Imagen de las vistas desde el Forat de Bèrnia, Alicante

Imagen de las vistas desde el Forat de Bèrnia, AlicanteTurismo Comunidad Valencia

Un pasadizo secreto que atraviesa una montaña y acaba en un mirador: así es la ruta ideal para estas Pascuas en Alicante

Este enclave se encuentra en una sierra declarada Paisaje Protegido por su valor ambiental y paisajístico

Aún quedan unos días de respiro en el calendario de la Comunidad Valenciana mientras en buena parte del país las vacaciones de Semana Santa ya son solo un recuerdo. Es el momento perfecto para una escapada improvisada, de esas que no requieren grandes planes, pero sí ganas de aire libre, montaña y vistas abiertas al mar. Lejos de las playas abarrotadas del verano, el interior de la provincia de Alicante ofrece en Pascua con un recorrido que se ha convertido en una pequeña joya para senderistas y curiosos: el camino que conduce al Forat de Bèrnia.

En plena Sierra de Bèrnia, un macizo montañoso que se alza paralelo a la costa entre los términos de Xaló, Callosa d’en Sarrià, Altea y Benissa, se esconde este pasadizo natural que atraviesa literalmente la montaña de norte a sur. La sierra, declarada Paisaje Protegido por su valor ambiental y paisajístico, combina abruptas paredes de roca caliza, vegetación autóctona mediterránea y una posición privilegiada frente al mar. Desde sus crestas se domina visualmente buena parte de la Marina Baixa y la Marina Alta, con el Mediterráneo siempre presente en el horizonte.

Imagen de las vistas desde el Forat de Bèrnia, Alicante

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El Forat de Bèrnia no es una cueva al uso, sino una grieta horadada por la erosión del viento y el paso del tiempo en mitad de una pared rocosa a unos 800 metros de altitud. Se trata de un túnel natural de entre 15 y 20 metros de longitud que, en sus primeros metros, obliga a avanzar en cuclillas por su escasa altura. Poco a poco el pasadizo se ensancha hasta desembocar, casi de forma teatral, en uno de los miradores naturales más espectaculares de la provincia.

Al cruzarlo, el senderista se encuentra de frente con una panorámica que abarca Altea, el perfil del Parque Natural de la Serra Gelada, el inconfundible cono del Puig Campana, el Monte Ponoig y la lejana silueta de la Sierra de Aitana. Es una de esas vistas que justifican por sí solas el esfuerzo de la subida.

La ruta más habitual para llegar hasta este punto parte desde las Cases de Bèrnia, una pequeña pedanía perteneciente al municipio de Xaló. Allí hay una zona habilitada para dejar el coche, aunque en días festivos conviene madrugar porque el aparcamiento se llena con rapidez. Desde este punto arranca un sendero circular de cerca de nueve kilómetros que bordea la cara norte de la sierra y que suele completarse en unas cuatro horas. Existe una variante más corta, de alrededor de seis kilómetros, para quienes prefieran un recorrido menos exigente.

Los primeros dos kilómetros son de ascenso progresivo y sirven para calentar las piernas mientras el paisaje se abre poco a poco. Durante este tramo aparece la Font de Bèrnia, un pequeño manantial que tradicionalmente ha servido de punto de referencia para los caminantes. A partir de ahí, el terreno se vuelve más pedregoso y exige algo más de atención, con tramos en los que hay que ayudarse de las manos para superar pequeñas rocas. No es una ruta técnica, pero sí requiere cierta forma física y calzado adecuado.

Antes o después de atravesar el forat, según el sentido elegido para completar la circular, el camino conduce también hasta los restos del Fort de Bèrnia, una fortificación renacentista del siglo XVI levantada por orden de Felipe II para vigilar posibles revueltas moriscas en la zona. Hoy se conserva en estado ruinoso, pero su planta estrellada aún se intuye sobre el terreno y añade un componente histórico inesperado a la excursión.

Muy cerca se localizan también vestigios como la ermita del Vicari y cuevas con pinturas rupestres en el entorno de la sierra, que hablan de la ocupación humana de este territorio desde tiempos remotos.

Lo que hace especial a esta ruta no es solo el túnel natural, sino la sensación constante de caminar por una montaña que mira al mar. A cada giro del sendero, entre pinos y matorral mediterráneo, aparecen nuevas perspectivas de la costa alicantina, con el azul del Mediterráneo contrastando con el gris claro de la roca caliza. En primavera, además, la floración añade pinceladas de color al recorrido y suaviza aún más la experiencia.

Llegar hasta las Cases de Bèrnia es sencillo por carretera. Desde Alicante el trayecto ronda la hora y cuarto por la AP-7 y carreteras comarcales, mientras que desde Valencia se tarda alrededor de una hora y cuarenta minutos. Esa relativa cercanía convierte al Forat de Bèrnia en un plan perfecto para una jornada completa sin necesidad de grandes desplazamientos.

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