Juan Antonio Franco durante su toma de posesión como alcalde de Callosa de Segura

Juan Antonio Franco durante su toma de posesión como alcalde de Callosa de SeguraAyuntamiento de Callosa de Segura

El PP recupera la Alcaldía de Callosa de Segura tras prosperar la moción de censura contra el PSOE

Juan Antonio Franco asume la vara de mando con el apoyo de Vox, un concejal no adscrito y UCIN, poniendo fin a meses de inestabilidad y al Gobierno en minoría de la socialista Amparo Serrano

El candidato del Partido Popular, Juan Antonio Franco, se ha convertido este jueves en el nuevo alcalde de Callosa de Segura (Alicante). El relevo al frente del Consistorio se ha materializado tras prosperar en un pleno extraordinario la moción de censura impulsada el pasado 10 de junio contra la hasta ahora regidora, la socialista Amparo Serrano.

La iniciativa ha salido adelante con una holgada mayoría absoluta, reuniendo 11 votos a favor frente a seis en contra en una corporación municipal formada por 17 ediles. La moción, suscrita inicialmente por los siete concejales del PP, la representante de Vox, Rosario Pilar Griñán, y el edil no adscrito José Antonio Illán (ex de UCIN), sumó durante la sesión el respaldo decisivo de los dos concejales de la formación independiente UCIN. Por su parte, los cinco ediles del PSOE y el único representante de IU-UP emitieron su voto en contra.

La sesión extraordinaria comenzó con la constitución de la mesa de edad, presidida por el concejal mayor, el socialista José Ginés Pelegrín, y con la edil más joven, la 'popular' María Redondo, como vocal. Tras el correspondiente debate político y la votación que certificó el cambio de gobierno, Franco prestó juramento para asumir oficialmente la Alcaldía del municipio de la Vega Baja.

El origen de la crisis política

El éxito de esta moción de censura se enmarca en un contexto de profunda inestabilidad institucional. La crisis estalló de forma definitiva el pasado mes de marzo, cuando los entonces tres concejales de UCIN decidieron abandonar el equipo de gobierno tripartito que conformaban junto a PSPV e IU-UP, alegando el «incumplimiento de la alternancia en la Alcaldía».

A esta salida se sumó una fractura interna dentro de la propia formación independiente: José Antonio Illán abandonó el grupo de UCIN para pasar a la condición de no adscrito. Desde ese momento, Amparo Serrano, quien había llegado al poder en septiembre de 2024 tras la dimisión por motivos personales del anterior alcalde del PP (Manuel Martínez Sirvent), se vio abocada a gobernar en una acusada minoría.

Franco llama a «recuperar el rumbo»

Durante su primera intervención con la vara de mando, Juan Antonio Franco quiso desvincular la maniobra de cualquier «enfrentamiento personal o confrontación política». Según el dirigente del PP, la medida obedece a la convicción de que Callosa de Segura «necesita recuperar el rumbo, la estabilidad y la capacidad de mirar al futuro». Franco lamentó la fragilidad y las divisiones del anterior ejecutivo, advirtiendo que «cuando un gobierno pierde la estabilidad, quien termina pagando las consecuencias son siempre los vecinos».

Sus socios en la moción también justificaron el cambio de ciclo. Desde Vox, Griñán apeló al «interés general» y al compromiso de lograr una ciudad «más limpia y segura», argumentando que el municipio «no puede seguir perdiendo oportunidades». Por su parte, el portavoz de UCIN, Francisco Javier Pérez, enmarcó su apoyo -innecesario en la práctica matemática de los votos, pero clave a nivel político- en «un voto de confianza» hacia el nuevo alcalde.

Reproches cruzados

En su turno de réplica y despedida, la ya exalcaldesa Amparo Serrano lanzó duras críticas contra los impulsores del relevo, acusándolos de recurrir a «la poco ética figura del transfuguismo político». Serrano, que aseguró marcharse a la oposición «con la misma determinación», defendió la viabilidad económica de su gestión frente a unos firmantes que, según sostuvo, en etapas anteriores dejaron las arcas «en un estado lamentable».

En la misma línea, el portavoz de IU-UP, Ángel García, criticó la falta de «hechos y datos concretos» para justificar el derrocamiento del Gobierno. García recordó que los problemas de Callosa «no nacieron hace un año ni en tres meses», y tachó de poco serio atribuir deficiencias estructurales a la gestión exclusiva del Ejecutivo saliente.

El debate no estuvo exento de tensión y ataques personales, que cristalizaron en un duro cruce entre el concejal no adscrito y su antiguo partido. José Antonio Illán defendió la moción como un instrumento «plenamente democrático» ante un Gobierno paralizado e inestable. Tras ser tildado de tránsfuga, Illán responsabilizó a sus antiguos socios del incumplimiento del pacto inicial y lanzó un contundente dardo al portavoz de UCIN, Francisco Javier Pérez: «A lo mejor algunos prefieren hablar con un tránsfuga que hablar con alguien que ha sido condenado por negociaciones prohibidas».

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