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Imagen del arzobispo de ValenciaEl Debate

Enrique Benavent: «La sinodalidad es un concepto eclesiológico que no supone una ruptura con la Tradición»

El arzobispo de Valencia y gran canciller de la UCV preside la inauguración del XXI Simposio Internacional de Teología Histórica

La Facultad de Teología de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha celebrado la jornada inaugural del XXI Simposio Internacional de Teología Histórica ‘Ubi floret Spiritus: comunión y sinodalidad en la vida y misión de la Iglesia’. Ha presidido la inauguración del encuentro ha contado con la participación del arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, gran canciller de la UCV, que ha asegurado que «la sinodalidad es un concepto eclesiológico que no supone una ruptura con la Tradición de la Iglesia. Precisamente en ella y en continuidad con ella está enraizada su eclesiología».

«Esa continuidad con la tradición tiene un marco de referencia que debe ser común para todos: la eclesiología del Concilio Vaticano II. En el fondo, cualquier proceso sinodal, cualquier reflexión sobre la Iglesia, sobre el carácter sinodal del misterio de la Iglesia, no puede prescindir de ese referente inmediato de la tradición que es el Concilio», ha indicado.

En opinión de Benavent, los «conceptos eclesiológicos clave» de toda la eclesiología conciliar -«la Iglesia como misterio, la Iglesia como pueblo de Dios, la Iglesia como misterio de comunión, el carácter eucarístico de la Iglesia, la idea de la Iglesia como pueblo de Dios y los distintos ministerios y carismas en la Iglesia»- están en la «base» de todo. «En el fondo, cuando hablamos de sinodalidad, estamos intentando que todo este conjunto de conceptos eclesiológicos del Vaticano II llegue a una concreción en una manera de vivir en la Iglesia», ha aducido.

«Hoy se habla mucho de sinodalidad, pero muchas veces no sé si todos sabemos de qué se habla o si todos hablamos de lo mismo. Es importante, en teología y en la vida de la Iglesia, una cierta precisión conceptual para que todos sepamos de qué estamos hablando. La idea de sinodalidad no es solo una cuestión teórica, sino que evoca también una manera de vivir en la Iglesia; una manera de vivir que responda a los desafíos evangelizadores que la Iglesia tiene en este momento, y que valore lo que todos los bautizados pueden aportar, cada cual en su misión, para la misión de la Iglesia y para su vida interna», ha expuesto.

En ese sentido, Benavent ha lamentado que «muchas veces vivimos en un momento en que puede faltarnos la ilusión, o en el que podemos pensar que a los desafíos actuales solo se puede responder salvaguardando y conservando formas externas propias de otras épocas. En el fondo, muchos no están ilusionados con lo que significa o lo que puede significar una idea de sinodalidad aplicada a la vida de la Iglesia. Tampoco en esto partimos de la nada. Es importante recordarlo: en la Iglesia siempre ha habido sínodos. Unas veces han adquirido unas formas y otras, formas distintas».

«Este camino, esta manera de vivir en la Iglesia, puede ser un camino ilusionante que nos ayude a responder a los desafíos actuales. La verdad es que son desafíos apasionantes, cuestiones importantes, porque tienen que ver con la vida de la Iglesia y porque nos tienen que ayudar a todos a vivir mejor en ella», ha remarcado.

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