Imagen de archivo de la playa de Casablanca, en Almenara, Castellón

Imagen de archivo de la playa de Casablanca, en Almenara, CastellónTurismo Comunidad Valencia

Dunas, agua turquesa, un arenal y Bandera Azul: así es la playa del litoral valenciano casi desconocida

Entre Valencia y Castellón se esconde este rincón del Mediterráneo perfecto para una escapada

Si por algo destaca la Comunidad Valenciana es por sus kilómetros de costa, con multitud de playas, calas y pueblos marineros que miran al Mediterráneo con naturalidad. Las escapadas al levante son de lo más común tanto para turistas nacionales como extranjeros. Pero más allá de los arenales más fotografiados de Calpe, Cullera, Benidorm o Peñíscola, existen rincones de arena fina y aguas limpias menos saturados donde disfrutar de un día soleado junto al mar sin aglomeraciones. Entre la provincia de Valencia y Castellón, casi en la frontera litoral entre ambas, se encuentra uno de esos secretos: la Playa Casablanca de Almenara, que ha vuelto a lucir Bandera Azul y que, pese a su calidad, sigue siendo una gran desconocida para muchos.

Este tramo de costa se extiende a lo largo de 2.610 metros con un perfil que alterna arena dorada y cantos rodados, vegetación litoral y una presencia humana respetuosa. La playa tiene unos 23 metros de anchura media y combina dos realidades muy diferenciadas.

Imagen de las casas a primera línea en la playa de Casablanca

Imagen de las casas a primera línea en la playa de CasablancaAyuntamiento de Almenara

En la zona norte aparece el carácter más urbano, con el histórico Barri Mar y sus casas tradicionales mirando al paseo marítimo, mientras que hacia el sur el paisaje se transforma en un espacio natural protegido donde el protagonismo lo toman las dunas, las pasarelas de madera y la fauna autóctona. Es precisamente en este sector meridional donde se encuentra una reserva dunar y una microrreserva de flora y fauna clave para la conservación del chorlitejo patinegro, una pequeña ave que encuentra aquí uno de sus refugios más valiosos del litoral castellonense.

La Bandera Azul que ondea en Casablanca no es casual. Este distintivo europeo certifica la calidad excelente de sus aguas, la seguridad, la gestión ambiental y los servicios disponibles. La playa dispone de accesos adaptados, duchas, aseos, papeleras, limpieza diaria, zonas deportivas, área infantil, establecimientos de restauración y un paseo marítimo ideal para caminar con el sonido del mar de fondo.

Tiene además una peculiaridad que no todos conocen, y es que es una playa donde se practica nudismo de forma habitual en algunos tramos, conviviendo con el resto de usuarios con total normalidad. El acceso en coche es sencillo desde la N-340, cuenta con aparcamiento amplio y transporte público urbano, y el hospital de referencia se sitúa a pocos minutos en Sagunto, lo que aporta tranquilidad adicional a quienes viajan en familia.

Naturaleza y mar

Uno de los grandes atractivos de este entorno es que la experiencia no se limita al baño. Almenara apostó hace años por el senderismo litoral con un Sendero Azul que conectaba las golas de La Llosa y Queralt a lo largo de unos 6.000 pasos, atravesando miradores, la Capilla del Carmen, el núcleo marinero y pasarelas sobre la zona protegida. Aunque vecinos denuncian que parte de este recorrido ha caído en el abandono por falta de mantenimiento, el trazado sigue dibujando un itinerario muy atractivo para entender la relación histórica del municipio con el mar. La apuesta por el turismo de calidad se refleja también en certificaciones como la ISO 9001 aplicadas a la gestión del espacio.

Apenas a cinco minutos en coche desde la arena, el paisaje cambia por completo en el paraje natural de Els Estanys de Almenara, un sistema de tres lagunas de agua dulce alimentadas por manantiales procedentes de la Sierra de Espadán. Este humedal es un pequeño paraíso para los aficionados a la ornitología y un complemento perfecto a la jornada de playa, con senderos, observatorios y una biodiversidad sorprendente a escasos metros del Mediterráneo.

Estanys de Almenara

Imagen de archivo del Els Estanys de Almenara

La ubicación de Casablanca es otro de sus puntos fuertes. Se encuentra a unos 35 minutos en coche de Valencia capital y a poco más de 30 de Castellón, con buenas conexiones por carretera y cercanía a estaciones de tren como la de Sagunto. Los aeropuertos de Valencia y Castellón quedan ambos a menos de una hora, lo que facilita escapadas de fin de semana sin complicaciones.

Completar la visita a esta zona implica también asomarse al casco urbano de Almenara, coronado por su castillo en la colina y con vistas panorámicas sobre la llanura litoral, o recorrer otros puntos cercanos de la Costa del Azahar que comparten ese equilibrio entre servicios y naturaleza. Un buen ejemplo es la Playa de La Concha en Oropesa del Mar, conocida por su forma de bahía protegida, su tradición de Bandera Azul y su apuesta por actividades al aire libre como yoga o taichí en la arena durante el verano.

Casablanca no presume de fama, pero sí de autenticidad. Es una playa donde el Mediterráneo se vive sin prisas, donde las dunas conviven con las casas marineras y donde la naturaleza aún marca el ritmo. Un rincón discreto del litoral valenciano que demuestra que, a veces, los mejores lugares no son los más conocidos.

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