Imagen de la ministra de Ciencia, Diana Morant, y de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé

Imagen de archivo de la ministra de Ciencia, Diana Morant, ante la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar BernabéEP

El Supremo rechaza la querella contra Morant al considerar que su acusación a Marciano Gómez es «libertad de expresión»

El auto de inadmisión señala que las palabras de la ministra-candidata contra el conseller de Sanidad sigue «el lenguaje del debate político» y que sólo constituyen una «crítica»

«mientras se recorta en sanidad se está duplicando la inversión en sanidad privada. Tenemos un conseller de Sanidad que está se está lucrando con la privatización de la sanidad». Esa acusación de Diana Morant contra Marciano Gómez no es delito, para el Tribunal Supremo constituye un elemento más dentro de la «libertad de expresión».

El alto tribunal ha inadmitido la querella del máximo responsable valenciano de Sanidad contra la ministra-candidata socialista, quien acusó de estar «lucrándose» a costa de la administración pública.

Morant no acudió al acto de conciliación y no se ha retractado en ningún momento de dicha acusación, por lo que el conseller procedió a interponer una querella ante el Tribunal Supremo, órgano competente ante el aforamiento de la socialista.

Ahora el alto tribunal rechaza que las palabras de la ministra-candidata sean constitutivas de los delitos de «calumnias y, subsidiariamente de injurias graves con publicidad».

De forma más o menos sorprendente, los ponentes establecen las acusaciones directas de Diana Morant dentro de la «libertad de expresión», concretando que el uso de «términos o expresiones desacertadas, no deben entrar en el terreno del derecho penal», tal y como recoge el auto al que ha tenido acceso El Debate.

En dicho documento los magistrados asumen la jurisprudencia del Tribunal Constitucional por la cual se protege, en cierta manera, la «desmesura en la utilización de frases», asumiéndose todas dentro de la «crítica política» y el uso de un lenguaje poco «respetuoso con el adversario».

El punto más llamativo del auto es cuando el Tribunal Supremo defiende que las acusación de Diana Morant se entienden como «poner de manifiesto las distintas ideas para conformar dos modelos distintos de sanidad», obviando que la ministra-candidata señaló un posible delito por parte del conseller Marciano Gómez.

Pero el alto tribunal no se queda ahí, sino que prosigue contextualizando las palabas de Morant en una «utilización de mensajes duros en su contenido permite conocer las distintas opciones sobre las cuales la ciudadanía deberá optar».

Llegados a ese puntos lo magistrados señalan que «los límites a la crítica se amplían para permitir llegar el mensaje que permite alojarse en el contenido esencial del derecho fundamental a la libertad de expresión».

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