Imagen del pintor Miquel Vicens junto a sus obras
La parroquia San Roque de Oliva contará con un nuevo retablo en su altar mayor
El artista valenciano Miquel Vicens trabaja desde hace meses en un ambicioso conjunto pictórico que presidirá el altar central del templo
La parroquia de San Roque de la localidad de Oliva se encuentra inmersa en un proyecto artístico de gran envergadura. El artista valenciano Miquel Vicens, natural de la localidad, trabaja desde hace meses en un ambicioso conjunto pictórico que presidirá el altar central del templo, un retablo de 80 metros cuadrados que ofrecerá a los fieles una catequesis visual.
El proyecto, impulsado por el párroco, Javier Catalá, y aprobado por la feligresía, se articula en torno al Juicio Final, bajo el título «La Última Veritat». «Desde el principio entendí que era una obra muy comprometida, pero también muy necesaria, porque habla de lo esencial. No me costó entrar en el tema ya que tenía referencias y, sobre todo, una sensibilidad hacia ese tipo de contenido que me permitió asumirlo con naturalidad y responsabilidad», señala el artista valenciano.
Una obra contemporánea que se enmarcará a la perfección dentro del estilo neoclásico del templo, que cuenta con una rica ornamentación de estucos dorados, junto a las pechinas pintadas, obra del pintor valenciano del siglo XIX, Antonio Cortina Farinós.
Imagen de la obra
«El marco era ideal, pero además tenía un contenido afectivo muy fuerte para mí. Es la iglesia de mi barrio, la iglesia de mis padres. Aquí hay muchas referencias históricas y personales. Todo eso me ayudó muchísimo a entrar en la idea y a desarrollarla. No podía decir que no, porque no era solo un trabajo, era una implicación vital»
Con cerca de 80 metros cuadrados de superficie, la obra está compuesta por 40 paneles de gran tamaño, algunos de ellos con más de dos metros de altura, que han sido estructurados para adaptarse al espacio arquitectónico.
Un proceso creativo que ha ido evolucionando desde el boceto inicial hasta la ejecución final de cada escena, que el artista elabora en su casa taller, en la misma localidad de Oliva. «Primero presenté un boceto y cuando lo aprobaron empecé a desarrollar realmente la obra, a darle cuerpo, a construir cada escena con libertad dentro de unos límites marcados».
Una obra neosimbolista y un artista transformado
El resultado es un conjunto que abarca desde la representación celestial, en la parte superior, con el Pantocrator, la Virgen y San Juan, hasta la terrenal, con la representación de los fieles en la parte inferior. Todo ello con el estilo propio del artista Vicens, que se reconoce dentro de una sensibilidad que algunos han definido como neosimbolista. «Es una manera de entender la pintura desde lo místico, desde lo personal. No es una etiqueta que yo buscara, pero sí me ha ayudado a entender lo que hago, una pintura que no se queda en lo visible, sino que intenta ir más allá»
Así, el autor reconoce que a pesar de ser una temática cerrada, la obra tiene un estilo muy personal. «Hay una parte que no me podía salir del concepto básico, porque el tema lo exige. Pero dentro de eso he intentado que la obra tenga una carga muy personal. Por ejemplo, no quería recurrir a soluciones repetidas, como las nubes, sustituí esa masa celeste por telas, gasas, pliegues…para generar esa profundidad».
Imagen del boceto de la obra
Igualmente, el artista valenciano destaca el significado de la propia técnica utilizada, mediante la combinación de colores y materiales que evocan el relato de la escena. «El proceso empieza con una grisalla casi sin color, a la que luego voy introduciendo tonos, poco a poco, buscando el equilibrio. Arriba he mantenido más luz, más blancos, para crear contraste con la parte inferior, donde aparecen colores más densos y más terrenales, evocando lo divino y lo humano».
Está previsto que el conjunto esté terminado, aproximadamente, en un año, cuando dará comienzo la instalación del andamiaje necesario para colocar la estructura, ya que algunos de los paneles serán dispuestos a gran altura.
Un trabajo de gran envergadura, pero con una dedicación artística minuciosa, propia de una artista como Vicens, de reconocido prestigio internacional y para quien este proyecto ha supuesto una transformación personal y, a la vez, un legado para la ciudad que le vio nacer. «He crecido como persona y como ser humano a través de este trabajo. Me ha obligado a mirar más allá de lo puramente técnico, a entrar en la dimensión espiritual del ser humano. Nosotros, como pintores, estamos muy centrados en la figura humana, pero aquí esa figura adquiere otro sentido, más profundo. Me siento como un obrero del arte, alguien que trabaja al servicio de algo mayor» .