Montaje de la futura parroquia de Benicàssim y las iniciativas para recaudar fondos para su financiación
Musical solidario, pulseras y sorteo de un coche: así es la campaña para financiar una parroquia de Benicasim
La construcción de la parroquia de San Juan Pablo II de Benicàssim encara su recta final. El templo comenzó a construirse hace casi un cuarto de siglo, pero las obras quedaron interrumpidas durante largo tiempo y el edificio permaneció incompleto, sin poder cumplir plenamente la función para la que fue concebido durante 24 años. Desde entonces, la comunidad parroquial ha ido buscando fórmulas para financiar su finalización, apoyándose en donativos, campañas solidarias y la colaboración del Obispado, en una lucha constante por sacar adelante un proyecto que se había convertido en una deuda pendiente para el municipio castellonense.
En los últimos años, esa búsqueda de recursos se ha intensificado y ha adoptado formas cada vez más creativas. Como ya contó El Debate el pasado mes de diciembre, el sorteo de un coche se ha convertido en la principal fuente de ingresos para afrontar la recta final de las obras.
Se trata de una iniciativa que va más allá de una simple rifa, ya que se ha planteado como el eje de una campaña más amplia que intenta implicar tanto a vecinos como a visitantes. Este fin de semana, coincidiendo con la celebración de las tradicionales Paellas de las Fiestas de Benicàssim, la campaña alcanza uno de sus momentos de mayor visibilidad y empuje, aprovechando la gran afluencia de gente y el ambiente festivo que se vive en el municipio.
El sorteo consiste en la rifa de un Renault Captur Hybrid, cuyas papeletas se venden por 20 euros y cuya recaudación se destina íntegramente a la finalización del templo. El vehículo no puede estar expuesto de manera permanente, por lo que desde la parroquia aprovechan fechas señaladas y actos concretos para mostrarlo y reforzar la venta de tiques. Es en este contexto donde encajan jornadas especiales como la de este 24 de enero, cuando la campaña se hace especialmente visible gracias a la combinación de actividades religiosas, festivas y culturales.
Durante estos días, voluntarios de la parroquia instalan puntos informativos, venden papeletas y entregan pulseras verdes con el lema «Kilómetros de fe», un símbolo sencillo pero muy reconocible que identifica a quienes colaboran con el proyecto. El párroco, Luis Oliver, insiste en que todas estas acciones buscan dar continuidad al compromiso social que ya fue clave para desbloquear la situación del edificio. «Confío que el sorteo y las otras ideas sean un impulso decisivo para completar esta segunda fase de las obras», confiesa el párrafo a El Debate.
Uno de los actos centrales de esta semana solidaria tendrá lugar precisamente el viernes 24 de enero por la tarde, cuando el Teatro Municipal de Benicàssim acogerá un musical solidario de entrada libre. Se trata de Carlo 2.0. El legado, un espectáculo de la compañía profesional Talitha Cumi inspirado en la figura de Carlo Acutis, un joven apasionado por la informática y las nuevas tecnologías que falleció con solo 15 años y que ha sido recientemente proclamado santo. Desde la parroquia explican que «el objetivo de esta representación no es solo recaudar fondos de forma indirecta, sino también ofrecer una propuesta cultural atractiva que ayude a difundir el mensaje de la campaña y a reforzar el sentimiento de comunidad en torno al templo».
«Ladrillos de fe»
Según explica Oliver, la primera gran campaña de recaudación se llamó «Ladrillos de fe» y permitió financiar el cerramiento y la estructura exterior del templo, una fase que supuso una inversión cercana a los 900.000 euros y que fue posible gracias a las aportaciones de los fieles y del Obispado. Para esta segunda y última etapa, centrada en el interior del edificio, surgió el lema «Kilómetros de fe», un nombre que juega con la idea del coche sorteado pero que también alude al camino compartido de la vida cristiana. Oliver subraya que «la fe es un recorrido y la Iglesia acompaña a las personas en ese trayecto», una imagen que resume el espíritu de la iniciativa.
El templo de San Juan Pablo II en Benicasim, Castellón
En cuanto a las obras, el templo ya está completamente levantado y cerrado, y desde finales de 2023 se utiliza de forma habitual para el culto, acogiendo misas semanales, comuniones y celebraciones multitudinarias, especialmente en verano, cuando la población de Benicàssim se multiplica. Lo que queda ahora es culminar la adecuación interior, con la instalación del pavimento, la iluminación, los bancos, la climatización, las vidrieras y el mobiliario litúrgico, además de placas solares que mejoren la eficiencia energética del edificio.
Para completar esta última fase se necesitan alrededor de 700.000 euros. Parte del presupuesto cuenta con el respaldo del Obispado, de la Diputación de Castellón y del Ayuntamiento de Benicàssim, mientras la parroquia sigue a la espera de una respuesta de la Generalitat Valenciana a las ayudas solicitadas.
Después de 24 años de espera, la comunidad de San Juan Pablo II ve por fin cercana la meta. Cada papeleta vendida, cada pulsera entregada y cada acto organizado forman parte de un esfuerzo colectivo para cerrar una historia de obras inacabadas y convertir definitivamente el edificio en una parroquia plenamente operativa. La campaña actual, heredera de aquellas primeras iniciativas de «Ladrillos de fe», se apoya ahora en los «Kilómetros de fe» para recorrer el último tramo de un camino que ha sido largo, pero que empieza a vislumbrar su final.