Imagen de archivo del municipio alicantino de Confrides

Imagen de archivo del municipio alicantino de ConfridesTurismo Comunidad Valenciana

El pueblo alicantino que no pasa de los 21 grados en plena ola de calor y el de Castellón que duerme con una temperatura de ocho

Algunos municipios del interior de la Comunidad Valenciana escapan de los efectos de la subida del mercurio que abrasa a la región

La Comunidad Valenciana no está siendo ajena a los efectos de la subida de las temperaturas previa a la ola de calor, la segunda en pocos días, que azotará buena parte de España. Sin embargo, siempre hay zonas en las que lo tórrido no tiene cabida y, pese a estar en pleno verano, sus vecinos están sobrellevándolo moderadamente bien.

El caso más paradigmático en las últimas horas es Vilafranca, en la provincia de Castellón. Allí se ha registrado la temperatura mínima de toda la región, según los datos de la Asociación Valenciana de Meteorología (Avamet). Ni siquiera ha llegado a los dos dígitos, ya que el mercurio ha dejado ver 8,1 grados, un ambiente más propio del invierno en los primeros días de julio.

En este aspecto, otros pueblos con circunstancias similares han sido Bocairent, en Valencia (8,8), Morella, en Castellón (9,6), Jijona, en Alicante (9,7) y Vistabella del Maestrazgo (Castellón), con 9,8.

Por otra parte, Confrides, en Alicante, ha tenido el fresco honor de tener el valor térmico más bajo con sus 21,4 grados registrado en la cima de Aitana. Eso sí, ha tenido competencia, dado que por debajo de los 25 grados en esta clasificación también han quedado Alcoy (Alicante, 23,4) y de nuevo Jijona, con 23,6.

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