Imagen de uno de los dinosaurios expuestos en el museo de Morella

Imagen de uno de los dinosaurios expuestos en el museo de MorellaMuseo del Tiempo de Dinosaurios

El dinosaurio de hace 120 millones de años que conecta Brasil con un pueblo de Castellón

Las vértebras de la cola y en el fémur son algunas de las características comunes que compartían ambas especies

Un hallazgo paleontológico en Sudamérica ha terminado por conectar, de forma inesperada, a Brasil con un pequeño municipio del interior de Castellón. El descubrimiento de un nuevo dinosaurio en el noreste brasileño no solo amplía el conocimiento sobre las especies que habitaron la Tierra hace más de 100 millones de años, sino que también ha puesto de nuevo el foco científico sobre los yacimientos del norte de la provincia, donde se han encontrado fósiles clave para entender la evolución y dispersión de estos gigantes prehistóricos.

La nueva especie, denominada Dasosaurus tocantinensis, fue identificada a partir de restos fósiles hallados en sedimentos del Cretácico inferior en Brasil. Este saurópodo habría vivido hace unos 120 millones de años, en una época en la que los continentes tenían una configuración muy distinta a la actual. Los investigadores describen a este animal como un gran herbívoro de cuello largo que podría haber alcanzado unos veinte metros de longitud, similar a otros grandes dinosaurios que dominaron los ecosistemas terrestres durante millones de años.

Más allá de la identificación de una nueva especie, el estudio ha llamado la atención de la comunidad científica por la relación evolutiva que este dinosaurio mantiene con otro encontrado en la provincia de Castellón. En concreto, los análisis sitúan a Dasosaurus tocantinensis como un pariente muy cercano de Garumbatitan morellensis, un saurópodo descrito a partir de fósiles descubiertos en el entorno de Morella. Ambos formarían parte de un mismo linaje dentro del grupo de los titanosauriformes, concretamente en el clado conocido como Somphospondyli, lo que sugiere que comparten un antepasado común.

Esta conexión ha devuelto protagonismo a la comarca de Els Ports, uno de los territorios con mayor riqueza paleontológica de la Comunidad Valenciana. Desde finales del siglo XX, los estratos geológicos del Cretácico inferior presentes en esta zona han proporcionado abundantes restos de dinosaurios, tanto huesos como huellas fosilizadas. Municipios como Morella, Cinctorres o Portell de Morella se asientan sobre antiguas formaciones sedimentarias que permiten reconstruir cómo era este territorio hace más de 120 millones de años, cuando el paisaje estaba formado por llanuras costeras, ríos y zonas de estuario donde convivían numerosos dinosaurios.

Los investigadores han detectado similitudes anatómicas muy concretas entre ambos dinosaurios que explican esta relación evolutiva. Entre ellas destacan características compartidas en las vértebras de la cola y en el fémur. En el caso de Dasosaurus tocantinensis, los científicos han identificado rasgos únicos dentro de su grupo, como un conjunto de crestas y surcos alargados en las vértebras caudales y una protuberancia lateral muy marcada en el fémur. Estos detalles anatómicos han permitido diferenciarlo de otros saurópodos conocidos y situarlo en una posición clave dentro del árbol evolutivo.

Imagen de uno de los dinosaurios expuestos en el museo de Morella

Imagen de uno de los dinosaurios expuestos en el museo de MorellaMuseo Tiempo de Dinosaurios

El descubrimiento también tiene implicaciones importantes para comprender cómo se expandieron los dinosaurios por el planeta. Durante mucho tiempo se pensó que Sudamérica había permanecido relativamente aislada durante el Cretácico temprano. Sin embargo, los resultados de este estudio apuntan a un escenario distinto. Los análisis biogeográficos sugieren que el linaje que une a Dasosaurus tocantinensis y Garumbatitan morellensis podría haberse originado en Europa y posteriormente haberse dispersado hacia Sudamérica a través del norte de África.

Ese movimiento habría tenido lugar entre los periodos geológicos conocidos como Valanginiense y Aptiense, cuando todavía existían conexiones terrestres entre diferentes regiones del supercontinente Gondwana y las masas continentales del hemisferio norte. En aquel momento el océano Atlántico aún no se había abierto completamente, lo que habría permitido la existencia de corredores naturales por los que distintas especies podían desplazarse entre territorios hoy separados por miles de kilómetros.

Este contexto ayuda a explicar cómo dinosaurios estrechamente emparentados pudieron vivir en lugares tan distantes como Brasil y la península ibérica. La investigación sugiere que los antepasados de este grupo de saurópodos habrían iniciado su expansión desde Europa y, con el paso del tiempo, algunas de sus ramas evolutivas terminaron estableciéndose en Sudamérica.

El hallazgo también aporta información valiosa sobre un linaje de dinosaurios menos conocido. Mientras que gran parte del registro fósil del hemisferio sur del Cretácico está dominado por titanosaurios más avanzados, Dasosaurus tocantinensis pertenecería a una rama anterior dentro de los titanosauriformes. Esto permite a los científicos comprender mejor las primeras etapas evolutivas de estos gigantes herbívoros que acabarían dominando muchos ecosistemas del planeta.

Para los especialistas, la relación entre el fósil brasileño y los restos encontrados en Morella demuestra hasta qué punto los yacimientos de Els Ports siguen siendo clave para la paleontología europea. Los fósiles recuperados en esta comarca no solo ayudan a reconstruir la fauna que habitó la antigua Iberia, sino que también contribuyen a explicar procesos globales de la historia de la Tierra, conectando territorios separados hoy por océanos pero que en el pasado formaron parte de un mismo mundo.

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