Imagen tomada este viernes de Diana Morant participando en la huelga educativa en la Comunidad ValencianaDiana Morant / Vía X

La ministra Morant aprovecha el festivo en Madrid para vaciar su agenda oficial e irse de manifestación a Valencia

La titular de Ciencia, Innovación y Universidades 'se toma' puente por San Isidro y vuelve a hacer campaña en la Comunidad para relanzar su candidatura a la Generalitat

Diana Morant lo ha vuelto a hacer. Como el rayo que no cesa. Otro fin de semana y otros días que pasa en la Comunidad Valenciana, un aspecto que ya no viene siendo algo anecdótico. Ni siquiera una racha. Sobrepasa, incluso, ser una dinámica. Se da, causalmente o no, desde que fue aupada por el dedo de Pedro Sánchez y la falange del imputado Santos Cerdán a la secretaría general del PSPV-PSOE.

Este viernes no ha sido una excepción. O sí, ya que ha acudido a la región más pronto de para lo que ella es habitual. A primera hora estaba ya haciendo política. Pero no en calidad de ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, sino como líder de los socialistas valencianos. Aprovechando que en Madrid es festivo por San Isidro, la exalcaldesa de Gandía se ha acercado a la ciudad del Turia. No le ha tocado guardia en la capital. Para eso estaban sus colegas José Manuel Albares, Arcadi España (valenciano), Milagros Tolón, Jordi Hereu, Ernest Urtasun y la madrileña Mónica García.

Pegatina con la bandera catalana

Que no les haya acompañado igual no responde a los supuestos galones que Morant pudiera tener en el Ejecutivo de Sánchez, sino más bien a las urgencias electorales de ambos, uno a nivel nacional y la otra, autonómico. Así, se le ha visto con fruición siendo una más en la huelga indefinida convocada por los sindicatos del sector educativo.

Y lo ha vuelto a hacer. No es lo mismo que el comienzo de esta noticia. Es otro aspecto más. Ha vuelto a defender la lengua. Pero la catalana. Del valenciano, ni palabra. No son elucubraciones. Ella misma se ha encargado de dejar huella en sus redes sociales. Con la misma pegatina que días atrás también posó, ha estado en Valencia mostrando con interminable orgullo la bandera de Cataluña.

Para ella y la mayoría de los colectivos organizadores, la imposición del valenciano previa marginación del castellano es una prioridad. Prioridad nacional, por aquello del nacionalismo. Abogan por la voladura del edificio que constituye la Ley de Libertad Educativa aprobada por el Partido Popular y Vox por mayoría absoluta en las Cortes regionales para volver, nada sibilinamente, al adoctrinamiento lingüístico diseñado por el socialista Ximo Puig y perpetrado por Vicent Marzà, de Compromís.

Eso sí, la líder de los socialistas valencianos no ha dicho ‘ni Pamplona’ sobre por qué, salvo lo idiomático, lo que los sindicatos hoy exigen no se aprobó en su día por los citados Puig y Marzà. Tocaba el rol de candidata y ese paraguas hay poca lluvia que no termine cubriendo. En consecuencia, mucha pancarta, mucho gesto y no menos griterío. Hace tiempo que la socialista activó el 'modo campaña'. Festivo en Madrid, pero no en el resto de España, el territorio que ella representa y de cuyas preocupaciones y deficiencias se ha de ocupar. Pero que no falten las redes sociales, claro está:

«Las únicas reivindicaciones son nuestros compromisos. En la calle con la gente, defendiendo la educación pública, de calidad y en valenciano. Basta de excusas. ¡Soluciones y negociación real, ya!», ha escrito en su perfil oficial de X, sin mención a que su jefe de filas no puede pisar la calle salvo con vídeos encapsulados. Si no, ahí está el ejemplo de Paiporta.

El horizonte electoral para Morant no es ni mucho menos bueno. Así lo atestigua la mayoría de encuestas. Es cierto que hay una que le da vencedora, pero no es menos verdad que es la encargada y pagada por el propio PSPV-PSOE. Y no solo eso, sino que la estrategia sanchista de la que ella es rehén voluntaria por ser ministra y candidata puede tener la puntilla este domingo en Andalucía. Que le pregunte a Pilar Alegría cómo le va en Aragón si tiene dudas.

Esa dualidad política de partido-Gobierno está siendo más que discutida. Morant no es rara avis. Lo fue en su día Alegría, lo está consumando María Jesús Montero y, aunque sin salir de su circunscripción, lo mismo pasa con Óscar López. La última muestra no tiene ni 24 horas, cuando la gandiense acudió en visita oficial a un centro cultural. Llamativo, siendo responsable de Ciencia, pero nada sorpresivo tratándose de la localidad castellonense de Benicarló.