedores y apostar por la eficiencia energética y el autoconsumo, en un contexto de incertidumbre que podría prolongarse en el tiempo.

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