Musulmanes rezan en el parque Lo Morant de Alicante para celebrar la Fiesta del Cordero

Musulmanes rezan en el parque Lo Morant de Alicante para celebrar la Fiesta del Cordero@alicanteespagne16, vía TikTok

Un parque de Alicante concentra a 6.000 musulmanes para celebrar una multitudinaria Fiesta del Cordero

La festividad del Eíd al-Adha desborda los espacios públicos y comercios de los barrios con mayoría islámica, en una jornada marcada por el intenso ritmo de adquisiciones y las matanzas al margen de la normativa sanitaria

El parque Lo Morant ha amanecido este miércoles convertido en un inmenso tapiz de alfombras de rezo. Alrededor de 6.000 musulmanes se han congregado al aire libre con la salida del sol para celebrar el Eíd al-Adha, conocida popularmente como la Fiesta del Cordero. Esta movilización masiva ha transformado de golpe la fisionomía y el ritmo de la Zona Norte de Alicante, paralizando la actividad habitual de unos barrios donde esta comunidad representa a día de hoy la mayoría demográfica.

La ocupación del espacio público es el primer impacto visual de la jornada. Miles de fieles se asientan sobre el césped para llevar a cabo la primera oración de la mañana, un acto que visibiliza en la calle el volumen de esta población en la capital alicantina. Es el punto de partida de su fecha más señalada en el calendario, una festividad religiosa que inevitablemente altera el pulso y el tránsito de todas las calles adyacentes.

Tras la finalización del rezo, la multitud se desplaza hacia los comercios locales, generando importantes acumulaciones de personas en establecimientos de Juan XXIII, Virgen del Remedio o Colonia Requena. Decenas de vecinos se agolpan en las puertas a la espera de los camiones de reparto. Obligados a adaptar la tradición a la ley, algunos fieles no compran animales vivos, sino que adquieren corderos que han sido sacrificados legalmente esa misma mañana en mataderos, lo que obliga a los carniceros de la zona a trabajar a destajo para dar salida a los cientos de encargos. Sin embargo, no son pocos los que desatienden la prohibición y compran animales vivos para sacrificarlos en campos cercanos o incluso en sus viviendas.

Un barrio paralizado en torno a la mesa

Con la carne ya distribuida, el ambiente de las calles se traslada al interior de los bloques de viviendas en barrios como Juan XXIII o Colonia Requena. El olor a especias, comino, cilantro y carne asada inunda los rellanos. En el interior de las casas, la pieza más demandada y valorada es el hígado acompañado de su grasa. Las cocinas no paran: mientras se preparan costillas, pinchos y carne picada a la plancha para los adultos, se cocinan brochetas de pollo para los niños. Las reuniones se alargan durante horas acompañadas de té y bandejas de pasteles dulces a base de almendra, azúcar, miel y sésamo.

Este año, la paralización festiva del barrio se ha hecho aún más evidente debido a un cambio de tendencia en los desplazamientos. Ante la falta de recursos económicos y la complejidad de emprender viajes internacionales en estas fechas, muchas familias no han podido trasladarse a sus lugares de origen como Marruecos, Argelia o Mali.

Sin embargo, a nivel local, el arraigo de esta tradición ha provocado un notable absentismo en las aulas de la Zona Norte, ya que la gran mayoría de los niños no ha acudido al colegio para cumplir con la celebración.

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