El Partido Popular se enfrenta a la pinza urdida por los sindicatos con la izquierda. La huelga educativa es únicamente un primer paso en el marco de una operación que tiene como objetivo último propiciar un cambio político en la Comunidad Valenciana en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

Diana Morant da por descontado que su excompañera en el Consejo de Ministros María Jesús Montero se estrellará este domingo en los comicios andaluces. Lo admitió implícitamente en el último comité nacional del PSPV-PSOE, en el que vino a decir que el final de los gobiernos autonómicos del centro derecha comenzará por la Comunidad Valenciana. A Montero la da por derrotada.

Los socialistas valencianos cuentan con el respaldo del grueso de los sindicatos y de entidades catalanistas que han perdido el favor de la Generalitat en forma de subvenciones públicas. Ya se vio en las protestas por la dana y ahora ha quedado patente con una huelga educativa con tintes claramente políticos. El objetivo es tumbar al PP y la campaña ya ha empezado.

Ya quedó dicho en estas mismas Crónicas Sabáticas que lo que les esperaba al PP y a Vox hasta el 23 de mayo de 2027, el día en el que los valencianos acudirán a las urnas, no es nada bueno.

La izquierda y sus aliados saben manejar la calle y las redes sociales, los dos escenarios en los que se librará la larga campaña electoral. Frente a este escenario, el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, tiene el reto de que cale su mensaje. Frente a la crispación, moderación y firmeza. En el caso de la educación, defender los derechos de las familias y los estudiantes. Y, al tiempo, incidir en la siempre necesaria mejora del sistema público. En este punto cabría recordar la incompetencia del Gobierno de Pedro Sánchez para aprobar un modelo de financiación autonómica que acabe con la falta de recursos de la Comunidad Valenciana. Entre ellos, lo que se destinan a pagar los salarios de los profesores.

Imagen de una manifestación por la huelga educativaEP

Hasta en cinco ocasiones los sindicatos reclamaron al Gobierno del PSPV-PSOE y Compromís una subida de sueldos para los docentes. A Ximo Puig y Mónica Oltra nunca les convocaron una huelga indefinida. Ahora, sus sucesores, Diana Morant y Joan Baldoví se pelean entre ellos por ver quién ocupará la Vicepresidencia de la Generalitat. Se frotan las manos. Se ven ganadores y ya se disputan los cargos antes de que los valencianos voten.

Y es que la huelga indefinida en la educación que ha comenzado este mes de mayo forma parte de una operación a largo plazo que sólo ha hecho que comenzar. El PP debe estar preparado para que le sucedan otras protestas. Y ha de tener claras las respuestas para no perder la batalla del relato frente a la izquierda y sus terminales.