Imagen del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE).

Imagen del Instituto Tecnológico de la Energía (ITE).El Debate

ITE consolida su posición como socio tecnológico estratégico para el tejido empresarial

La combinación de infraestructuras tecnológicas, conocimiento especializado y compromiso con la transferencia de conocimiento sitúa al ITE como aliado clave para acercar las soluciones tecnológicas a las empresas e impulsar su competitividad ante los retos energéticos

Baterías, almacenamiento, movilidad sostenible, hidrógeno verde, digitalización de la red eléctrica, entre otros muchos conceptos definen los grandes desafíos a los que tiene que hacer frente el sector energético y el industrial en general. Para ello es indispensable contar con soluciones tecnológicas que ofrezcan la máxima eficacia, seguridad y adaptabilidad y que permitan al sector adelantarse a los nuevos escenarios sociales y energéticos. En este contexto, contar con un socio estratégico como el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE), referente internacional en el desarrollo de soluciones tecnológicas para avanzar hacia un mundo energéticamente sostenible, garantiza a las empresas e instituciones la transición hacia ese modelo energético más sostenible y eficiente.

Y es que, si hay una constante, en los más de treinta años de trayectoria del ITE, es su compromiso con la I+D+i y con la transferencia de conocimiento al tejido industrial, trabajando junto con las empresas para favorecer que las soluciones tecnológicas lleguen a la industria y estas puedan ser cada vez más competitivas. La combinación de infraestructuras tecnológicas, conocimiento especializado y colaboración con instituciones públicas y privadas sitúa al ITE como un actor clave en la transformación energética y digital.

Un ejemplo de ello son las acreditaciones otorgadas por la Entidad Nacional de Acreditación (Enac) a los laboratorios del centro. La última ha sido para la realización de ensayos de rendimiento en baterías, siendo el primer laboratorio de España acreditado por Enac en este campo, pero suma muchas otras que representan una garantía para las empresas del sector que quieren certificar sus proyectos, soluciones o equipos y le aporta una ventaja competitiva.

Laboratorios de alta especialización

Para ello las empresas tienen a sus disposición distintas infraestructuras tecnológicas especializadas al servicio de la industria como son los 17 laboratorios de referencia nacional e internacional equipados con tecnologías de vanguardia, como Alta y Baja Tensión, cámaras climáticas, laboratorios destinados a ensayos, homologación y certificación de productos, y las cinco plantas piloto del ITE, espacios de escala semi-industrial creados para que las empresas prueben tecnologías experimentales o comerciales en entornos reales, alguno de ellos pioneros como el Battery Lab, el único laboratorio de la Comunitat Valenciana especializado en la cadena de valor íntegra de la fabricación y certificación de baterías; la planta piloto GAMMA, pionera en digitalización energética, ideada como un entorno demostrativo y de validación, o la Planta Piloto Circular Carbon, un sistema demostrador pionero diseñado para revalorizar residuos locales y transformarlos en carbón activo de alto valor añadido.

A ellas se une el Smart Mobility Lab, diseñada específicamente para la experimentación y validación de sistemas de recarga inteligente y la Planta Piloto de Hidrógeno, un laboratorio experimental de vanguardia diseñado para la generación, almacenamiento y consumo de hidrógeno verde. Todos ellas, así como el resto de los laboratorios tecnológicos de alta especialización del ITE, actúan como una plataforma real de validación de proyectos de I+D+i, donde las empresas pueden testar sus productos o soluciones antes de su salto al mercado.

Actividad en áreas clave para el futuro de la sociedad

Con una sólida trayectoria en proyectos de vanguardia, nacionales e internacionales, en energías renovables, almacenamiento energético, movilidad sostenible ,digitalización energética de las redes eléctricas, el ITE centra su actividad en áreas clave para el futuro de la energía, con un denominador común: la mejora de la competitividad de las empresas desde la I+D+i aplicada y la electrificación como estrategia integral hacia la transición energética, sustituyendo combustibles fósiles por electricidad limpia.

Así el centro trabaja en la mejora de la eficiencia, vida útil y sostenibilidad de los sistemas de almacenamiento y baterías; la producción, almacenamiento y aplicación del hidrógeno verde; el diseño de redes eléctricas inteligentes (Smart Grids), integrando ciberseguridad y comunicaciones avanzadas; la movilidad sostenible, con soluciones orientadas al vehículo

eléctrico, la gestión de flotas e infraestructuras de recarga, y la creación de metodologías propias para predecir consumos energéticos, optimizar procesos y calcular la huella hídrica.

También el ITE está presente en dos campos estratégicos como son la biotecnología y la defensa. En biotecnología, es un referente a nivel internacional con soluciones tecnológicas sostenibles y efectivas, como el desarrollo de biosensores que pueden ser autoalimentados energéticamente para la monitorización de procesos fisiológicos, medioambientales o industriales.

En defensa, el centro forma parte de REDIT Defensa, una iniciativa colaborativa que tiene como objetivo impulsar el desarrollo y la consolidación del sector de Seguridad, Defensa y Aeroespacial en la Comunitat Valenciana, poniendo al servicio de la industria las capacidades tecnológicas de los once institutos. ITE aporta sus conocimientos en almacenamiento energético, baterías avanzadas, hidrógeno verde, microrredes o redes de futuro, además de contribuir en el resto de los ámbitos de REDIT Defensa como las tecnologías de la información y las comunicaciones, la inteligencia artificial, la robótica, la simulación avanzada y los sistemas de protección frente a amenazas complejas.

Confianza y seguridad

De esta manera, y siempre con el respaldo del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i), el ITE se posiciona como un socio tecnológico más que interesante para las empresas que busquen un servicio diferencial que les aporta confianza y seguridad, con soluciones tecnológicas que estas pueden implementar, ya que una de sus premisas es estar siempre escuchando al tejido empresarial para poder atender y anticipar sus necesidades.

Y en ello su manera de trabajar es fundamental ya que se integran en los proyectos con los equipos de sus clientes, aportando el conocimiento y la visión estratégica, para lograr el avance tecnológico de las empresas y de su eficiencia y acompañarlas en su transformación energética.

Pero, además, esas compañías también tienen en el centro a un socio tecnológico clave donde encontrar un bien escaso como es el talento. Porque para formar a aquellos profesionales que aspiran a ser líderes en el sector energético, el ITE ofrece programas especializados y cuatro másteres centrados en la transición energética, la sostenibilidad y las nuevas tecnologías, áreas esenciales para el futuro del sector energético.

A ello se une que el ITE mantiene una red activa con empresas energéticas, entidades públicas y consorcios europeos, a lo que se suma su presencia internacional, convirtiendo al instituto en un apoyo clave para la industria, facilitando la integración de ciencia, tecnología y práctica empresarial.

Tal y como puso de manifiesto el presidente del ITE, Miguel Rivas, en el último ITE Connect Day, su gran encuentro anual con socios, empresas, administraciones y agentes del ecosistema energético e industrial para intercambiar conocimiento y anticiparse a las tendencias que marcarán el futuro del sector, «la transición energética será tecnológica, pero también industrial», con empresas y centros tecnológicos «como palancas para acelerar la transformación del territorio». Y en este sentido resaltó que «nuestro objetivo es seguir siendo el socio tecnológico que ayuda a las empresas a competir mejor, conectando empresa, tecnología e innovación».

La actividad reciente del ITE respalda este posicionamiento. Solo en 2025, el centro tecnológico realizó más de 3.000 actuaciones de I+D+i, trabajó con más de 440 clientes en 23 países y contó con un equipo de 130 profesionales especializados, consolidando su rol como aliado tecnológico estratégico para el tejido empresarial, en un contexto en el que su competitividad está ligada, en gran manera, a la energía.

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