Imagen de Pilar Bernabé en la manifestación educativa del 15 de mayo en Valencia.

Imagen de Pilar Bernabé en la manifestación educativa del 15 de mayo en Valencia.Red social X

La huelga educativa pone contra las cuerdas a la delegada del Gobierno y candidata del PSOE en Valencia

Pilar Bernabé se convierte en blanco de las críticas tras la actuación policial con una docente jubilada, las manifestaciones sin permiso que colapsaron la ciudad y la acampada ilegal en la plaza de la Virgen

Una huelga educativa no es únicamente un pulso entre la Administración y los docentes, en este caso teledirigidos por los sindicatos de izquierdas, deriva en una tensión que 'salpica' a todas las administraciones implicadas. La ira sindical va sistemáticamente dirigida contra la Generalitat Valenciana, pero también las concentraciones permitidas cuentan con un despliegue de la Policía Local. Nadie podía esperar que entre las dimisiones solicitadas por la gestión del paro indefinido fuera a estar el nombre de Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana y candidata del PSOE para la capital del Turia.

Pilar Bernabé acudió el 15 de mayo a la manifestación educativa por el centro de Valencia. Lo hizo acompañada de la ministra Diana Morant. Se hizo fotos y dio besos y abrazos en un ambiente ciertamente cómodo para la socialista que aspira a gobernar la ciudad desde mayo de 2027.

Todo parecía ir rodado para el PSOE. Una huelga contra el gobierno regional del PP por reclamaciones no firmadas por Compromís cuando la coalición catalanista llevaba la Conselleria de Educación entre 2025 y 2023. En algún despacho hasta se pudieron frotar las manos ante la eternización de la huelga, un factor que será escuchado sistemáticamente como arma política arrojadiza tanto durante la precampaña como cuando empiece la campaña electoral para mayo de 2027.

Pero tal vez en la delegación valenciana de Ferraz, tanto en la socialista como en la gubernamental, no contaban con la posible derivada del incremento de la tensión sindical. El pasado fin de semana ha supuesto un giro completamente inesperado para la gestión de esta crisis completamente politizada, tanto en su concepción previa, como en el transcurso de la misma y sus posibles consecuentes ya a la vista.

La «brutal agresión» de un agente de la Policía Nacional a una docente jubilada de 68 años después de despejar un intento de corte de una gran avenida de Valencia obligó a que Delegación del Gobierno se moviera con celeridad. No tardó en llegar tanto un mensaje de Pilar Bernabé a través de sus redes sociales como la correspondiente versión por parte de la administración representante de Moncloa en Valencia.

Ahí apareció ya el nombre de la delegada del Gobierno entre el listado de críticas políticas. Si bien de ella no depende estrictamente la gestión de la Policía Nacional, sí es la responsable última de su funcionalidad en la Comunidad Valenciana. Por ejemplo: entre el Ayuntamiento de Valencia, con María José Catalá, y la Delegación del Gobierno, con Pilar Bernabé, acuerdan el despliegue policial para las Fallas de Valencia.

La carga policial que se ha convertido en una de las imágenes de la protesta fue el inicio de las críticas a Pilar Bernabé con respecto a la huelga educativa. Ella, tras el suceso, escribió en la red social X que «vamos a investigar lo ocurrido de forma exhaustiva para depurar responsabilidades», frase que no sentó bien entre los colectivos policiales, ya que el control de los procedimientos de actuación no depende de la Delegada del Gobierno, siendo competencia únicamente en la estricta gestión interna del Cuerpo. Varios representantes policiales y asociaciones sindicales pidieron su «dimisión» por sus palabras, mientras en el otro bando, entre los docentes, se le responsabilizaba por el despliegue policial «desmedido» para una protesta que justo hasta ese día había sido pacífica.

Lejos de contener la sangría, y pese a que ella reconoció estar «en coordinación con los sindicatos convocantes», los siguientes hechos han incrementado su señalamiento público. El lunes se dieron lugar en Valencia varias protestas ajenas al orden público, celebrándose manifestaciones sin el pertinente permiso de Delegación de Gobierno, según ha podido confirmar El Debate. Las marchas pudieron recorrer varios puntos de la ciudad y provocar afectaciones inesperadas en el tráfico rodado de la ciudad sin que fueran catalogados como «problemas de orden público», indicación que implica la actuación inminente de la Policía Nacional.

Por si faltara algo, estas protestas derivaron en una acampada también ilegal en la plaza de la Virgen, un asentamiento aparentemente imprevisto, aunque cuenta con el liderazgo de una exconcejal de Podemos y el apoyo de colectivos de ultraizquierda, mientras el Ayuntamiento de Valencia y Delegación del Gobierno debaten quién tiene realmente la competencia para desalojar una plaza ocupada ilegalmente en la que esta misma semana se deben celebrar los actos centrales del Corpus Christi de Valencia.

Pilar Bernabé sonreía en la manifestación educativa del 15 de mayo. Su selfie con Diana Morant no hacía presagiar que su imagen se iba a convertir en un foco de señalamiento. Y todo ello cuando la socialista ya tiene la mirada puesta en preparar su precampaña electoral con la que aspirar, si no cae antes Pedro Sánchez, a ser alcaldesa de Valencia. La gestión de la organización policial en los momentos más tensos de la huelga indefinida de docentes puede ser una piedra en las zapatillas de runner que ya calza para la carrera por cada papeleta de la capital del Turia.

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