Colocación de las vidrieras del templo en honor a San Juan Pablo II en Benciasim, Castellón

Colocación de las vidrieras del templo en honor a San Juan Pablo II en Benciasim, CastellónEl Debate

Unas vidrieras hechas por los maestros de la Sagrada Familia transformarán el interior de un templo en Castellón

Su trabajo combina la técnica tradicional del vidrio emplomado con un lenguaje artístico contemporáneo

La luz será uno de los grandes protagonistas en la recta final del templo dedicado a San Juan Pablo II en Benicasim. Tras más de veinte años con las obras detenidas y una larga etapa en la que el edificio permaneció a medio hacer, el proyecto está a punto de finalizar sus obras y prevé su apertura y consagración el próximo mes de septiembre.

Además del final de la restauración, el proyecto entra ahora en su momento más simbólico con la incorporación de un conjunto de vidrieras contemporáneas y un gran rosetón que transformarán por completo su interior a través del color y la luz natural. Este avance artístico llega en paralelo al progreso material de la construcción. La última fase de los trabajos supera ya el 60 % de ejecución y el templo, que está completamente cerrado y en uso habitual para el culto.

Vidrieras del templo en honor a San Juan Pablo II en Benciasim, Castellón

Vidrieras del templo en honor a San Juan Pablo II en Benciasim, CastellónEl Debate

Estas vidrieras han sido realizadas por el histórico taller Vitralls Bonet, la misma familia artesana responsable de las vidrieras de la Sagrada Familia de Barcelona, ya en su tercera generación. Su trabajo combina la técnica tradicional del vidrio emplomado con un lenguaje artístico contemporáneo, integrando la herencia del arte sacro con la arquitectura actual del templo de Benicasim.

El proyecto ha sido concebido como un diálogo entre arquitectura, luz y simbolismo. Las composiciones, de carácter abstracto, no representan escenas figurativas, sino que permiten que el color y la luz generen una atmósfera de serenidad y contemplación. Desde una primera lectura simbólica, evocan los jardines bíblicos, lugares de encuentro entre Dios y el ser humano: el Jardín del Edén como imagen del paraíso original y el huerto de Getsemaní como espacio de oración y recogimiento.

Las formas y tonalidades verdes, doradas y ocres remiten a esa idea de jardín simbólico, pero también establecen un vínculo directo con el paisaje mediterráneo que rodea Benicàssim. Los colores recuerdan a los antiguos huertos, naranjos y viñas que durante generaciones formaron parte de la identidad agrícola del municipio. De este modo, la conocida metáfora evangélica de «la viña del Señor» adquiere aquí una resonancia especial, conectando la tradición bíblica con la memoria del territorio.

Las vidrieras situadas en el lado sur permitirán que la luz natural atraviese el vidrio y proyecte sus colores sobre el interior del templo a lo largo del día, creando un juego lumínico armónico que acompañará la arquitectura y la vida litúrgica.

Uno de los elementos más simbólicos del conjunto será el rosetón de la fachada principal. Su diseño introduce una referencia directa al mar Mediterráneo, elemento esencial en la identidad local. Pensado para recibir la luz del sol de poniente, al atardecer proyectará hacia el interior tonos dorados que iluminarán el altar y transformarán el espacio en los últimos momentos del día. En su parte central se intuye la forma de una embarcación, un guiño a la figura de San Pedro y a la antigua imagen cristiana de la Iglesia como barca que navega en medio del mundo guiada por la fe.

Con esta intervención artística, el templo refuerza su vocación de ser un espacio donde arquitectura, arte y espiritualidad dialogan en un lenguaje contemporáneo, en el que la luz se convierte en protagonista y acompaña la experiencia interior de quienes lo visitan.

Campañas de financiación

Este avance ha sido posible gracias a las sucesivas campañas de financiación que han sostenido el proyecto durante los últimos años. Primero fueron los «Ladrillos de fe», que permitieron financiar el cerramiento exterior del edificio. Después llegó «Kilómetros de fe», vinculada al sorteo de un coche, que impulsó la fase de acondicionamiento interior. Y ahora, en la recta final, la parroquia ha lanzado «Asienta tu fe», una iniciativa que invita a vecinos y feligreses a colaborar simbólicamente en la compra de los futuros asientos y bancos del templo con aportaciones de 20 y 100 euros.

Una forma de implicar de nuevo a la comunidad en el último esfuerzo colectivo que permitirá culminar definitivamente un templo que, tras más de veinte años de espera, está a punto de convertirse en el hogar espiritual para el que fue concebido.

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