Imagen de archivo de una excursión por la ruta de los puentes colgantes de Chulilla, Valencia
La mejor ruta de senderismo de Valencia: un desfiladero espectacular y pasarelas de madera entre acantilados
Este recorrido, a tan solo una hora de la capital del Turia, es una experiencia que mezcla la adrenalina de las alturas con la serenidad de un ecosistema fluvial único
Con la llegada del buen tiempo, la primavera avanzada y el verano asomando en el calendario, se multiplican las ganas de hacer planes al aire libre sin necesidad de grandes desplazamientos ni gastos. La Comunidad Valenciana ofrece numerosas opciones de turismo de naturaleza perfectas para una escapada de fin de semana: paisajes espectaculares, aire puro y rutas accesibles para todos los públicos a apenas una hora de casa. Entre todas ellas, hay una que se ha convertido en imprescindible para senderistas y amantes de la fotografía por igual.
En el corazón de la provincia de Valencia, custodiada por imponentes paredes de roca caliza, se encuentra la joya de la corona del senderismo local: la ruta de los puentes colgantes de Chulilla. Este itinerario, también conocido como la Senda de los Pantaneros, se ha ganado su fama gracias a las vertiginosas pasarelas de madera que cruzan el cauce del río Turia y a los espectaculares acantilados que flanquean el camino.
Es una experiencia que mezcla la adrenalina de las alturas con la serenidad de un ecosistema fluvial único, convirtiéndose en el destino predilecto para fotógrafos, familias y amantes de la montaña que buscan una estampa impactante y un recorrido lleno de contrastes.
La ruta se ubica en el Parque Natural de Los Calderones, en el término municipal de Chulilla, un pintoresco pueblo de casas blancas que cuelga sobre un cañón. Para llegar desde Valencia, apenas hace falta una hora de trayecto por la CV-35 en dirección a Ademuz, tomando posteriormente el desvío hacia Losa del Obispo y Chulilla.
El acceso principal se encuentra a la entrada del pueblo, donde existe un parking habilitado desde el cual parte el sendero debidamente señalizado. El recorrido sigue el antiguo camino que utilizaban los obreros que construyeron el embalse de Loriguilla en los años cincuenta para desplazarse desde el pueblo hasta su lugar de trabajo, lo que le añade un valor histórico y humano a la travesía.
Hoces del Turia, Chulilla, Los Serranos (Valencia)
A medida que se avanza por el sendero, el paisaje se abre paso entre desfiladeros que alcanzan los 80 metros de altura, con paredes verticales que son un imán para los escaladores de todo el mundo. El momento cumbre llega al alcanzar los dos puentes colgantes: el primero de ellos, el más alto, se eleva unos 15 metros sobre el río, mientras que el segundo, más largo y cercano al agua, ofrece una perspectiva inmersiva del cañón.
Durante las aproximadamente tres o cuatro horas que dura el trayecto de ida y vuelta, el senderista se encuentra rodeado de una vegetación de ribera exuberante y aguas cristalinas que invitan a la contemplación. Se trata de una ruta de dificultad media-baja, apta para casi todos los públicos siempre que se lleve calzado adecuado y agua, ya que, aunque el terreno es cómodo, el desnivel inicial y las escaleras de acceso a los puentes requieren cierto esfuerzo físico.
Una vez finalizada la caminata, el viaje puede completarse explorando el encanto medieval de Chulilla, paseando por sus calles empinadas hasta los restos de su castillo árabe o visitando el Charco Azul, un remanso de agua de un azul turquesa intenso situado a los pies del pueblo.
Para quienes tengan ganas de más, la comarca de Los Serranos ofrece alternativas fascinantes como el Acueducto de Peña Cortada en Chelva, una impresionante obra de ingeniería romana que también cuenta con puentes y túneles excavados en la roca, o una parada en la vecina localidad de Gestalgar para disfrutar de su zona de baño fluvial conocida como el Motor. Estas opciones permiten aprovechar la jornada al máximo, uniendo deporte, historia y la hospitalidad de los pueblos del interior valenciano.